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Esta Lucha es de los Originarios

y de Todo Aquel que se Considere un

Defensor de los Derechos Humanos.

Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

GRACIAS POR DIFUNDIR Y APOYAR.

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26 abril 2011 2 26 /04 /abril /2011 21:10

http://www.cryosites.com/shared/img/w/wayuu_pwx9k.jpeg

Entre las actuaciones que se han practicado están la inspección técnica del sitio del suceso, el levantamiento planimétrico, trayectoria balística, entrevistas a algunos testigos del hecho, colección de elementos de interés criminalístico, entre otras experticias.
  EL UNIVERSAL
lunes 25 de abril de 2011  08:57 PM
Caracas.- El Ministerio Público comisionó a los fiscales 35° nacional y 18° del estado Zulia, Américo Rodríguez y Nayhan Quijada, respectivamente, para que investiguen la muerte de siete integrantes de la etnia Wayúu, hecho ocurrido el pasado sábado 23 de abril en el sector Walshualy, vía Castilletes, parroquia Alta Guajira en el estado Zulia. 


Entre las actuaciones que se han practicado están la inspección técnica del sitio del suceso, el levantamiento planimétrico, trayectoria balística, entrevistas a algunos testigos del hecho, colección de elementos de interés criminalístico, entre otras experticias. 


Según la investigación preliminar, 11 miembros de la familia Cámbar, pertenecientes a la etnia Wayúu, oriundos de la Guajira, regresaban de un funeral cuando fueron interceptados por un grupo de hombres armados. 


Presuntamente, la familia Cámbar habría tenido un inconveniente de vieja data con los victimarios, situación que al parecer originó que fuesen atacados con fusiles de guerra y armas automáticas, cuando se trasladaban por el lugar antes mencionado. 

 

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26 abril 2011 2 26 /04 /abril /2011 21:02

http://servindi.org/img//2011/04/presos-mapuche.jpgMapuexpress, 26 de abril, 2011.- En Chile el Consejo Nacional de Televisión acogió a tramitación dos denuncias presentadas contra Televisión Nacional (TVN), Chilevisión, Canal 13, Mega y UCV-TV, por omitir en sus espacios informativos las prolongadas huelgas de hambre de los imputados por el denominado “Caso Bombas” y de los cuatro presos políticos mapuche recluidos en la cárcel de Angol.

 

Los respectivos escritos fueron presentados por Sergio Millamán, integrante del Grupo de Trabajo Mapuche por los Derechos Colectivos (GTDC Mapuche), y Luis Cuello, autor del sitio Otra Prensa!, quienes señalaron que las estaciones televisivas han silenciado de forma sistemática ambas movilizaciones, en abierta violación a los principios de pluralismo y democracia contenidos en la ley 18.838 – que regula el correcto funcionamiento de los servicios televisivos-, y al derecho que asiste a todas las personas “a ser informadas sobre los hechos de interés general”, consagrado en la Ley de Prensa.

Cuatro presos políticos mapuche que llevan más de un mes en huelga de hambre solicitando la realización de un juicio no amparado en la ley Antiterrorista, tampoco reciben la atención de los noticieros, repitiéndose de este modo el cerco informativo observado durante 2010, cuando la huelga de hambre de 31 presos políticos mapuche fue deliberadamente silenciada por más de 40 días.

En uno de los pasajes del escrito de denuncia, se cita el voto disidente de los Consejeros María Elena Hermosilla, Jorge Donoso y Roberto Pliscoff, quienes, resolviendo una denuncia por la omisión televisiva de la huelga de trabajadores de Farmacias Ahumada, establecieron que tal conducta constituye “un atentado a la democracia”.

Caso Bombas

En relación a la huelga de hambre de los jóvenes imputados por el “Caso Bombas”, iniciada en demanda de la inmediata realización de un juicio justo, el fin de la ley antiterrorista y el término de lo que califican como un montaje, y que se extiende por más de 50 días, los canales de televisión se han negado a darle cobertura, no obstante la importancia que ellos mismos dieron al momento de su detención.

Los denunciantes incorporaron nuevos argumentos jurídicos para fundar la plena competencia legal del CNTV para sancionar el silencio informativo de los canales de televisión, práctica que atenta contra los principios de pluralismo y democracia establecidos en la ley. Ello, debido a que el Consejo sostuvo, en casos similares, que carece de facultades para reprochar la omisión de hechos noticiosos.

 

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26 abril 2011 2 26 /04 /abril /2011 20:54

http://globalvoicesonline.org/wp-content/uploads/2009/02/awa.jpgFoto: es.globalvoicesonline.org

Servindi, 26 de abril, 2011.- El Defensor del Pueblo, Álvaro Raúl Vallejos, advirtió que la población indígena awá se encuentra nuevamente confinada y desabastecida de productos básicos por la falta de movilidad ante la presencia de minas antipersonales en el piedemonte costero de Nariño. 

Ante este desamparo, las comunidades no tienen otra opción que desplazarse masivamente a otras regiones.

“Continúa la problemática humanitaria de los pueblos indígenas awá que residen particularmente en los municipios de Ricaurte y de Barbacoas. Según las denuncias que nos han hecho llegar los dirigentes de la población indígena, la presencia de actores armados ilegales como las Farc y el ELN, ha hecho que se reactive el escenario de confrontación en la región lo que implica que los afectados son los miembros de la población civil”, dijo.

El director nacional de la Campaña Colombiana contra las Minas, Álvaro Jiménez, informó que en este año se han registrado 18 víctimas en Nariño a causa de las minas, de las cuales tres fueron mortales, dos indígenas awá y un poblador del municipio de Policarpa.

El oro: otro problema para los awá

Por si fuera poca tanta desgracia, la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa) denunció además que mineros informales han invadido sus territorios para extraer oro sin el permiso o el conocimiento de las autoridades de esta etnia.

Pobladores de las comunidades del Resguardo de Tortugaña Telembí, ubicado en el Municipio de Barbacoas, notaron la presencia de personas ajenas a su pueblo, en el sector del río Naya, donde al parecer los foráneos realizan estudios de explotación de oro.

A pesar de esta denuncia, el gobierno colombiano continúa ignorando la situación crítica en que viven los awá. Para la Unipa, el gobierno no ha implementado las políticas necesarias de protección a la comunidad pues los planes de salvaguarda no han cumplido el objetivo de protegerlos.

La Corte Constitucional Colombiana emitió el Auto 004 en el que obliga al Estado y a 34 pueblos indígenas a concertar Los Planes de Salvaguarda para generar un marco de protección que permita la pervivencia física y cultural de estos pueblos que, como el awá.

La crítica situación del pueblo Awá y las necesidades especiales de protección, motivó a que el pasado 17 de marzo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgara medidas cautelares para este pueblo.

Con información de Cric

 

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26 abril 2011 2 26 /04 /abril /2011 20:48

http://servindi.org/img//2011/04/CIDH_informePPII_2011.jpgEl miércoles 27 de abril de 10 a 12 de la mañana Santiago Cantón, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentará un importante informe sobre los derechos de los pueblos indígenas.

La publicación elaborada por la CIDH será comentada por Iván Lanegra, Adjunto para el Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo, Daisy Zapata, vicepresidenta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) y Javier La Rosa Calle, coordinador del Programa Justicia Viva del IDL.

La transmisión se realizará desde el auditorio del Instituto de Defensa Legal (IDL) situado en la Av. Del Parque Norte 829 Urb. Corpac, San Isidro, institución que coordina esta actividad con la CIDH. El ingreso será restringido a los previamente inscritos.

El “Informe sobre Derecho de los Pueblos Indígenas y Tribales sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales” se presenta por primera vez en Lima y condensa los avances en jurisprudencia internacional en materia de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, tanto en el sistema interamericano como en el sistema universal de derechos humanos.

Dada la intensa vinculación que en la actualidad existe en nuestro país entre conflictividad social, inversión en industrias extractivas y derechos de los pueblos indígenas, este informe es un aporte muy valioso al debate nacional.

Actualiza sobre los estándares internacionales a considerar al momento de regular y respetar, entre otros, el derecho a la consulta previa y la pertinencia que, en algunos supuestos excepcionales, haya la necesidad de obtener el consentimiento libre e informado de los pueblos indígenas.

http://servindi.org/img//2011/04/Santiago_Canton.jpg

¿Quién es Santiago Cantón?

Santiago Cantón es el Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos. Desempeñó el cargo de Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA de 1998 a julio de 2001.

El Embajador Cantón estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires y realizó una Maestría en Derecho Internacional en la Escuela de Derecho de American University en Washington, D.C. Durante 1998 fue Director del Departamento de Información Pública de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde 1994 hasta 1998 se desempeñó como Director para América Latina y el Caribe en el Instituto Nacional Demócrata, una organización dedicada al desarrollo democrático con base en Washington, D.C. Además, el Embajador Santiago Canton trabajó como consejero político del Centro Jimmy Carter en programas de desarrollo democrático.

http://www.oas.org/imgs/es/logo_+CIDH_es.gif¿Que es la CIDH?

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es una de las dos entidades del sistema interamericano de protección y promoción de los derechos humanos en las Américas. Tiene su sede en Washington, D.C. El otro órgano es la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José, Costa Rica.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y que actúa en representación de todos los países miembros de la OEA.

Está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal, que no representan a ningún país en particular y que son elegidos por la Asamblea General.

La CIDH se reúne en Períodos Ordinarios y Extraordinarios de sesiones varias veces por año. Su Secretaría Ejecutiva cumple las instrucciones de la CIDH y sirve de apoyo para la preparación legal y administrativa de sus tareas.

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 23:35

http://pepegrillo.com/wp-content/uploads/2008/12/9-semillas.jpg

 

Introducción: 

Para muchas personas plantas medicinales o medicina tradicional son términos intercambiables, que describan lo mismo.  Sin embargo, los dos términos no envuelvan la misma problemática.  

También se escucha, que la medicina tradicional es sinónimo para medicine popular, medicina 

no-científica, y medicina folklórica.  Antes de entrar en el tema de la extinción de plantas 

medicinales, quiero puntualizar estos conceptos.  Para esto tenemos que hablar de sistemas 

médicos. 

Un sistema médico se podría definir como una serie de conocimientos, habilidades, creencias, 

técnicas, roles, normas, símbolos y rituales, que constituye un sistema que permite contrarrestar problemas de salud.  Cada sistema es diferente, y existe un sinnúmero de sistemas médicos o sistemas de salud, no solamente antiguos, sino también sistemas que son muy actuales, todavía con raíces antiguas (1). 

A un sistema medico lo podemos dividir en 2 partes:

1 La parte conceptual, que trata de los conceptos y teorías sobre la salud, las causas de las 

enfermedades y los tratamientos a escoger. 

2. La parte organizativa, es la parte social, la institución, que se preocupa de los recursos 

existentes y el carácter de su organización y función. Esta parte se constituye sobre los 

conceptos de salud y enfermedad y las relaciones sociales (2). 

En cuanto al punto uno, podemos observar que un sistema médico es parte integral de la cultura a la que pertenece.  Así la Medicina Tradicional Dominicana tiene su base en la cultura dominicana y la Medicina Occidental en la cultura occidental.  Cada cultura tiene sus instituciones: religión -relaciones sociales - organización – las leyes - salud - etc., que velan por los valores de la cultura y los cambian según influencias de afuera o de la misma sociedad. Los cambios son generalmente suficientemente lentos, para que puedan ser asimilados.  Tomando coma referencia lo expuesto anteriormente, es justo de hablar de un sistema médico dominicano.  En la cultura dominicana se maneja todo un conjunto de conceptos relacionados a la salud. Ideas sobre la causa de las enfermedades  (naturales y sobrenaturales) y sus tratamientos (3).  En los tratamientos, las plantas medicinales juegan un papel muy importante. 

También se usan animales, minerales, ensalmos y oraciones.  Existe una jerarquía de personas, que tratan a los enfermos. Hay marcadores, curanderos, comadronas, brujos, curiosos, los que preparan botellas servidores, entre otros.  Como conclusión podemos decir, que plantas medicinales sólo forman una parte de la Medicina Tradicional Dominicana.  De ninguna manera se puede usar los dos términos como sinónimos o intercambiables. 

 

Plantas medicinales: 

En la cultura médica dominicana las plantas medicinales juegan un papel muy importante.  En 

vez del termino planta se usa muchas veces la palabra mata’. En la ciudad de Santo Domingo 

son muchos los lugares donde se puede hallar una persona vendiendo plantas medicinales. No es extraño de encontrar un puesto de venta en los alrededores de un hospital.  Los sitios por excelencia de venta de las plantas medicinales son los mercados Modelo y de Duarte.  Allí se hallan las Botánicas con las plantas medicinales secas y, generalmente, trituradas y los puestos de venta de las plantas frescas.  La división no es tan estricta.  También la Botánica puede vender plantas frescas, como se puede hallar en los puestos de venta de plantas frescas, plantas secas y trituradas.  En las Botánicas hay una oferta grande de amuletos, cuadros de Santos y textos para ensalmos y oraciones. 

La presencia de plantas medicinales en las cases es grande.  Una planta muy querida es la 

Sábila (Aloe vera).  En tarro o así colgada se la encuentra en la entrada de la casa.  Su función es más mágico-religiosa que curativo; sirve para alejar los malos espíritus de la casa (4).  En el campo se ve muchas mas plantas medicinales en los alrededores de las cases.  Hemos contado hasta 20 plantas diferentes en el jardín de una casa. (Vea tabla 1).

 

Leer completo AQUÍ

 

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 23:07

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/medicina/5.jpgEl ensayo que aquí publicamos, debido a la pluma del compañero, amigo, maestro e investigador, Benjamín Maldonado Alvarado, aborda un tema, de suyo, sumamente interesante.

Las presentes reflexiones sobre las relaciones existentes entre el criterio comunal y la medicina indígena tradicional, de seguro no habrán de pasar desapercibidas, tanto por lo atractivo del tema como por la pulcritud con que han sido escritas.

En efecto, en muchas regiones de la República mexicana, donde la población indígena es notoriamente mayoritaria, se mantiene una milenaria sabiduría en cuanto a los medios medicinales tradicionalmente usados. Oaxaca, uno de esos Estados en los que ese tipo de sabiduría se manifiesta.

Sin embargo, y como muy atinadamente señala el autor de estas reflexiones, lo que ha de servirnos de pauta para intentar un acercamiento a esa sabiduria, esta centrado en la forma de vida comunal de esas culturas, siendo precisamente lo comunal, el dato clave para poder comprender las diferencias existentes en los conceptos medicina tradicional y medicina tradicional indígena.

Siendo la vida comunal lo que caracteriza a las culturas indígenas, resulta, hasta cierto grado, imposible diferenciar su visión de la salud y de la medicina, de su antiquísima forma de vida. Así, y como muy atinadamente lo especifica el autor, es posible seguir un paralelismo entre los criterios de salud en el campo socio-comunal, al igual que en el físico-individual. El cuerpo social, esto es, la comunidad, requiere, para lograr un óptimo desarrollo, mantenerse plenamente sana, lo que implica contar con la medicina que sea capaz de prevenir cierto tipo de enfermedades sociales, al igual que medicina capaz decurar los desequilibros que alteren o pongan en severo riesgo su salud.

Desde tiempos inmemoriales las culturas indígenas así lo han comprendido y así lo han vivido, siendo para ellas lo importante el mantener la salud de la comunidad en cuanto cuerpo social, ya que la salud de los individuos en cuanto cuerpos físicos, depende, básicamente, de la salud de la comunidad. Así, si el criterio de lo comunal llegase a desaparecer, o sea, llegase a morir, los cuerpos físicos de las individualidades que la conforman, perecerían igualmente. Datos de esta verdad pueden escudriñarse en las auténticas tragedias que el proceso de colonización trajo consigo en diversos países del continente americano.

Esperamos que estas reflexiones despierten el interés por profundizar en tan actual como atrayente tema.

Chantal López y Omar Cortés

 

Este texto contiene un conjunto de ideas a desarrollar. Se trata de ideas destinadas originalmente a médicos indígenas de Oaxaca, y por lo tanto tenían el fin de sugerirles pistas de reflexión. Fueron presentadas en un seminario organizado por el Consejo Estatal de Médicos Indígenas Tradicionales de Oaxaca, que es un organismo civil que agrupa a la mayoría de estos sabios oaxaqueños y que tiene por objetivo agremiarlos para ejercer en mejores condiciones su oficio, con el cual se fortalecen las culturas locales.

La medicina indígena tradicional ha sido rescatada de su medio natural para ser llevada al mundo urbano como una más de lasmedicinas alternativas. Comercialmente se pueden adquirir medicinas tradicionales que no han sido elaboradas por indígenas, y se puede acudir a clínicas mestizas de medicina indígena y los conceptos de salud y enfermedad que explican el estado de un enfermo y su curación tienen más que ver con una explicación positivista que con sus viejas explicaciones. Obviamente en estas condiciones se practica la medicina indígena en español y la comunidad, y sobre todo la familia, no son un referente importante dentro del proceso de curación.

Por estas razones era conveniente reflexionar con médicos tradicionales sobre algunas de estas ideas y ubicar la discusión en un contexto político.

Benjamín Maldonado

 

Empecemos con una pregunta que nos ayudará a precisar la relación entre comunalidad y medicina indígena tradicional: ¿podemos establecer diferencias importantes entre medicina tradicional y medicina indígena tradicional en Oaxaca? Aparentemente no, porque la medicina tradicional es de origen indígena: los médicos, las plantas, sus conocimientos y el conjunto de conceptos sobre el funcionamiento y disfuncionamiento del mundo constituyen la parte medular de ambos tipos de medicina.

¿Qué es entonces lo que definiría el carácter indígena en este caso? ¿Podríamos decir que la medicina indígena tradicional es sólo la que se conserva en comunidades indígenas? Eso excluiría la posibilidad de su existencia y desarrollo en comunidades rurales que ya no son hablantes de alguna lengua indígena o que ya no se identifican como tales. ¿Es sólo la que se practica en lengua indígena? Eso excluiría a los médicos indígenas que la ejercen en español (2). Entonces, si la diferencia no se encuentra con claridad en su origen ni en sus características, esto nos lleva a proponer que la diferencia entre ambas medicinas radicaría en el contexto en que se desarrolla, que en el caso indígena es la comunalidad o vida comunal. De acuerdo a esto, consideremos entonces que la medicina indígena tradicional es la que se practica en un contexto comunal, mientras que la medicina tradicional en Oaxaca es la misma medicina indígena pero que se practica en contextos descomunalizados, tanto en ciudades como en comunidades donde la comunalidad no es ya la forma de vida de quienes recurren a ella (3).

El espacio de la vida india es principalmente la comunidad, donde se vive comunalmente, por lo que el espacio propio de la medicina indígena tradicional es también la comunidad. Pero la migración ha ampliado las fronteras de pertenencia a la comunidad y hoy es posible hablar de comunidad transterritorial al referirse a la reconstrucción organizativa de los migrantes de un mismo origen en sus lugares de destino (Kearney, 1996; Coloquio, 1999; Barabas, 2001). De manera similar, podría hablarse de una medicina indígena tradicional transterritorial cuando los médicos migran y continúan practicando su actividad. Pero la reproducción de lo cultural fuera de la comunidad ocurre básicamente entre migrantes que no han perdido vinculación con su comunidad y que continúan articulados a la vida comunal, aunque a distancia, cumpliendo cíclicamente con sus cargos, servicios y cooperaciones, asistiendo a fiestas y apoyando a sus familiares. Entonces, si la ampliación de la comunidad más allá de sus fronteras territoriales es posible cuando se continúa articulado con la comunidad, podemos decir que la medicina indígena transterritorial funciona en condiciones similares y que por lo tanto es la vinculación de sus actores a la vida comunal la que la mantiene en una lógica específica, que es la lógica india.

La comunalidad o modo de vida indígena

La comunalidad, lo comunal, no es sólo lo que ocurre en lo local, en la comunidad, porque al hablar de lo comunal no nos referimos a un espacio sino a una forma de ser en distintos espacios. Esta forma de ser es específica, aunque no exclusiva, de los indígenas. El indígena vive en una comunidad territorial en la que es parte de una comunidad etnopolítica, es decir una colectividad culturalmente específica, estructurada en un tejido de relaciones sociales basadas en el principio de reciprocidad, y es una colectividad que ejerce el poder en un territorio de manera permanente a través de la asamblea, y también lo ejerce por periodos a través de su sistema de cargos.

Cada persona indígena, que vive generalmente en comunidades pequeñas, forma parte de un conjunto grande de relaciones: tiene numerosos parientes a través de la ramificación familiar, tiene también bastantes parientes rituales (compadres, padrinos, ahijados), y tiene algunos vecinos sin relación parental pero con muchos de los cuales mantiene relaciones de intercambio de bienes y de ayuda mutua. Esta red es todavía más densa por la participación en los tequios, en las asambleas y en las fiestas es colectiva, abierta pero obligatoria. Los indígenas son comunidad en un territorio comunal y reiteran cíclicamente su pertenencia a ella a través de su participación en lo colectivo, en el cumplimiento de sus responsabilidades y obligaciones.

La persona forma parte no sólo de su comunidad de origen sino también de una comunidad menor dentro de ella, que es la familia. La familia indígena funciona como comunidad, donde los derechos se respetan a quienes cumplen con sus obligaciones con la comunidad. Ser comunal es una pesada carga que implica mucho trabajo gratuito, responsabilidad y gastos; es una carga a la que a veces se rehuye pero a la que generalmente se acepta hasta con gusto. Servir a la comunidad es la vía para sentirse y ser reconocido como parte de ella.

Este concepto de vida está relacionado con su expresión en una lengua específica, distintiva y propia, y con un conjunto de conocimientos del entorno que permiten saber vivir la vida comunal entre los humanos y con los sobrenaturales. En todo ello, la medicina tradicional ocupa un lugar fundamental, al mismo tiempo que lo comunal ocupa un lugar primordial en la medicina tradicional.

 

Salud y enfermedad en el cuerpo social y en el cuerpo humano

Es interesante establecer un paralelismo entre el cuerpo humano y la sociedad concebida como cuerpo social, para observar algunas de sus características relativas a la salud en el caso de las comunidades indígenas. Para ello, giraremos en torno a la idea de que el concepto curativo de la medicina indígena tradicional forma parte del concepto curativo de la sociedad.

Todos sabemos que no existe ningún humano que haya sido siempre saludable y que además esté exento de accidentes que lo pudieran lesionar. Aunque la salud total es una aspiración humana, no existe ni existirá algún humano que la pueda tener durante toda su vida. En ese sentido, la medicina atiende el desequilibrio provocado por la enfermedad.

 

De la misma manera, tampoco existe ni ha existido ni existirá ninguna sociedad humana que esté libre de problemas y conflictos. Es decir, que no hay comunidad que sea un paraíso terrenal, una tierra sin mal o un cuerpo social siempre saludable. El cuerpo social está frecuentemente enfermo: algunas veces padece enfermedades curables de larga o corta duración (como algunos conflictos agrarios o disputas entre familias), otras veces llega a tener enfermedades incurables (como en muchos casos es la división por intereses políticos) o mortales (como el caciquismo), o a padecer fracturas e incluso mutilaciones (como las expulsiones).

Ni el cuerpo humano ni el social tienen condiciones de inmunidad, por lo que contar con una estructura de curación ha sido una de sus preocupaciones y sobre todo de sus principales éxitos para perdurar. Esta estructura la han autogenerado por muchos siglos, y sólo recientemente ambos cuerpos han cedido en alguna medida la atención de su salud a instituciones externas a su cultura.

La estructura curativa del cuerpo humano es el sistema de medicina tradicional, conformado por médicos, medicinas y su conocimiento. La estructura curativa del cuerpo social indígena son básicamente la asamblea comunitaria, sus autoridades y el derecho tradicional o consuetudinario. A través de la asamblea se diagnostica y soluciona los problemas que enferman a la comunidad; las autoridades tienen por función tratar de evitar que los problemas se presenten, pero una vez presentes deben encontrarles curación, tomando medidas o recurriendo a la asamblea para acordarlas, cuando la magnitud de la enfermedad lo amerita.

Para los cuerpos humanos -siempre expuestos a enfermedades-, son los médicos quienes recuperan su salud, constituyéndose con ello en un elemento estructural cuya función es lograr la mejor calidad de vida saludable para el cuerpo humano. De la misma manera, la asamblea y las autoridades son los elementos estructurales de la comunidad indígena que tienen por función generar las mejores condiciones de vida para el cuerpo social, al encabezar a la comunidad en la búsqueda de las maneras de solucionar y enfrentar todo tipo de problemas.

Y al igual que en el cuerpo social, para que el cuerpo humano recupere la salud a la manera tradicional, se requiere de un contexto comunal de curación, dado básicamente por la participación familiar en torno al enfermo.

La estructura de salud que podemos llamar tradicional tanto para el cuerpo humano como para el social, se desenvuelve dentro de un contexto específico, que es el contexto comunal. Tanto las personas como la sociedad han sido tradicionalmente comunales entre los indígenas. Es con base en una concepción comunal, colectivista, de la vida, que han moldeado sus instituciones y que han adoptado elementos provenientes de otras culturas. Por ejemplo, el municipio es una institución no indígena de gobierno que se adopta en Oaxaca durante el siglo XIX y que no requiere de una organización comunal para funcionar, como se puede ver en municipios grandes de Oaxaca y en municipios mestizos de diversos estados de la República. Pero a pesar de ello, los municipios indígenas de Oaxaca son, en general, municipios comunales, es decir, que se les ha dado una característica particular, específica, que es propia de los indígenas.

Gran parte de las comunidades indígenas ya no tienen una estructura curativa constituida sólo por la medicina tradicional y se ha incorporado en ellas la medicina alópata, el médico hegemónico, la ciencia excluyente y su templo, que es el centro de salud. Al igual que en el caso de la lengua, en ocasiones la convivencia entre lo propio y lo ajeno (a lo que se tiene derecho) es relativamente equilibrada, pero en otras significa un proceso de desplazamiento o de sustitución de la medicina tradicional, quedando anclada la comunidad a una estructura que no es autogenerada sino que depende del subsidio gubernamental para funcionar, y por lo tanto su funcionamiento está fuera de sus manos. La medicina occidental no es inocua y al curar genera trastornos tanto en el cuerpo humano como en el social (4).

Lo importante es considerar que una sociedad como la india, que genera su estructura de curación y la pierde o abandona, está condenada a ser consumida por la enfermedad o a recurrir a nuevas estructuras; en un contexto colonial, este cambio es generalmente inducido por el gobierno, de manera que la sociedad es orillada a renunciar a lo propio y transformarse. Los gobiernos no ayudan a los pueblos indios a curarse sino que los presionan para dudar de su salud, aceptarla como enfermedad y buscar las formas científicas de curarla.

 

Medicina tradicional y autonomía

Finalmente, es necesario no perder de vista que el momento actual de las luchas indias muestra una tendencia a la construcción de formas autonómicas de vida no exclusivas en el seno de la sociedad nacional. Esta autonomía, en el caso de los indios, está cimentada en su experiencia histórica de organización comunal, y es a partir de esa comunalidad que la autonomía adquiere una dimensión cercana.

La autonomía no es tal si se le separa de la autogestión, y es precisamente la comunalidad la que ha generado experiencias autogestivas sólidas en la vida india: por ejemplo, en el ejercicio del poder local, en la articulación económica regional, en la procuración de justicia, de salud, de educación. Si entendemos a la autogestión como la capacidad social de hacerse cargo de sus cosas sin el concurso indispensable del Estado u otros agentes externos, debemos reconocer que las comunidades indias han sido autogestivas, y la medicina indígena tradicional es uno de sus aspectos más evidentes: a través de ella, la sociedad india -ya sea a nivel comunitario o regional-- ha contado con todos los recursos necesarios para curarse (médicos, medicinas, conceptos). Por siglos, no hubo intervención del Estado en la atención a la salud de los indios, y con sus recursos fueron lo suficientemente saludables para rehacer su vida y además cumplir con el pago de tributos e impuestos. Tampoco necesitaron de maestros para educar a sus hijos, ni de abogados para resolver sus conflictos cotidianos.

Es en su articulación subordinada con la cultura totalitaria (Jaulin, 1989), tanto virreinal como mexicana, que los indios han ido perdiendo sus capacidades autogestionarias para depender cada vez más de agentes externos para la atención de sus problemas y necesidades, lo que se ha traducido en que son cada vez más dependientes del Estado. Una perspectiva autonómica no puede ignorar esto y proponer una sociedad completamente nueva o totalmente reconstruida del pasado, sino encontrar las formas en que lo occidental pueda ser incorporado a una estructura propia y autocontrolada.

Los médicos indígenas tradicional son una estructura autogenerada fundamental en la conservación con vida y salud tanto del cuerpo humano como del cuerpo social con base en su cultura originaria. En otras palabras, son una estructura autogestiva propia para la autonomía. Además, si consideramos los esfuerzos de los médicos indígenas oaxaqueños por organizarse (el Consejo Estatal de Médicos Indígenas Tradicionales de Oaxaca tiene más de 600 miembros de distintos grupos etnolingüísticos), podemos ver en ellos un aporte adicional a la construcción de la autonomía a través de la vinculación de intelectuales indios, que son los médicos.

 

(1) Este texto fue presentado como ponencia en el Seminario Permanente sobre Derechos Indígenas y Medicina Tradicional convocado por el Consejo Estatal de Médicos Indígenas Tradicionales de Oaxaca y la delegación estatal del INI, Oaxaca, 15 de mayo del 2003.

(2 Cada vez es más claro que la identificación de lo indio con la lengua es insuficiente: las comunidades indias en las que la lengua originaria ya no es hablada por la mayoría de sus habitantes, no por eso dejan de ser indias, pues en algunos casos sus habitantes siguen identificándose como indios en español y en muchos casos las comunidades siguen organizadas tal como las comunidades indias. Esto es evidente por ejemplo en el hecho de que son 418 municipios los que eligen a sus autoridades por el sistema llamado de Usos y Costumbres (que tiene como estructura a los cargos y como órgano de expresión a la asamblea general de la comunidad), mientras que son apenas unos 250 municipios oaxaqueños los que son habitados mayoritariamente por hablantes de lengua indígena.

 

(3 Un contexto descomunalizado es un contexto en el que el individualismo tiende a desplazar al colectivismo comunal tanto a nivel de toda la comunidad como a nivel familiar y personal. Es en un contexto individualista en el que queda desubicada la medicina indígena tradicional: las prácticas curativas tradicionales no tienen la misma lógica en un contexto comunal que en uno individualista aunque la forma de la práctica médica pueda ser idéntica.

(4 La salud del cuerpo social indio es apenas recientemente reconocida pero sólo en algunos de sus aspectos (como el tequio y su utilidad); pero lo más común es que esa salud cultural sea concebida como enfermedad por la población actualmente mayoritaria y tratada como tal por los gobiernos nacionales.

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 23:03

http://4.bp.blogspot.com/_-RW3KHdv1gs/S9hNvvvzRXI/AAAAAAAAAMA/AgPEQZobPJ8/s400/mesasalud_27-04-2010.JPGCon la finalidad de realizar un trabajo coordinado, con acciones preventivas, que eviten aumentar las enfermedades en la población indígena de la región de Tarapacá, se realizó la primera sesión de la Mesa de Salud y Pueblos Indígenas. 

 

El encuentro, realizado en las dependencias del Hotel Gavina, reunió a los encargados de salud rural de las comunas altiplánicas; autoridades regionales, dirigentes indígenas, entre otros, se enmarca en el accionar conjunto que ejecuta la Seremi de Salud, Servicio de Salud de Iquique y el Programa Orígenes de Conadi de Tarapacá. 

 

La jornada de trabajo, que se inició con los saludos protocolares de las autoridades de salud y dirigencial, tuvo como primer objetivo informar los avances, beneficios y programas implementados para el rescate de las culturas originarias. 

 

Tras los saludos se expusieron diversos temas: orientaciones programáticas programa salud y pueblos indígenas (PESPI), situación epidemiológica VIH/SIDA en la región de Tarapacá, situación regional sobre Tuberculosis y pueblos indígenas en la región, orientaciones estratégicas Plan Regional de Salud Pública y plan de trabajo Salud y Pueblos indígenas, abordado por los profesionales de las unidades correspondientes del Servicio y Seremi de Salud de Iquique. 

 

Durante las intervenciones, se destacaron algunas acciones favorables para los pueblos originarios como es la implementación del Parto Aymara, Hogar de la Mujer Altiplánica y Facilitadores Interculturales. 

 

Luego de las exposiciones los asistentes y los expositores realizaron mesas de trabajo dilucidando las principales problemáticas que hoy afectan a sus comunas, y cuáles son las medidas que a su juicio debieran implementarse para consolidar los programas entre la población y mejorar la calidad de la salud intercultural de la región. 

 

 

Publicado por Ruth Carbone D., periodista, en: 

http://programaorigenesdeconadi.blogspot.com/2010/04/realizan-mesa-de-trabajo-en-salud-y.html

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 22:57

http://encontrarte.aporrea.org/imagenes/128/a4.jpgEl pasado del pueblo mapuche se remonta, según ciertas evidencias arqueológicas, al menos a 600 años antes de Cristo. Algunas versiones sostienen que surgió a partir del mestizaje entre comunidades moluches, picunches y huilliches, originarias del sur de la actual República de Argentina y de la región chilena comprendida entre los ríos Bío-Bío y Toltén. En lengua mapuchedungun, mapu significa tierra y che es la gente.


De una población estimada en 300 mil personas, aproximadamente 100 mil viven en las provincias argentinas de Chubut, Neuquén y Río Negro. En Chile, suman cerca de un millón de personas que representan el 9% de la población total del país y el 87% de la población indígena, integrada también por comunidades aymaras, cunsas, coyas, yamanayes, kawéskares y rapa nuis en la isla de Pascua. Más del 50% (1) habita en zonas urbanas -inclusive en Santiago, donde residen unos 180 mil mapuches-, y el 26% vive en la región de la Araucanía -constituida por las Provincias de Cautín y Malleco-. Su territorio ancestral, no obstante, es el Wallmapu, integrado por el Ngulumapu -territorio occidental en Chile, llamado Arauco por los conquistadores españoles- y el Puelmapu -territorio oriental en Argentina-, ambos separados por el Piremapu, la Cordillera de Los Andes.

La violencia contra la comunidad mapuche ha sido una constante en la historia contemporánea de Chile y Argentina. Durante la colonización española, su firme resistencia logró mantener la autonomía en los territorios ancestrales; sin embargo, después de la Guerra de Independencia en el siglo XIX, los nuevos Estados nacionales iniciaron su propia conquista del Wallmapu y el exterminio de la población. Así, en 1879 la llamada "Campaña del desierto", ordenada por el gobierno argentino, terminó con el asesinato de 80 mil mapuches y la entrega del territorio a los terratenientes. En Chile, asimismo, el Ejército comenzó en 1884 la ofensiva conocida como "Pacificación de la Araucanía", consiguiendo el Estado apropiarse de 5 millones de hectáreas que adjudicó luego a colonos europeos y chilenos, mientras sus pobladores originarios fueron confinados en reservas. Durante el siglo XX continuó el saqueo territorial y hoy día la población mapuche enfrenta, además, las amenazas que suponen los intereses de la economía global, representados por la avidez de las compañías extranjeras y la complicidad de los gobiernos. El fortalecimiento de la cultura, no obstante, se ha constituido en una respuesta fundamental, donde destaca la revitalización del acervo médico tradicional.

"Tú serás machi"


El conocimiento mapuche sobre el tratamiento de enfermedades -el mapulawen-, constituye un sistema que relaciona el mundo espiritual, el mundo físico y el mundo social; vincula, por tanto, la cultura, la religión y la conservación del medio natural. Según la interpretación del investigador chileno Ziley Mora -autor del libro El arte de sanar de la medicina mapuche-, la enfermedad podría traducirse como un efecto de la pérdida de equilibrio del individuo consigo mismo y con su entorno social, cuando determinados pensamientos o weda dungun (malas palabras) se instalan en el Am (el alma). En la cosmovisión mapuche, el Am es copia exacta del cuerpo físico de una persona; su desequilibrio, causado por las emociones, los pensamientos y las palabras, por tanto, se manifestará en su réplica. Ampin -curar, medicinar, hablar al alma- define, entonces, la práctica del conjunto de conocimientos que permiten restaurar la armonía del Am. (2)


Entre las personas asociadas al mapulawen, por otra parte, están los ngutamchefes (componedores de huesos), los lawentuchefes (yerbateros) y los machifes (encargados de preparar infusiones). La machi -cuidadora de la salud física y espiritual de la comunidad-, sin embargo, es la figura central, escogida por Chau Ngumechen -el Ser Supremo- a través de un mensaje que se percibe en los sueños: "tú serás machi"; se le atribuye, por tanto, un don especial porque recibe la señal del Wenu mapu (el cielo). El oficio fue en épocas anteriores ejercido por los hombres, aunque desde el siglo XIX ha sido desempeñado en su mayoría por mujeres que tomaron en sus manos la tarea de preservar el conocimiento (3); en Argentina, desafortunadamente, las machis desaparecieron, víctimas del exterminio durante la "Campaña del desierto". La mujer escogida comienza su instrucción como discípula de otra machi, para adiestrarse sobre el uso de plantas y la celebración de rituales; una formación que puede durar varios años. Aprende, así, a organizar el machitún -complejo ritual de sanación-; a construir el rewe o altar de madera; a tocar el kultrún (tambor que favorece el trance); a diagnosticar (willentún) mediante la observación de la orina del kutranche (paciente); y a elaborar el lawen, la medicina. Su consagración se realiza en una ceremonia llamada machiluwun, cuando recibe los símbolos que la identificarán como machi y mediadora entre la mapu y el mundo de los dioses. Donde hay machi -dicen los mapuches- habrá siempre nguillatún, medicina propia. Los principios activos de determinadas plantas a las que se otorga carácter sagrado como el canelo y el boldo, constituyen la base natural de esta práctica médica. Existen cuatro tipos de hierbas curativas: las weychafeke lawen (plantas fuertes), las fushku lawen (plantas suaves), las reke lawen (plantas difíciles de conseguir) y las rukake lawen (plantas de uso común). (4) Las comunidades mapuches han protegido siempre la biodiversidad asociada al trabajo de la machi; sostienen, además, que las hierbas medicinales pertenecen a un ngen (dueño), a quien solicitan permiso para utilizarlas y garantizar así la efectividad de sus propiedades curativas. Aseguran también que el poder de curación -el newén- de la machi y de las plantas proviene de la propia naturaleza del territorio ancestral, puesto que aquél disminuye si la machi se encuentra lejos de éste, o si las hierbas no han sido recolectadas en los lugares adecuados. El uso del territorio, en efecto, se regula según los criterios que dicta el Ad Mapu -conjunto de antiguas tradiciones que rigen la conducta social-; según determine la presencia o no del ngen, pueden ser asignados para vivienda o producción, aunque siempre en relación a la conservación del medio natural (suelo, agua, especies y bosques).


Dar y recibir entre iguales


En un escenario político frecuentemente hostil a la reclamación de sus derechos, las comunidades mapuches, sin embargo, están logrando que la sociedad chilena en general reconozca el valor de su cultura y de sus conocimientos, después de dos siglos de marginación. Han jugado un papel determinante en este sentido, sin duda, diversos proyectos pioneros relacionados con su medicina en algunas regiones del país que, tras años de movilizaciones, han conseguido un relativo grado de apoyo institucional. En 1999, por ejemplo, la Asociación Indígena para la Salud de las zonas de Makewe y Pelale en la Araucanía, evitó el cierre del hospital Makewe -fundado en 1927 por misioneros anglicanos-, al obtener autorización gubernamental para ejercer su administración. Fue el primer centro de salud en Chile dirigido por una comunidad; atiende aproximadamente a 20 mil pacientes, entre población mapuche y winca (no mapuches), su personal habla castellano y mapudungun y cuenta, además, con un invernadero orgánico para cultivar alimentos y con un huerto de hierbas medicinales. Otra experiencia importante tuvo lugar en la Comuna de Nueva Imperial en la Provincia de Cautín, próxima a la ciudad de Temuco. En el año 2006, en efecto, comenzó a funcionar allí el primer Complejo de Salud Intercultural del país financiado por el Estado, donde médicos y machis atienden a la población; está formado por un hospital y un centro indígena para realizar el machitún (5). Ese mismo año se creó también en la Comuna de Lago Ranco, Región de Los Ríos, el proyecto de salud intercultural denominado "Recolección de plantas medicinales y confección de un herbario, Ñumin Lawen", con el objetivo de proteger y difundir la medicina mapuche. De interés ha sido, asimismo, el establecimiento en 2003 de la exitosa cadena de farmacias "Makewelawen" (6), atendidas por personal mapuche con formación química y farmacéutica. La primera se instaló en la ciudad de Temuco con el apoyo del hospital Makewe, a la que siguieron las de Concepción y Santiago, proyectos en los que trabajan alrededor de cien personas; los medicamentos cumplen las normas y controles del Ministerio de Salud, aunque se elaboran como lawen en base a plantas originarias de la Araucanía, siguiendo las instrucciones de las machis.


La revitalización del conocimiento médico mapuche representa, sin duda, un auténtico desafío cultural para la sociedad chilena contemporánea, en medio del conflicto que supone, de un lado, el asedio de la medicina oficial y, de otro, su aceptación por un cada vez mayor número de usuarios. El reto, en efecto, requiere la aprobación de mecanismos al servicio de la convivencia intercultural en el país; entre ellos, el reconocimiento del valor normativo del Ad Mapu y de los principios religiosos y culturales implícitos en el trabajo de las machis. Las comunidades y organizaciones mapuches, por su parte, defienden el ejercicio de la reciprocidad intercultural: dar y recibir entre iguales. El concepto de "ciencia", desde luego, no forma parte de sus nociones y rechazan, por tanto, los juicios de valor que pretenden occidentalizarlas. "La ciencia -como ha afirmado Pascual Levi, asesor de cultura mapuche en los servicios de salud - no puede demostrar el saber ancestral, porque se trata de una espiritualidad". La principal preocupación para las comunidades, sin embargo, es el hecho de que la medicina mapuche puede desaparecer, si continúa la destrucción de la biodiversidad en los territorios. Las machis, en efecto, saben que cada vez hay mayores dificultades para encontrar plantas medicinales, a causa de los cultivos industriales de pinos y eucaliptos, la construcción de infraestructuras y las fumigaciones. Una amenaza adicional, asimismo, es la investigación que realizan las propias instituciones científicas sin la participación de las comunidades; el canelo (Drimys Winteri), por ejemplo, utilizado como lawen desde hace siglos, ha sido patentado en los Estados Unidos y se comercializa industrialmente (7). Chile, además, no posee aún legislación sobre la protección del conocimiento y los usos ancestrales de la biodiversidad.


Notas

(1) José Aylwin. Pueblos indígenas de Chile. Antecedentes históricos y situación actual en: http://www.xs4all.nl/ rehue/art/ayl1a.html
(2) Fernanda Donoso. "El poder secreto de la medicina mapuche" en: http://www.lnd.cl/prontus_noticias/site/artic/20060223/pags/
20060223202904.html
(3) "Las machis reconocen que su vida no es fácil" en: http://www.diarioaustral.cl/prontus4_nots/antialone.html?page=http://www.diarioaustral.cl/prontus4_noticias/site/artic/20041006/
pags/20041006035317.html
(4) "Hierbas medicinales mapuche" en: http://www.serindigena.cl/index/medicina/medicina_mapuche.htm
(5) Daniela Estrada. "Estado financia servicio de medicina mapuche" en. http://ipsnoticias.net/print.asp?idnews=87223
(6) http://www.farmaciamapuche.com/herbolaria/principal.htm
(7) "Biopiratería: el robo silencioso de la cultura mapuche" en: http://mapuland.blogspot.com/2009/10/biopirateria-el-robo-silencioso-de-la.html

[Enviado por CEPRID


Autora de La economía no deja ver el bosque y La sociedad inédita: los límites del marxismo y del progreso (Polanyi-Weil-Illich-Berry)].


*
Mailer Mattié Economista y escritora venezolana


Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=47563

 

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 22:54

http://1.bp.blogspot.com/_-RW3KHdv1gs/TAVHKuq3imI/AAAAAAAAAMI/ZGBsuO19EBI/s400/parteras.jpg

Fotografía internet: http://www.tinkibolivia.org/pics/progra5capacitacion.jpg

Santa Cruz, 1 Jun (Erbol).- La presidenta de la Confederación de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), Justa Cabrera, solicitó a las autoridades de gobierno reconocer a las parteras tradicionales que atienden los nacimientos en las comunidades donde no existen centros de salud para facilitarles el acceso al bono Juana Azurduy de Padilla.

“Si real estamos dentro de un Estado Plurinacional debe respetar el derecho que tienen las mujeres indígenas de ser atendidas por sus parteras tradicionales y que estas parteras sean reconocidas por nuestro Estado, respetando las culturas de los 34 pueblos indígenas”, enfatizó.

La dirigente denunció que las mujeres indígenas que salen de sus comunidades para ser atendidas en los centros de salud de las ciudades son maltratadas y discriminadas por los médicos y funcionarios que muchas veces le niegan la atención médica.

“Se debería capacitar y sensibilizar a las trabajadoras y trabajadores en salud, para que respeten el derecho que tienen las mujeres indígenas de acceder a una atención medica con calidad y calidez en los centros de salud”, sostuvo.

Cabrera aseguró que esta falencia en los centros de salud y el no reconocimiento de sus parteras tradicionales no ha permitido que el bono Juana Azurduy de Padilla llegue a las comunidades de Oriente, Chaco y Amazonía.


Fuente: ERBOL

 

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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 22:51

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Durante los días 14 y 15 de abril se realizó en Arequipa, Perú, el IV Taller Trinacional “Pertinencia cultural de los programas de TBC en el área fronteriza de Bolivia, Chile y Perú”. La actividad forma parte de una de las estrategias del ORAS CONHU, Organismo Regional Andino de Salud, Convenio Hipólito Unanue que busca prevenir y controlar la alta prevalencia de TBC en estos territorios.


La tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite a través del aire, por la saliva, estornudo o tos de una persona con el virus. Ataca los pulmones y puede provocar la muerte. Si se controla y trata a tiempo puede curarse, además, el tratamiento es totalmente gratuito en cualquiera de estos países.

Durante el año 2010, los equipos técnicos de cada país, sometieron a validación con organizaciones de pueblos originarios, material comunicativo para la prevención y control de la TBC, con el objeto de diseñar una estrategia comunicacional conjunta que permita llegar a la población con acciones preventivas que tengan pertinencia cultural.

Esta estrategia se cruza con otras que desarrolla el ORAS CONHU tales como la formación de Recursos Humanos en Interculturalidad y la incorporación de la variable étnica en los formatos de los programas de TBC todas ellas apuntan a la erradicación del mal endémico en la región.

El taller contó con la participación de líderes comunitarios, equipos de salud, comunicadores y miembros de universidades de Puno, Tacna, Arica-Parinacota, Iquique y La Paz. Se espera que de la experiencia conjunta se pueda consensuar programas y estrategias comunicacionales que involucren a las instituciones y países participantes. Uno de los mensajes propuestos es “Fronteras Unidas, tuberculosis vencida” .

 

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