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Esta Lucha es de los Originarios

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Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 18:51

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http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15754_8781.jpegDesde hace cerca de treinta años, una obstinada campaña de denigración se consagró a presentar al Islam como un enemigo de los valores occidentales. Confundieron a un puñado de alterados terroristas con millones de individuos.

 

Los demócratas árabes que hicieron saltar la banca de la autocracia y la corrupción en Túnez y Egipto aportaron una contribución inestimable al conocimiento humano: desmontaron con su vigor democrático el perfil de demonio con el cual la prensa de Occidente y ensayistas aprovechadores habían retratado al Islam y al mundo árabe musulmán en general, al tiempo que pusieron en tela de juicio los intereses estratégicos de la primera potencia mundial. Desde hace cerca de treinta años, una obstinada campaña de denigración se consagró a presentar al Islam como un enemigo de los valores occidentales, a los árabes como una sociedad de individuos histéricos y fuera de la historia.

Artículos, reportajes televisivos y ensayos se ensañaron con una temática común: el miedo al Islam, al islamismo, la identificación de una religión con el terrorismo de masa. Confundieron a un puñado de alterados terroristas con sociedades civiles de millones de individuos e hicieron caso omiso de la historia del mundo, del colonialismo, dejaron afuera la influencia de los recursos petrolíferos en la expansión provocada del fundamentalismo islámico así como el papel que tuvo la confrontación entre el Este y el Oeste en el fomento de los extremismos religiosos como armas estratégicas.

En esa masa de mentiras y miedo contribuyeron en mucho los intelectuales modernos, adeptos al sillón giratorio desde el cual miran el mundo y proyectan sus opciones ideológicas y su sagacidad sin desplazarse, sin conocer, la mayor parte de las veces, a ese ser humano, a esa gente, la intimidad de las naciones, su historia, los idiomas que se hablan, la práctica confesional en curso, la razón y los matices de los ritos, la dimensión histórica de la identidad, el juego perverso de las pugnas geopolíticas que trazaron el mapa de Medio Oriente. La propaganda se mezcló con la reflexión.

Sin embargo, el islamismo fundamentalista, tal como lo conocemos hoy, precede la creación de grupos como Hamas, Al Qaida, el Hezbolá e incluso es anterior a la confrontación entre Israel y los fundamentalistas islámicos que pugnan por la desaparición de un Estado judío. Hamas primero fue creado en 1987 como movimiento de resistencia islámico contra la ocupación israelí del territorio de Gaza. El Hezbolá nació en 1982 contra la ocupación del Líbano por las tropas israelíes (1982). El tercero, Al Qaida, es una emanación de la política norteamericana en Asia Central.

El extremismo islámico contemporáneo se plasmó en 1953 con el golpe de Estado contra el primer ministro iraní Mohammad Mossadegh. Electo dos años antes con el apoyo del Frente Nacional, un grupo de partidos progresistas, Mossadegh suprimió los exorbitantes privilegios de que gozaba la primera empresa mundial de explotación de hidrocarburos, la compañía angloiranian Oil, AIOC. Esta empresa detentaba el monopolio de la explotación y la venta del petróleo iraní y a cambio pagaba magros beneficios al Estado iraní, mientras que la población vivía en la pobreza.

Los británicos, en su afán de derrocar a Mohammad Mossadegh, pidieron la cooperación de Washington. Un emisario del Secret Intelligence Service, Christopher Montague Woodhouse, convenció a la CIA de la necesidad de erradicar la triple amenaza que representan el nacionalismo de Mossadegh, el poderoso partido de la izquierda iraní, Tudeh, y la ex Unión Soviética, país fronterizo de Irán. Estados Unidos y Gran Bretaña montaron el operativo AJAX y derribaron el régimen de Mohammad Mossadegh con la ayuda de un aliado interior, el soberano iraní Mohammed Réza shah Pahlévi.

La frustración nacional por la explotación petrolífera, la cooperación del shah de Irán con quienes expoliaban los hidrocarburos y la instauración de una tiranía absoluta que aplastó al movimiento democrático y laico le dio vida y cuerpo al fundamentalismo chiíta, es decir, el ala derecha extremista y nacionalista de Irán.

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15754_8782.jpegEn 1979, el ayatolá Jomeini se apoyó en ese movimiento fundamentalista para lanzar la revolución iraní, cuya permanencia forjó un fascismo religioso e hizo de Teherán un eje del terror. El ex presidente norteamericano Bill Clinton reconoció en el año 2000 las nefastas consecuencias del operativo AJAX y pidió disculpas.

 

Demasiado tarde. Otro monstruo de siniestras consecuencias, también diseñado y perpetrado por Washington, estaba alimentándose en Asia Central: la financiación de los sectores más radicales del Islam para combatir la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética. Las escuelas coránicas de Pakistán (madrazas) fueron financiadas por Washington para preparar a los “combatientes de la libertad” inspirados en la versión más extrema de la religión. La casi totalidad de los terroristas buscados por Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre fueron llevados por Washington a Pakistán en charters especiales a lo largo de los años ’80. Bin Laden y los talibanes afganos fueron aliados íntimos en esa estrategia, soldados al servicio de la causa norteamericana que luego se dieron vuelta.

La pugna por los hidrocarburos y la táctica confesional contra el comunismo diseñaron el mundo que tenemos hoy. Occidente se lavó las manos y ensució al mundo árabemusulmán con una propaganda impúdica. Los musulmanes pasaron a ser retrógrados, rígidos, fanáticos peligrosos que ponían en peligro la identidad y los valores de Occidente. La influencia de ese discurso ha sido tal que la casi totalidad de los partidos de extrema derecha que arrasan en las urnas del Viejo Continente han hecho del miedo o el odio a los musulmanes su principal negocio electoral.

Y, sin embargo, no fueron los papelitos sucios de Wikileaks los que hicieron avanzar la historia sino el pueblo. En las revueltas de Túnez o en la plaza Tahrir de El Cairo no se vieron barbudos agresivos, ni el Corán ni armas: vimos demócratas que pugnaban por la libertad, la igualdad, la redistribución justa de las riquezas y un futuro mejor. Vimos banderas egipcias, retratos de Hosni Mubarak con el bigote de Hitler y carteles pidiendo que se vaya. En dos semanas, un sector del mundo árabe trastornó el orden preestablecido del mundo sin bombas ni atentados.

¿Qué dirán los heraldos del pavor a lo diverso, ahora que ese otro tan temido y denigrado se juega la vida colectivamente por los valores en los que se basa la cultura política de Occidente? ¿Qué demonio inventarán para seguir teniendo razón? Esos progresistas de sociedades menospreciadas por la tecno cultura occidental han creado en un puñado de días una de las mayores transformaciones de la historia. Detrás de sus reclamos no hay demonios fundamentalistas, sino siglos de opresión, de expoliación y corrupción.

Sea cual fuere el rumbo de esa revolución les debemos a esos empeñados demócratas una demostración única, una emoción gigantesca, la oportunidad de ver al otro como es, de reconocerlo, de palpar sus sueños, que también son nuestros. Vimos la historia avanzar ante nuestras miradas, tenemos la prueba de que, por encima de la cultura, del idioma y del Dios al que dirigimos nuestras plegarias, persiste en el ser humano la ambición irrenunciable de la libertad.

Eduardo Febbro Periodista argentino, columnista de Página 12

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 18:42

d828dd3fe80ad7bb76983e89ffd1027a.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15756_8786.jpegEl subsecretario del Ejército de Estados Unidos, Joseph Westphal, declaró que en México hay "una forma de insurgencia" encabezada por los cárteles de la droga que potencialmente podrían "tomar el gobierno", lo cual implicaría una respuesta militar estadounidense. Sin embargo, horas más tarde fue obligado a desmentir su posición afirmando que su dicho no expresaba la política oficial de Washington.

 

Westphal, el segundo civil de mayor rango en el ejército, dijo que uno de los flancos estratégicos más preocupantes para Estados Unidos, más allá de las guerras en Irak y Afganistán, es América Latina y particularmente México. “Como todos saben, hay una forma de insurgencia en México con los cárteles, que está justo sobre nuestra frontera. Esto no se trata sólo de drogas e inmigrantes ilegales. Esto es, potencialmente, sobre una toma de un gobierno por individuos que son corruptos”, afirmó.

El subsecretario, quien participó en un foro sobre asuntos de seguridad, realizado en la Universidad de Utah, informó que aunque estaba expresando una opinión personal en torno a la situación en México, dijo que había compartido ésta con la Casa Blanca. Agregó que no deseaba ver una situación en donde soldados estadounidenses fueran enviados a combatir una insurgencia “sobre nuestra frontera… o tener que enviarlos a cruzar esa frontera” hacia México.

Sin embargo, esta tarde, después de que la noticia de sus comentarios circuló en los medios y periodistas interrogaron al Pentágono por sus declaraciones, Westphal emitió un comunicado por escrito afirmando que fue "impreciso" y que sus palabras no representaban la posición oficial estadounidense.

“Mi declaración… erróneamente caracterizó al desafío presentado por los cárteles de la droga en México como una forma de insurgencia. Mis comentarios no fueron y nunca han sido la política del Departamento de Defensa o del gobierno de Estados Unidos hacia América Latina.

"No hablé en nombre del presidente, del asesor de seguridad nacional, del secretario de Defensa o cualquier otro funcionario encargado de establecer y articular la política de Washington. Lamento que mis declaraciones imprecisas pudieran haber causado preocupaciones entre nuestros socios y amigos en la región, especialmente México", indicó.

Casi toda la ponencia de Westphal fue dedicada a los desafíos tanto burocráticos como estratégicos que enfrentan las fuerzas armadas de Estados Unidos en términos generales, sobre todo en las regiones de Medio Oriente y el sur de Asia. Al concluir, un estudiante le preguntó sobre qué "puntos ciegos" percibía en la estrategia de seguridad internacional.

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15756_8787.jpegEl ejército de Estados Unidos y el Departamento de Defensa comentaron hoy que por ahora sólo están respondiendo a lo dicho por Westphal, con el comunicado emitido esta tarde.

 

Sin embargo, no es la primera vez que un alto funcionario del gobierno de Barack Obama ha empleado el término "insurgencia" para referirse a la situación en México, ni tampoco la primera ocasión en que esas apreciaciones son rápidamente desmentidas.

En septiembre del año pasado, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comentó que los cárteles de la droga se estaban volviendo una amenaza semejante a una "insurgencia" en México, que controlan ciertos territorios y que el país se parece cada vez más a la Colombia de hace 20 años y por tanto se requiere algo equivalente al Plan Colombia para enfrentarlo (el cual incluyó el envío de militares estadounidenses a esa nación).

Al día siguiente, el presidente Obama dijo que México no se puede comparar con Colombia, mientras otros funcionarios intentaron matizar las declaraciones de Clinton.

Anteriormente, el Departamento de Defensa también ha generado controversias por sus evaluaciones de México, como su informe sobre asuntos estratégicos a largo plazo, publicado en 2008, que desató un debate bilateral sobre si México podría volverse un "Estado fracasado".

En ese informe se alertó que el creciente asalto de los cárteles sobre el gobierno mexicano genera preocupación sobre "un México inestable", y cómo ello representaría un problema de seguridad nacional de "proporciones inmensas" para Estados Unidos.

Advirtió que ante un deterioro repentino en México el "caos demandaría una respuesta estadounidense basada en las serias implicaciones para la seguridad interna (de Estados Unidos)".

Más recientemente, un informe elaborado por el centro de investigaciones del Congreso resumió que algunos analistas, al evaluar las tendencias y dimensiones de la violencia ligada al narcotráfico hoy día, sugieren que los cárteles mexicanos "podrían ser similares a insurgentes intentando infiltrar al Estado mexicano, al penetrar el gobierno y la policía".

Por todo lo anterior es cada vez más difícil saber cuál es la verdadera posición "oficial" de Estados Unidos en torno al asunto de seguridad en México.

David Brooks Corresponsal de La Jornada

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 03:49

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http://periodismohumano.com/files/2011/02/Emilio-Morenatti-israel-mubarak.png Crece la rebelión contra MubarakTel Aviv observa con preocupación cómo la población egipcia está a punto de derrocar a su principal aliado regional. “Es la posición más peligrosa para Israel desde 1948″, dicen los analistas. El temor al contagio en Jordania, único país árabe junto a Egipto que mantiene contacto diplomático con Israel, empeora su visión de las revueltas

 

Durante más de 20 años, Israel no tuvo que preocuparse de sus vecinos del sur. Tras los Acuerdos de Camp David de 1978, por los que Tel Aviv firmó la paz con El Cairo, los egipcios se convirtieron en su mejor aliado regional, un país que, en lugar de amenazarles, les ayudaba a afrontar a grupos armados como Hamas o Hizbulá con un ímpetu impensable en cualquier otro país árabe.

No sólo compartían Inteligencia o accedían a permitir que barcos israelíes patrullaran el canaz de Suez: sellaron la franja de Gaza del lado egipcio, siguiendo las instrucciones del Estado hebreo y condenando así a la población de Gaza a la miseria, boicoteando cualquier intento de reconstrucción. Incluso instalaron un muro subterránero de acero para intentar impedir -sin éxito- que los palestinos se abastecieran mediante el contrabando de los túneles.

Hosni Mubarak y su actual vicepresidente, el jefe de espías Omar Suleiman, se convirtieron en el mejor socio que podían imaginar. De ahí el pánico escénico que embarga hoy a los israelíes mientras asisten a las últimas horas de su único aliado regional junto a Jordania.

Para Israel, Egipto es el mayor socio estratégico después de Estados Unidos. Han podido contar con Mubarak para aislar a Hamas, el movimiento islámico en el poder en la franja de Gaza, boioteado por la comunidad internacional y abandonado por los árabes tras ganar las elecciones de 2006; también para arrestar a los militantes de Hizbulá que trataban de actuar desde territorio egipcio. Ha sido el mejor aliado en la particular batalla israelí contra Siria e Irán: El Cairo se disputa con Riad el liderazgo suní regional, y como tal está enfrentado con los chiíes en el poder de aquellos dos países. Y durante décadas se ha empleado a fondo en liquidar a los islamistas que atentaban contra turistas, que mataron al anterior presidente, Anuar al Sadat, precisamente por firmar la paz con Israel y que rechazan sobre todas las cosas al Estado hebreo.

Egipto se había consagrado como un baluarte imprescindible en medio de un entorno hostil. De ahí que Israel tenga mucho por perder en esta primavera árabe que tanto entusiasma a medio mundo. “De pronto, Israel se ve en la posición más peligrosa que ha tenido desde 1948 [fecha de la creación de su Estado]”, explica a Periodismo Humano Nicholas Noe, director del servicio de traducciones árabes Mideastwire y autor del libro La voz de Hizbulá. “A su alrededor están floreciendo una serie de actores no oficiales, de movimientos y de situaciones opuestas a la política de Israel e incluso a su mera existencia. La consecuencia de lo que ocurre en Egipto es que Israel será menos segura y menos estable”.

Para minimizar este riesgo, el pasado fin de semana Tel Aviv movió cartas rápidamente aunque de forma desesperada. Según el diario Haaretz, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí pidió el pasado sábado a sus embajadores en EEUU, Canadá, China, Rusia y varios países europeos que presionen a las autoridades de sus respectivos países resaltando la importancia que tiene para Israel mantener al régimen autocrático de Mubarak aunque pese a sus 80 millones de habitantes. El problema es que la población egipcia no actúa en coordinación con Occidente: más bien actúa contra, y a pesar, de las políticas de Occidente, que han protegido a dictadores como Mubarak pese a las violaciones flagrantes de los Derechos Humanos en los que sus sistemas incurren sólo para mantener sus intereses.

“No es sólo Egipto. En Jordania, los Hermanos Musulmanes y los palestinos van a ganar de esta situación incluso si no hay cambios significativos. Siria permanece estable, y en el Líbano se está formando un Gobierno afin a Hizbulá. De pronto, Israel está rodeado de agentes hostiles. Cuánto ha cambiado desde la Conferencia de Madrid, cuando la mayoría de los árabes era favorable a pactar con Israel: 20 años después, la lógica ha cambiado drásticamente”.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirma seguir los acontecimientos en el país de los faraones con “vigilancia y preocupación”. El presidente Shimon Peres va más allá, admitiendo que “siempre he tenido y tengo un gran respeto por el presidente Mubarak” y afirmando que “una oligarquía fanática religiosa no es mejor que la falta de democracia“. Con sus palabras insinúa que la revolución egipcia tiene como último objetivo instaurar un régimen islámico al estilo iraní -una amenaza tan escuchada estos días- pero la realidad es que los Hermanos Musulmanes, suníes, sólo se han sumado a las manifestaciones a título privado, y que han delegado en Mohamad ElBaradei, Premio Nobel de la Paz 2005, poco sospechoso de islamista radical, toda negociación con el régimen. Todo hace indicar que El Baradei será el hombre que liderará la transición egipcia.

Los Hermanos Musulmanes, de gran peso en la clase baja egipcia, emitieron ayer un comunicado para aclarar su postura al respecto. “Esta revolución no tiene nada en común con Irán. Egipto nunca será como Irán. Respetamos todos los acuerdos de paz firmados con todos los países del mundo”, han dicho, en referencia a los acuerdos de paz con Israel. Egipto, junto con Jordania, son los dos únicos países árabes que tienen relaciones con el Estado hebreo una vez que Mauritania anuló sus acuerdos diplomáticos a raíz de la ofensiva de 2008 contra Gaza. “Esta revolución es de los egipcios, de toda edad y condición, no de los Hermanos Musulmanes. Nuestros miembros se han sumado como individuales”, recuerdan desde la organización islamista egipcia.

“La experiencia en revoluciones dice que nunca sabes qué va a salir de ellas”, opina Alastair Crooke, director del think tank libanés Foro para la Resolución de Conflictos, encargado de acercar puntos de vista entre Occidente y Oriente. “La de Egipto no tiene por qué ser la revolución iraní”, añade. “Pero sin duda hace que Israel se sienta aislado. Es un cambio sin precedentes que hará que ya no se sientan seguros porque el entorno de gobiernos afines y pro-occidentales está cambiando”.

Crooke, mediador en los conflictos de Irlanda del Norte, Sudáfrica, Colombia o el de Oriente Próximo (1997-2003) y autor del libro Resistencia: La esencia de la revolución islamista, considera que los bombadeos israelíes contra Gaza de 2008 son un factor decisivo a la hora de entender el malestar de la calle egipcia. Mubarak no sólo no condenó la matanza de palestinos, sino que cerró su frontera con la franja durante toda la ofensiva, dejando pasar con cuentagotas incluso a los sanitarios e impidiendo que la población civil escapara de las bombas. “Los egipcios nunca aceptaron esa política. Aquellas imágenes afectaron a todos los egipcios salvo a Mubarak. Eso es algo que tendrá que cambiar tanto si permanece el régimen de Mubarak como si cambia: el nuevo Gobierno tendrá que ocuparse de resolver el impacto de la Operación Plomo Sólido en la población”.

Es una realidad que el pueblo egipcio no simpatiza con Israel, con quien ha librado cuatro guerras desde la creación del Estado hebreo: en 1948, 1956, 1967 y 1973. No hay más que transitar por los resorts turísticos del Sinaí egipcio: en algunos de ellos los turistas israelíes no son admitidos. A ello se suma que el más que probable líder de transición, Mohamed ElBaradei, es percibido con mucho recelo en Tel Aviv dado que, desde su cargo al frente de la Organización Internacional para la Energía Atómica, denunció con especial ahinco el doble rasero internacional que llevaba a hostigar a Irán por sus pretensiones nucleares y, al mismo tiempo, ni siquiera solicitaba a Israel que su programa atómico fuera supervisado por los inspectores de su organización. También fue contrario a la invasión de Irak.

Egipto comparte con Israel 250 kilómetros de frontera en pleno desierto, que los agentes de Mubarak han sellado para impedir que la inmigración africana afecte a su vecino del norte. Además, su Ejército lleva años concentrando sus esfuerzos en otros frentes: las milicias palestinas, especialmente en Gaza; las mucho más temibles de Hizbulá en la frontera libanesa; Siria e Irán, éste su más serio enemigo.

Pero las preocupaciones de Israel no son sólo en materia de Seguridad, si bien sí son las más importantes. Además, Israel importa el 40% del gas natural que consume desde Egipto mediante tuberías de Gas Este-Mediterráneo, una compañía israelo-egipcia. Ambos países firmaron en 2005 un contrato que mantiene esta colaboración durante 20 años. Además, los acuerdos de comercio bilaterales ascendieron a más de 500 millones de dólares en 2010.

Y eso no es lo peor: si el contagio de las manifestaciones a Jordania desemboca en elecciones libres, los partidos islamistas en la oposición llegarían al poder probablemente deseosos de revisar las relaciones con el socio israelí. Y el monarca Abdallah II parece dispuesto a acceder a cualquier cosa con tal de garantizar la supervivencia de la institución.

Ningún cambio en Egipto significa que los acuerdos de paz vayan a abolirse, ni tampoco de que la revolución vaya a acabar con el status quo de Jordania, si bien sí se está exportando, pero el editorial de ayer del diario Haaretz ya solicitaba al Ejecutivo israelí que cambie su política para evitar quedar completamente aislado en una región que le es hostil desde su fundación como Estado.

El rotativo progresista indicaba que Israel debe “prepararse para un nuevo orden regional”y critica a Netanyahu por preferir “tiranos que se quedan largos años en el poder” como “el mal menor”. En lugar de “refugiarse en lo conocido, en el manido ‘no hay nadie con quien hablar ni en quien confiar‘, hay que adaptarse a una realidad en la que los ciudadanos de los Estados árabes, y no solo los tiranos, influyen en la trayectoria de sus países”. Incluso el comentarista Sever Plocker criticaba, en las páginas del derechista Yediot Ahronot, que “Israel esté sobrecogido por el miedo a la democracia, no aquí sino en los países vecinos”, “si bien nunca hemos rezado porque los árabes se conviertan en democracias neoliberales”.

Mónica G. Prieto

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 03:40

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http://suramericapress.com/b2-img/egiptoobama.jpgLos sucesos de las últimas semanas en el norte de África y parte del Medio Oriente nos obligan a reflexionar sobre algunos países que permanecían marginados del habitual análisis geopolítico; y al realizar este ejercicio vuelve a evidenciarse que el concepto de imperio aparece más vigente que nunca.

En Egipto pareciera ser que la última palabra sobre la forma de establecer la continuidad de su sistema político la tiene Washington y no El Cairo.

Estados Unidos avaló durante años a quien hoy la prensa hegemónica occidental descubre como el dictador Hosni Mubarak.

El ultraconservador exvicepresidente de George W. Bush, Richard Cheney, calificó a Mubarak, de viejo amigo y aliado de Estados Unidos, también instó a la Casa Blanca a tener eso en consideración al tratar la crisis en ese país.
El ideólogo de la invasión a Irak aseguró: “Creo que Mubarak necesita ser tratado como se merece, porque ha sido un buen amigo”.
Cheney recordó que el dictador colaboró con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo de 1991 al permitir la presencia de aviones estadounidenses.

Egipto es el segundo cliente más importante para la industria armamentística estadounidense detrás de Israel. Se calcula que Mubarak gasta entre 1.200 y 2.000 millones de dólares anuales en comprarle armas a Estados Unidos.

Este dato nos abre el camino para entender el por qué Washington no puede permitirse un gobierno no adicto en El Cairo (capital de Egipto). Si Washington no puede permitir que el arsenal atómico paquistaní pase a manos islámicas la misma lógica debe plantearse para el multimillonario arsenal de Egipto.

Geopolítica regional

En Asia Central, el Medio Oriente, en todo el norte de África y hasta el conocido cuerno donde se enclava Somalia existe una feroz batalla liderada por Washington y sus gobiernos aliados por frenar el avance de los movimientos islamistas.

Los puntos más calientes de esta contienda son Pakistán, Afganistán, Irak, Líbano, Yemen y Somalia.

Con los últimos levantamientos populares se suman a la preocupación imperial Túnez, Egipto y Jordania.

Para frenar distintos tipos de islamismo en estas regiones Washington arma y avala feroces operativos militares contra los talibanes en el noroeste de Pakistán; invade Afganistán con más de 100 mil soldados, maniobra políticamente –otra vez con más de 100 mil soldados- en Irak; hace lo imposible por frenar la llegada de Hizbulá (el Partido de Dios) al poder en el Líbano; cataloga de terrorista al gobierno democráticamente electo de Hamás en la Franja de Gaza y colma de agentes de la CIA a Yemen para combatir a los campamentos de Al Qaeda en el sur de la Península Arábiga.

A fin de 2006 un grupo político militar islámico conocido como las Cortes, tomó el poder en Mogadiscio, capital de Somalia. Estados Unidos ordenó al gobierno de Etiopía invadir Somalia para derrocar a los islamistas; lograron su objetivo, pero la batalla en está lejos de terminar.

Estos datos nos ayudan a entender cuan fuerte juega Washington en la región.

Egipto

Egipto no es la pauperizada Somalia, es una potencia regional con un ejército altamente equipado. El Cairo está muy cerca de Tel Aviv (Israel) y Mubarak ha sido un factor principal a la hora de mantener los intereses árabes mucho más cerca de Washington y Tel Aviv que del pueblo palestino, eso no debe cambiar.

Durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo pasado Egipto fue un faro para muchos países en la región y en el mundo, la cuna del nacionalismo árabe encabezado por Gamal Abdel Nasser.

Washington conoce la capacidad de influencia de Egipto en la región, Nasser inspiró la revolución libia liderada por Muamar Kadafi y al partido Baas de Saddam Hussein en Irak.

Esto quiere decir que si un proceso contrahegemónico o anti imperialista surge hoy en Egipto, los efectos para la estrategia de Washington en la región podrían ser devastadores.

Hasta ahora no aparece ningún grupo político que pueda capitalizar el descontento con el régimen de Mubarak, ni por el lado del nacionalismo árabe, ni por el lado del islamismo. No existe en el Egipto actual nada similar al Movimiento de Resistencia Islámico Hamás que gobierna la vecina Franja de Gaza, ni al Partido de Dios que está cada vez más cerca de lograr la hegemonía política en el Líbano.

Irán en escena

Los líderes de la República Islámica de Irán –el gran enemigo geoestratégico del imperio dentro del mundo musulmán- juegan sus fichas.

El líder supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei celebró lo que calificó como un “movimiento de liberación islámico” en el mundo árabe, y aconsejó a los pueblos de Egipto y Túnez que se unan en torno a su religión y en contra de Occidente.

Jamenei dijo que la revolución iraní de 1979, que depuso al sha apoyado por Estados Unidos y estableció la república islámica, podría servir como patrón en otras insurrecciones árabes.

“El despertar del pueblo islámico egipcio es un movimiento de liberación islámico y yo, en nombre del Gobierno iraní, saludo al pueblo egipcio y al pueblo tunecino”, dijo Jamenei a los fieles en las tradicionales plegarias del viernes en Teherán, la capital de Irán.

Washington toma nota, que los islamistas avancen en los territorios palestinos o en el Líbano es un problema muy serio, si toman El Cairo sería una catástrofe.

Washington logró mantener en pié a su dictador aliado durante 30 años; hasta el cierre de esta edición la suerte de Mubarak todavía no estaba echada. Con cientos de miles de egipcios en las calles demandando democracia, mantener al tirano es una labor compleja.

Una nota del periódico New York Times desnudaba las intenciones del imperio para poder seguir controlando Egipto: cerrar un acuerdo entre las Fuerzas Armadas y el vicepresidente Omar Suleiman y apartar a Mubarak retirándolo a su residencia estival de Sharm el Sheik; otra posibilidad sería enviarlo a un chequeo médico a Alemania.

Las fichas seguirán moviéndose y Washington hará lo imposible por mantener su hegemonía en Egipto. El resultado final de esta partida dependerá probablemente de la voluntad transformadora de las masas que estas semanas ocupan las calles egipcias.

Andrés Sal.lari /suramericapress

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 03:26

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http://suramericapress.com/b2-img/cossio.jpgEn la fotografía: El ex gobernador de Tarija, el boliviano Mario Cossío se reunió en los primeros días de enero reciente con el Consejo de Gobernadores del Paraguay.

El periodico El País de la ciudad boliviana de Tarija, publica en su edición de hoy 8 de febrero, una nota donde revela sospechosas maniobras, mediante una campaña medíatica, para un enfrentamiento militar entre Paraguay y Bolivia.

Protectores de Cossío en Paraguay alientan enfrentamiento militar con Bolivia

Aldo Zucolillo, dueño del periódico ABC Color y varios otros medios de comunicación en Paraguay, y que se constituyó en uno de los principales protectores que influyó en el Consejo Nacional del Refugiado (Conare) del Paraguay, impulsa desde esos instrumentos comunicacionales una artificial escalada de enfrentamiento con Bolivia, país al que acusa, incluso, de estar comprando armas y desplazando tropas a la frontera con Paraguay, según se reveló ayer en la revista Día D, publicación que reveló aspectos poco conocidos de los “aliados” de Cossío y, curiosamente, enemigos de Bolivia. A Zucolillo se suman el empresario Marcio Schussmuller, el senador derechista Alfredo Jaeggli y el vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, entre otros.

“Mario Cossío es un gran amigo de Paraguay”, editorializó persistentemente ABC Color antes de la decisión de Conare a favor del gobernador suspendido. “Al margen de saber a qué Paraguay se refirieron dichas expresiones, surge una pregunta: ¿cuán amigos de Bolivia son Zucolillo y compañía?”, se pregunta la revista Día D.

“Pese al muy buen nivel que ha alcanzado la relación Bolivia – Paraguay en estos años, medios como ABC Color hacen aparecer como extraordinarios el fortalecimiento de la seguridad boliviana en la frontera o la renovación de sus armamentos. ABC y una conservadora derecha militar y cívica que le dan los insumos para esos análisis, pintan esas situaciones poco menos como una declaración de guerra hacia Paraguay”, explica David Velázquez, director de Radio Viva, uno de los pocos medios considerados independientes en Paraguay, según la publicación referida.

“Las expresiones de Velázquez incluso se muestran moderadas al revisar el archivo de ABC Color de 2010. Entre editoriales, notas y reportajes, al menos 33 planas aluden al presunto y amenazante armamentismo boliviano. Un reportaje del 28 de marzo es anunciado casi en toda la tapa (Ver Gráfico foto 4) bajo el título: “Evo tiene 8 bases y 9.000 soldados frente al Chaco”. El editorial que Zucolillo escribió ese día empieza señalando: “Bolivia encubre un plan de guerra contra Paraguay…”. El director de ABC Color parece llegar al delirio guerrerista a principios de este año, a propósito del “gasolinazo” masista. El 10 de enero “Acero” Zucolillo asegura que “la impopular medida es una acabada muestra de la elaborada habilidad teatral propagandística con que Evo Morales arrastra a su pueblo hacia el militarismo xenofóbico contra Paraguay”. La tesis de Zucolillo sobre el “gasolinazo” advierte que el Gobierno boliviano busca el pretexto del contrabando de gasolina hacia Paraguay para desatar una guerra”, resalta la publicación.

Zicosur era la máscara
La Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur (Zicosur) fue la “organización” que vinculaba a diversas autoridades regionales de Paraguay, sur del Brasil, norte argentino y hasta el norte chileno y sur peruano. Con el argumento de combatir los “centralismos” de los gobiernos de esos países, agendaban reuniones periódicas en las que, tras bambalinas, se planificaba en realidad actividades separatistas. Tarija estaba en la mira por su potencial gasífero y petrolero, según revelaron fuentes cercanas a Zucolillo.

“La conducta del poderoso amigo del gobernador Cossío recae en los viejos fantasmas que el dictador Alfredo Stroessner esgrimió durante décadas: la ‘llegada del comunismo’ y la amenaza de la revancha militar boliviana. Pero además se proyecta a su versión Siglo XXI, ésa donde la amistad de Cossío con los potentados paraguayos cobra su particular acepción. Entre 2006 y 2008 diversos intereses político empresariales confluyeron y hasta coptaron un proyecto: la Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur (Zicosur). Eran años de la dura pulseta ‘media luna’ versus Movimiento Al Socialismo en Bolivia.

Entre 2006 y 2008 fueron destacados directivos de Zicosur Marcio Schussmüller, el hoy vicepresidente Federico Franco, y el gobernador Carlos Amarilla, precisamente quienes hace unas semanas realizaron abierta campaña a favor de Cossío. Por el lado boliviano destacaron el propio Cossío y Rubén Costas Aguilera, el gobernador de Santa Cruz, quien presidió en 2007 la Zicosur. El 24 de julio de 2007, los miembros de la Zicosur celebraron una reunión extraordinaria. La cita se enfocó en la demanda de autonomía para las regiones tanto frente a los gobiernos centrales como frente a organismos como el Mercosur. Los oradores principales fueron Rubén Costas y Federico Franco, el coordinador, Marcio Schussmüller (15). Para entonces Cossío se había comprometido a 50 hectáreas de tierra, a título gratuito, a los empresarios de Zicosur que se asienten en Villa Montes (16)”, detalla la revista Día D.

Tierras, negocios y amigos (desde el sur brasileño hasta el norte argentino) críticos de Evo Morales, Hugo Chávez y hasta del Mercosur. Sin duda, Zicosur sonaba a sinfonía a cuatro manos para Zucolillo, los suyos y sus editoriales en ABC Color. Era algo así como un Plan “Acero” en marcha, incluidas perspectivas petroleras (el sueño de Zucolillo) y metalúrgicas. Pero paulatinamente hasta diciembre de 2010 las cosas cambiaron. “Aquí se comenta que Schussmüller se halla en problemas, en riesgo de quiebra empresarial y necesita agarrarse de mil formas de cualquier fuente de ingresos. Una de ellas sería la gente de la ´media luna´ boliviana”, Cossío era su gran vínculo, lo trajo como estrella en 2008”, dice José Antonio Vera, corresponsal de varios medios argentinos y uruguayos en Asunción. Ese año Jaeggli visitó Tarija en calidad de veedor del referéndum autonómico que la media luna forzó desafiando al Gobierno de Evo Morales. Ese año, según denuncia el polémico columnista paraguayo Luis Agüero Wagner, Zucolillo, respaldado por la estadounidense Fundación Para La Democracia (NED) lanzó campañas en apoyo al secesionismo en Bolivia “desde Asunción, antigua base de operaciones del Plan Cóndor”.

“Gobernador Cossío, ¿por qué eligió Paraguay y no otro país?”, le preguntaron al flamante refugiado los medios en el salón VIP del Hotel Guaraní. “Estoy vinculado desde hace muchos años. He trabajado con sus líderes. He conocido su profundo sentido democrático y en lo político su pluralismo”, respondió el refugiado.

Luego evadió las preguntas sobre los casos de corrupción. Tomó nerviosamente el brazo de su asesor Rubén Ardaya y buscó la salida. Poco antes de desaparecer, le aceptó un almuerzo al periodista Roque Gonzales Vera del ABC Color. Es el autor de tres recientes “reportajes” en los que asegura que Evo Morales ya es un dictador y que se parece a Stroessner”, concluye el reportaje.

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 02:55

 

http://www.sxc.hu/pic/m/w/wa/wagg66/92297_sales_figures.jpgMiguel Guaglianone

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé... 
¡En el quinientos seis y en el dos mil también!

...Pero que el siglo veinte es un despliegue 
de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue… 
“Cambalache”, tango de Enrique Santos Discépolo, 1934.

En ocasiones el arte sirve como ningún otro lenguaje para definir sustancialmente situaciones reales. Aquella predicción de Discépolo está reafirmada por Eduardo Galeano (para citar a dos latinoamericanos) cuando nos describe hoy como “El mundo al revés”. Nuestro sistema-mundo está atravesando un momento coyuntural, caracterizado por lo que pareciera ser una especie de gran crisis terminal.

La crisis económica

En el año 2006 y a partir de lo que se llamó la “burbuja inmobiliaria” la hasta ahora principal economía del planeta -y de la cual las demás son dependientes- generó una crisis financiera que terminó con el Estado Norteamericano proporcionando cientos de miles de millones de dólares a las grandes instituciones financieras para mantenerlas a flote, y acumulando para sí un inmenso déficit creciente que sería pagado por el grueso de su población. El efecto de bola de nieve que esa crisis produjo, hace que a casi 5 años de haberse iniciado, el sistema financiero y económico mundial se mantenga en una espiral de caída constante, con gravísimas consecuencias para millones de personas, y a pesar de los permanentes cantos de sirena del sistema corporativo de medios de comunicación de masas, que constantemente prevé, anuncia o decreta el final del proceso de caída y se ve contradicho por la tozudez de los hechos.

Esta crisis, si bien afecta a todo el mundo globalizado, se ha hecho carne sobre todo en los llamados países centrales, los EE.UU., Canadá, la Unión Europea y Japón. Los grandes sistemas financieros (sistemas bancarios, bolsas de valores) se encuentran en un constante filo de navaja, siempre al borde de la caída o la quiebra sin poder retomar siquiera los índices existentes antes del 2006. La única respuesta de los Estados Nacionales, infiltrados por y dependientes de los intereses de las grandes corporaciones, ha sido “asistir” con grandes masas de dinero a los grandes complejos transnacionales para impedir su caída. Esto ha generado inmensos déficit fiscales que en el caso norteamericano se han ido compensando con la emisión de dólares inorgánicos (fiduciarios), cuya presencia en el mercado internacional -al ser el dólar la moneda de intercambio impuesta globalmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial- inyecta en todo el sistema económico mundial una nueva variable desestabilizadora. Una devaluación escondida de la “moneda global” sumerge a todo el sistema.

El cierre en cascada de inmensos complejos fabriles (sobre todo en los Estados Unidos) y la caída del consumo, están produciendo millones de desempleados. En Norteamérica y a pesar de los intentos del gobierno de Barak Obama, según sus mismas cifras oficiales se siguen perdiendo puestos de trabajo a mayor velocidad de la creación de nuevos. El fenómeno más usual es que quien pierde un empleo queda desempleado indefinidamente, o en el mejor de los casos (en el menor porcentaje de ellos) consigue un empleo en peores condiciones de trabajo y de ingresos que el que perdió. A su vez el producto del estallido de la burbuja inmobiliaria (a través de la cual se vendieron grandes cantidades de viviendas a quienes no estaban en capacidad de afrontar los pagos de sus hipotecas) ha dejado prácticamente en la calle a millones de norteamericanos, destruyendo el sueño de la vivienda propia, una parte integral del “sueño americano”.

En Europa la situación tiene otra cara. La acumulación del gran déficit estatal, unida a la recesión de los sistemas productivos, está obligando a los Estados europeos a caer en las recetas del FMI y el Banco Mundial. Estas recetas, que ya fueran aplicadas con estrepitosos fracasos en nuestras latitudes latinoamericanas (recordemos la Argentina de Mennen) se traducen siempre en sacrificio para los pueblos y supervivencia para los grandes capitales. Los grandes sistemas de seguridad social que crearon el “welfare state” van siendo progresivamente desarmados por los distintos gobiernos. Allí no existen diferencias políticas para aplicar las “soluciones neoliberales”. Tanto sean gobiernos de derecha como el de Francia, socialdemocracias a la española u otras posiciones intermedias, todos aplican las recetas del librito. Si a eso se suma el creciente e imparable desempleo y la caída del consumo compartida con el resto del sistema económico central, la respuesta social es la protesta generalizada (y la consiguiente represión) ya que en Europa todavía quedan restos importantes de clase trabajadora organizada.

Lo más curioso ante este panorama desolador es el resultado de toda la crisis para los grandes complejos transnacionales corporativos. No es necesario que nos refiramos aquí a datos específicos. Las cifras de ganancias de estos grandes conglomerados son del dominio público y son informadas periódicamente en revistas especializadas tales como Fortune o similares, o divulgadas a través del canal Bloomberg de TV que se retransmite a través de los sistemas de cable en nuestras latitudes.

Estas cifras son vergonzosas. No sólo las ganancias de las grandes corporaciones vienen aumentando sustancialmente año a año a partir de la crisis económica, sino que las retribuciones anuales a sus directivos (que también se hacen públicas) también se incrementan hasta llegar a la obscenidad. Estamos hablando de ingresos que pueden ser hasta de 3.000 veces el valor de salarios mínimos. La concentración del capital que Marx previera en el siglo XIX, está siguiendo una curva de crecimiento exponencial, concentrada en un puñado de grandes complejos corporativos.

La crisis ecológica

Mientras tanto, el otro factor que parece estar haciendo eclosión sobre el sistema-mundo, es la crisis del sistema climático. En una escalada progresiva, que presenta una cresta significativa en el recién finalizado año 2010 y lo que va del 2011, los violentos cambios meteorológicos crean sucesivas catástrofes en todos los puntos del planeta. Desde China hasta Australia, pasando por el norte de Sudamérica (Colombia y Venezuela) y desplazándose hasta el Sur (Brasil) las grandes inundaciones provocadas por los fenómenos del Niño y la Niña (inversiones en los sistemas de vientos) están dejando como saldos inmensas pérdidas de vidas humanas y colosales y cada vez más difíciles de contabilizar pérdidas materiales. Las grandes inundaciones en algunas partes se ven alternadas por históricas sequías en otras (África en particular) generando una especie de balanza de excesos climáticos que no estamos ya en capacidad de afrontar ni controlar.

A estas alturas nadie puede negar que el notable aumento de la periodicidad e intensidad de estos fenómenos esté directamente relacionado con las graves alteraciones que el sistema productivo de nuestra sociedad induce en el ecosistema global. El efecto invernadero, el progresivo aumento de las temperaturas medias en todo el planeta, el derretimiento de los casquetes polares (sobre todo el Norte), la contaminación de todo tipo, la acumulativa producción de calor excedente del consumo de energía de nuestra sociedad industrial, los huecos en la capa de ozono, han venido alterando significativamente los equilibrios ecológicos hasta llegar a lo que hoy parece ser una respuesta cada vez más violenta de la naturaleza a estos excesos.

Nuevamente lo curioso es la forma en que la llamada “comunidad internacional” responde a esta situación. En diciembre de 1997 y luego de varios años de intensas negociaciones, los países industrializados se comprometieron en la ciudad de Kyoto a ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los gobiernos signatarios de dichos países pactaron reducir en al menos un 5% en promedio las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990. Más de una década después y casualmente en el mismo período del incremento de las catástrofes climáticas, las intenciones manifiestas en este protocolo son enterradas sigilosamente.

El fracaso parcial de la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático organizada por las Naciones Unidas y celebrada en diciembre de 2009 en Copenhague, en la cual fue imposible llegar a un acuerdo y en la que algunos representantes de países industrializados intentaron “pasar” bajo la mesa una declaración no aprobada por el consenso; fue seguido en la XVI Conferencia realizada en Cancún, por el alejamiento total de los compromisos de Kyoto, en diciembre de 2010 La declaración final de esta reunión, de un tono absolutamente lavado y de no compromiso, prácticamente deja patente de corso a las transnacionales para seguir devastando el planeta. Es que allí la mano negra corporativa manipuló completamente a los representantes de los países industrializados, para llegar a una conclusión coincidente con los intereses de las grandes compañías.

La teoría de la bicicleta

¿Qué está sucediendo entonces? Ante la gravedad de las crisis la respuesta es la huída hacia delante.

Este fenómeno tiene sus interpretaciones. El film “Zeitgeist” (que puede encontrarse en Google Video en Internet) dedica la tercera parte de su extensión a mostrar como el poder de la banca estuvo absolutamente imbricado en el sistema político norteamericano desde la propia constitución de esa nación. Este antecedente ha sido desbordado ampliamente a partir de la década de los 80 del siglo XX. Los gobiernos de Ronald Reagan, Bush padre y Bush hijo se encargaron de promover y estimular el proceso por el cual la influencia tradicional que a través del lobby ejercían las grandes corporaciones en las decisiones del gobierno norteamericano, se fuera convirtiendo en incidencia directa a través de las mismas personas que ejercían el doble papel de agentes de las corporaciones y funcionarios de gobierno. El gobierno de Obama ha demostrado su total incapacidad para alterar esta situación. En los distintos países europeos este proceso de progresiva asunción de los gobiernos del rol de voceros de las corporaciones se ha ido dando a distinto ritmo y en diferente intensidad, pero también ha seguido adelante. Un ejemplo típico es el gobierno español (tanto sea de la derecha del PP como de la socialdemocracia del PSOE) que en sus contactos internacionales ejerce en forma natural como representante directo de sus mayores corporaciones (Telefónica, BBVA, Santander, por ej.).

Y el dilema de hierro es que el sistema corporativo responde a un único y hegemónico estímulo, el lucro inmediato. Los altos ejecutivos de las corporaciones (que han ido transformándose en el último medio siglo de empleados muy bien pagados en socios corporativos) toman absolutamente todas sus decisiones con los ojos puestos en el balance de fin de año que debe presentarse a los accionistas. Lo único importante entonces son las cifras de ganancias inmediatas. Y ésta es la lógica que mueve las decisiones corporativas.

Por eso nadie puede pedir que estas empresas tomen algún tipo de decisión para frenar o paliar la crisis económica, ya que en su seno sus balances son cada vez más brillantes. Igualmente, nadie puede esperar que exista en sus acciones algún tipo de preocupación ecológica o social, o una prevención del futuro a mediano o largo plazo. La depredación, el acaparamiento y la devastación de los recursos mundiales, el control del conocimiento, la promoción de mercados alternativos (como el de las armas) cuando baja el consumo de los tradicionales, son variables cuyo control inmediato permite el constante crecimiento anual de las ganancias de las transnacionales.

Si a eso agregamos que el entrelazamiento económico y financiero ha generado que estas corporaciones se constituyan en una especie de red global, dónde lo que beneficia a una de ellas, directa o indirectamente beneficia a las demás, el sistema de decisiones planetario aparece como muy cerrado, hermético a las graves realidades que está viviendo el resto de la humanidad (la gran mayoría de los habitantes del planeta).

No parece entonces sensato prever un cambio de rumbo del sistema. Estamos ante el mejor ejemplo de la teoría de la bicicleta. Si descendemos una larga y empinada pendiente en bicicleta y los frenos se estropean, la única solución es aumentar el ritmo del pedaleo y la velocidad de la bicicleta para mantenerse estable. El único problema es que existe un límite y es la capacidad de la bicicleta para seguir aumentando su velocidad. Hay un punto de colapso cuando ya no es posible seguir acelerando, y la catástrofe se vuelve inevitable.

Es lo que parece estar sucediendo con nuestro sistema-mundo. La aparente ceguera suicida es parte de la propia lógica del neocapitalismo corporativo. Le es imposible estructuralmente detenerse o cambiar el rumbo. Aparentemente estamos marchando aceleradamente hacia el colapso de todo el sistema.

Las respuestas posibles

Desde nuestra condición de periféricos, no podemos hacer más que lo que ya estamos haciendo colectivamente. No tenemos los controles del sistema que están en los países centrales, pero estamos aceleradamente generando nuestros propios controles (¿Qué otra cosa son los movimientos sociales, los gobiernos progresistas, los sistemas de integración, la conciencia y las acciones crecientes hacia el autoabastecimiento –tanto de nuestros recursos naturales como de nuestras capacidades productivas- sino intentos de salirse del proceso suicida y generar nuestras propias respuestas?).

Sólo de esta manera, despegándonos de los mecanismos de control y dominación (que el mensaje mediático vende cotidianamente como el único sistema natural y posible) es que podremos generar una esperanza para el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos.

Esta es la tarea que nos toca, pongamos nuestros esfuerzos en abandonar la bicicleta que se estrella y crear nuestro propio camino. Por el bien de la humanidad.

 

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 02:49

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http://www.lacoctelera.com/myfiles/red-latina-sin-fronteras/______________NOAM_Chomsky.jpg?Expires=1299711600&Signature=O--26v8abUmWUnNOpBe1F6nMPDyIT4Mj9lqp0rhjYA9N1vzXRQYB5XGmgybt8C~Wr9rLIb-N1~Lkg6k6L0q-FhE26f8FLW9n3eaS1YWySkEtbH0wfVOhu0t2xrIwjFPb-CZjaqiRWEKpUKAHl09MYHTOLtrj-DSzi~-ncoiE6Ww_&Key-Pair-Id=APKAJYN3LZI5CG46B7AA&Policy=eyJTdGF0ZW1lbnQiOlt7IlJlc291cmNlIjoiaHR0cDovL2QzZHM0b3k3ZzF3cnFxLmNsb3VkZnJvbnQubmV0L3JlZC1sYXRpbmEtc2luLWZyb250ZXJhcy9teWZpbGVzL19fX19fX19fX19fX19fTk9BTV9DaG9tc2t5LmpwZyIsIkNvbmRpdGlvbiI6eyJEYXRlTGVzc1RoYW4iOnsiQVdTOkVwb2NoVGltZSI6MTI5OTcxMTYwMH19fV19Noam Chomsky   

La naturaleza de cualquier régimen al que apoyen los EE. UU. en el mundo árabe es secundaria en comparación con el control. Y a los súbditos se les ignora hasta que rompen sus cadenas.  

"Arde el mundo árabe", informaba Al Yasira la semana pasada, mientras por toda la región los aliados occidentales "pierden rápidamente influencia". La onda de choque la puso en movimiento el espectacular levantamiento de Túnez que expulsó a un dictador respaldado por Occidente, resonando especialmente en Egipto, donde los manifestantes arrollaron a la brutal policía de un dictador.

Los observadores lo han comparado al derrocamiento de los dominios rusos en 1989, pero existen importantes diferencias. Crucial es que no hay un Mijail Gorbachov entre las grandes potencias que apoyan a los dictadores árabes. Más bien, Washington y sus aliados se atienen al principio bien asentado de que la democracia resulta aceptable sólo en la medida en que se ajuste a los objetivos estratégicos y económicos: está bien para territorio enemigo (hasta cierto punto), pero no, por favor, en nuestro patio, a menos que quede adecuadamente domesticada.   

Hay una comparación de 1989 que posee cierta validez: la de Rumanía, en donde Washington mantuvo su apoyo a Nicolae Ceausescu, el más feroz de los dictadores de Europa Oriental, hasta que la lealtad se volvió insostenible. En ese momento, Washington saludó su caída mientras se procedía a borrar el pasado. Es el patrón convencional: Ferdinand Marcos, Jean-Claude Duvalier, Chun Doo-hwan, Suharto y muchos otros rufianes útiles. Puede que vaya siendo el caso de Hosni Mubarak, acompañado de los habituales esfuerzos por tratar de asegurarse un régimen que le suceda sin desviarse de la senda aprobada. Las esperanzas de hoy parecen depositarse en el general Omar Suleiman, un leal a Mubarak, que acaba de ser nombrado vicepresidente de Egipto. Suleiman, jefe durante largo tiempo de los servicios de inteligencia, cuenta con un desprecio semejante al que quienes se han rebelado reservan para el dictador mismo.

Un estribillo común entre los expertos es que el temor al Islam radical exige una oposición (renuente) a la democracia sobre la base del pragmatismo. Aunque no carece de mérito, la formulación es engañosa. La amenaza general ha consistido siempre en la independencia. Los EE. UU. y sus aliados han apoyado de forma regular a los islamistas radicales, a veces para impedir la amenaza del nacionalismo laico.

Un ejemplo familiar lo constituye Arabia Saudí, centro ideológico del Islam radical (y del terror islámico). Otro, en una larga lista, es el de Zia ul-Haq, el más brutal de los dictadores de Pakistán, favorito del presidente Reagan, y que puso en práctica un programa de islamización radical (con financiación saudí).   

"El argumento tradicional que aparece dentro y fuera del mundo árabe es que no hay nada que vaya mal, todo está bajo control", afirma Marwan Muasher, ex-funcionario jordano y director de investigación en Oriente Medio para el Fondo Carnegie [para la Paz Internacional]. "Siguiendo esta línea de pensamiento, las fuerzas más afianzadas sostienen que los opositores y excluidos que piden reformas exageran las condiciones sobre el terreno".

Así pues, se puede dejar de lado a la población. La doctrina se remonta a mucho tiempo atrás y se generaliza en todo el mundo, también al propio territorio norteamericano. En caso de disturbios, pueden hacerse necesarios cambios tácticos, pero siempre con vistas a reafirmar el control.  

El vehemente movimiento por la democracia de Túnez arremetió contra "un Estado policial con escasa libertad de expresión o asociación y graves problemas de derechos humanos", gobernado por un dictador cuya familia era odiada por su venalidad. Eso afirmaba el embajador norteamericano en un cable diplomático de julio de 2009 filtrado por WikiLeaks.

Por lo tanto, para algunos observadores "los documentos [de WikiLeaks] deberían proporcionar una sensación de seguridad al público norteamericano de que los funcionarios no se han quedado dormidos a los mandos", de que los cables, desde luego, apoyan tanto las medidas políticas norteamericanas como si los hubiera filtrado Obama mismo (o eso escribe Jacob Heilbrunn en The National Interest. [1]

"Norteamérica debería condecorar a Assange", afirmaba un titular delFinancial Times, en el que escribe Gideon Rachman: [2] "La política exterior norteamericana da la impresión de tener principios, de ser inteligente y pragmática (...) la postura pública sobre cualquier asunto adoptada por los EE. UU. suele asimismo coincidir con la postura expresada en privado".

De acuerdo con esta opinión, WikiLeaks socava a los "teóricos de la conspiración", que cuestionan los nobles motivos que proclama Washington.

El cable de Godec presta apoyo a estos juicios, al menos si no miramos más allá. Porque si lo hacemos, tal como informa Stephen Zunes, analista de política exterior, en Foreign Policy in Focus, nos encontramos con que, con la información de Godec en la mano, Washington suministró 12 millones de dólares en ayuda militar a Túnez. Da la casualidad de que Túnez era uno de los cinco únicos beneficiarios extranjeros:  Israel (como de costumbre); las dos dictaduras de Oriente Medio, Egipto y Jordania; y Colombia, que durante mucho tiempo ha ostentado el peor historial de derechos humanos y recibido la mayor cantidad de ayuda militar norteamericana en el hemisferio.

La evidencia número uno de Heilbrunn es el apoyo árabe a las medidas políticas norteamericanas que tienen como objetivo Irán, según revelan los cables filtrados. También Rachman se ciñe a este ejemplo, como fue el caso en general de los medios, saludando tan alentadoras revelaciones. Las reacciones ilustran la hondura del desprecio por la democracia en la cultura de elevada formación.   

  Lo que no se menciona es lo que piensa la población, lo cual resulta fácil de describir de acuerdo con las encuestas de opinión [3] difundidas en agosto pasado por la Brookings Institution: algunos árabes están de acuerdo con Washington y los comentaristas occidentales en que Irán representa una amenaza, el 10%. Por contraposición, consideran a los EE. UU. e Israel como amenazas principales (el 77% y el 88% respectivamente).

La opinión árabe se muestra tan hostil a las políticas de Washington que una mayoría (el 57%) cree que la seguridad regional se acrecentaría si Irán dispusiera de armas nucleares. Pese a todo, "no hay nada que vaya mal, todo está bajo control" (tal como describe Muasher la fantasía imperante). Los dictadores nos apoyan. Se puede ignorar a sus súbditos, salvo que rompan sus cadenas, en cuyo caso hay que llevar a cabo ajustes políticos.

Otras filtraciones parecen también prestar apoyo a los juicios entusiastas sobre la nobleza de  Washington. En julio de 2009, Hugo Llorens, embajador norteamericano en Honduras, informó a Washington de una investigación de la embajada acerca de "cuestiones legales y constitucionales en torno a la destitución forzada del presidente Manuel, 'Mel', Zelaya."

La embajada concluía que "no hay duda de que los militares, el tribunal supremo y el congreso nacional conspiraron el 28 de junio en lo que supuso un golpe ilegal e inconstitucional contra el ejecutivo". Muy admirable, salvo que el presidente Obama procedió a romper con casi toda América Latina y Europa al apoyar el régimen del golpe y desestimar las atrocidades posteriores.   

Quizás las revelaciones más notables de WikiLeaks sean las referentes a Pakistan, examinadas por Fred Branfman, analista de política exterior, en Truthdig. 

Los cables revelan que la embajada norteamericana es bien consciente de que la guerra de Washington en Afganistán y Pakistán no sólo intensifica el rampante antiamericanismo sino que también "corre el riesgo de desestabilizar el estado paquistaní" y suscita incluso la amenaza de la pesadilla última: que las armas nucleares pudieran caer en manos de terroristas islámicos.  

De nuevo, las revelaciones "deberían proporcionar una sensación de seguridad (...)  de que los funcionarios no se han quedado dormidos a los mandos " (en palabras de Heilbrunn), mientras Washington marcha resueltamente al desastre. 

 

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8 febrero 2011 2 08 /02 /febrero /2011 04:33

 

http://www.prensa-latina.cu/images/stories/Fotos/2011/Febrero/7/dakar_manif1.jpg7 de febrero, 2011.- Con la marcha de 50 mil personas provenientes de más de 120 países, se inició ayer el XI Foro Social Mundial en Dakar. En el evento, que va del 6 al 11 de febrero, se debatirá sobre la crisis alimentaria, la política, el cambio climático y la migración. Se centrará en la resistencia y lucha de los pueblos de África.

 

La marcha inaugural se extendió cerca de tres kilómetros en las dos de las principales avenidas de Dakar, capital de Senegal, y culminó en un escenario instalado en el campus de la Universidad Cheikh Anta Diop, sede principal del encuentro.

Para el representante del Foro del Tercer Mundo, Bernard Founou-Tchigoua, la celebración evidenciará  la capacidad de los africanos para hacerse su propio destino. “África se está moviendo y reacciona por sí misma”, sostuvo.

Agregó que el Foro es un reflejo de la “solidaridad de los pueblos del mundo”. Puesto que en el encuentro, organizaciones de desarrollo de todo el mundo abordarán alternativas para gestionar la ayuda que llega a la población. Se busca crear un movimiento social importante que consiga los cambios necesarios para la erradicación definitiva de la desigualdad y la pobreza.

Para Markus Brun, responsable de la Política de Desarrollo de Acción Cuaresmal de Suiza, el debate permitirá buscar alternativas comunes contra la pobreza. “La lucha contra la pobreza no puede prosperar en un solo país, y en ese sentido el Foro Social Mundial es un espacio privilegiado para buscar alternativas”, destacó a los medios de prensa.

Las actividades se desarrollarán en torno a tres ejes temáticos: la “crítica del capitalismo”, el “refuerzo de la lucha contra el imperialismo y la opresión” y la “construcción de alternativas democráticas y populares”. Se prevé la asistencia de representantes de 45 naciones africanas, 29 europeas, 25 americanas y 22 asiáticas, así como de delegados de Palestina y el Kurdistán.

Hablan los presidentes

En la inauguración del Foro Social Mundial (FSM), el presidente boliviano, Evo Morales, afirmó que la lucha de los pueblos por su liberación del capitalismo y el imperialismo “es imparable” y, aseguró, que “hay una rebelión de los países árabes contra el imperio norteamericano”.

Por su parte, el ex presidente brasileño Lula da Silva abogó por la necesidad de “un nuevo modelo de desarrollo”, durante una reunión con Martine Aubry, lideresa del Partido Socialista Francés. “Él tiene la convicción de que hoy en día no hay líder en el mundo, y sobre todo en Europa, capaz de llevar adelante ese cambio”, dijo Aubry.

La lideresa detalló que conversó con Lula en torno al próximo grupo de los 20 y la forma de trabajar juntos entre países progresistas. Ambos personajes coincidieron que una de las prioridades que debe tener ese grupo es mitigar el desempleo.

Como parte del FSM, este lunes, Lula integrará una mesa de discusión sobre el papel de África en la geopolítica mundial, y compartirá con el presidente de Senegal, Abdou Layewade, de acuerdo con un reporte de la estatal Agencia Brasil, desde Dakar.

Siga las actividades y novedades del Foro Social Mundial en la página oficial:

http://fsm2011.org/es

 

 

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8 febrero 2011 2 08 /02 /febrero /2011 04:29

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http://fsm2011.org/sites/all/themes/fsm/logo.pngPor Julio C. Gambina*

7 de febrero, 2011.- Es un dato de la realidad que África concentra en estas horas los debates sobre la coyuntura de la crisis de la economía mundial. Es un hecho la crisis egipcia, y la de los países vecinos del norte del continente africano y del medio oriente, junto a los temas y los desafíos que propone la reunión del Foro Social Mundial (FSM) en Dakar, entre el 6 y el 11 de febrero (1).

Lo que está en discusión en ambos casos, en la crisis egipcia y la de sus vecinos, y en el debate del FSM, es el proceso de alternativas y emancipaciones. ¿Qué rumbo? ¿Hacia dónde se orientan los acontecimientos? ¿Qué futuro para el orden local, regional y mundial?

Está mencionado el problema en plural (alternativas y emancipaciones) ante la ausencia de una sola mirada de superación sobre la crisis de la economía mundial, de los problemas específicos de cada país o región, tanto como por una pluralidad de enfoques de los diferentes actores sociales y políticos, de los movimientos y sujetos que actúan en la coyuntura, que son millones movilizados en Egipto para desplazar al dictatorial y corrupto gobierno de Mubarak, y unas cuantas decenas de miles en Senegal (en representación también de millones), en el cónclave mundial de los movimientos sociales que pugnan contra la globalización capitalista y por otro mundo posible. ¿Qué futuro para esas luchas y discusiones concretas de estos días?

Por eso, EEUU y la comunidad internacional del poder intenta cambios en Egipto sin ruptura de lo esencial, la funcionalidad de la región a la acumulación capitalista. Así, resulta imprescindible para los pueblos la discusión asociada a las motivaciones y prácticas sociales para considerar nuevos modelos productivos y de desarrollo; necesidad agigantada por la continuidad y profundidad de la crisis de la economía mundial y el territorio del debate y el conflicto actual, el sur del mundo.

El empobrecimiento es resultado del capitalismo

La continuidad de los efectos regresivos de la crisis mundial, medidos en desempleo y miseria se asocia a lo concreto del empobrecimiento de la mayoría de la población africana, continente que concentra el 20% del territorio mundial, un 16% de la población global, más de 1.200 millones de habitantes, y lidera todas las estadísticas de empobrecimiento en el ámbito mundial, siendo una tierra promisoria en recursos naturales o bienes comunes. En el Informe de Desarrollo Humano 2010 del Proyecto Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD se puede observar como las pérdidas en el desarrollo humano debido a la desigualdad son más altas en África Subsahariana, Asia Meridional y los Estados Árabes (2).

El oro, los diamantes, el petróleo y la minería concentran el interés de un territorio escasamente explotado, donde el atraso se vincula a la explotación de materias primas en condiciones infrahumanas de sus trabajadores y una dependencia de las inversiones del capital transnacional. El resultado en materia de división internacional del trabajo es conocido por el balance comercial, de especialización primaria en las exportaciones e importador de bienes industriales ante un escaso desarrollo industrial propio, además, concentrado entre los principales países donde hoy el conflicto es visible. No muy distinto de lo que ocurre en los países del sur del mundo y que se manifiesta como modelo extractivo o concentrado en la explotación de recursos primarios en la región latinoamericana.

Las transnacionales buscan superar sus problemas de rentabilidad, con mayor explotación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, sean en la zona del Amazonas, en la Cordillera de los Andes, en el territorio africano, o en cualquier lugar del planeta que le provea los elementos imprescindibles para el proceso de trabajo.

La información que hoy se procesa sobre el conflicto en los países africanos se asocia a las reivindicaciones democráticas y la presencia de regímenes dictatoriales, mucho menos a las discusiones económicas de un orden socioeconómico funcional a las necesidades del capital transnacional y el poder económico mundial. Por ello resulta interesante que el FSM vuelva al territorio africano. Antes, en el 2007 en Nairobi, y ahora en Dakar, Senegal.

Más de 45.000 personas de todo el mundo se reúnen para considerar el presente y pensar críticamente el futuro. Entre los presentes en el cónclave destacan los presidentes de Guinea (África al Sur del Sahara), Alpha Condé, y el de Bolivia, Evo Morales. Este será el onceno FSM, siendo muy distinta la realidad del 2001 cuando la saga se inauguró en Porto Alegre. La situación de ascenso neoliberal que marcaba el cambio de siglo, del XX al XXI, contrasta con el desconcierto que provoca la crisis mundial. Es cierto que se agigantan las presiones de liberalización de la economía mundial, tal como revelan las conclusiones de la reunión de Davos la semana pasada, al mismo tiempo que coloca en discusión “el qué hacer” de los pueblos.

Es que las resistencias a la globalización capitalista generaron una nueva situación, especialmente en la América Latina, con renovación de la lucha por el socialismo en Cuba y nuevas significaciones en la lucha por el socialismo, que emergen de los procesos venezolanos y bolivianos. A ello se suma una diversidad de procesos difíciles de sintetizar, donde el debate no termina de sustentarse en términos anticapitalistas, para situarse como mucho en una perspectiva discursiva anti neoliberal. Es un rumbo que no termina de generar las rupturas necesarias con la institucionalidad generada en los 80´ y 90´. El ex Presidente de Chile Ricardo Lagos sugiere que “Lula se encontró con una estrategia impulsada por su antecesor –Fernando Henrique Cardoso- quien, ya como ministro de Hacienda introdujo el Plan Real hace veinte años…” (3). Más allá de la intencionalidad política de Lagos por indiferenciar diferentes momentos del desarrollo histórico del Brasil, lo cierto es la continuidad de una institucionalidad gestada bajo hegemonía neoliberal.

Un debate central en el seno del FSM se concentra en la efectividad de la lucha política del movimiento global contra el capitalismo. Una parte de la conducción del movimiento ha sido efectiva hasta ahora para limitar la capacidad de articulación de una iniciativa política compartida. En ese sentido se valora el intercambio y la horizontalidad de unas relaciones mutuas entre los participantes. En aras de esa concepción de aprendizaje y experiencias a compartir, se resigna la posibilidad de acción colectiva para transformar la agresiva campaña del capital transnacional contra los trabajadores y los pueblos del mundo. El empobrecimiento genera experiencias de desarrollo alternativas y procesos de emancipaciones, que deben articularse para una acción común. El intercambio es insuficiente (4).

¿Qué hacer con la hipoteca del endeudamiento externo?

Pese a los programas de disminución de la deuda africana, de sus países más empobrecidos, la carga de intereses y capital ahoga toda perspectiva de superación del empobrecimiento africano. La discusión sobre la deuda concentra buena parte de las discusiones en Dakar. Los ejemplos latinoamericanos serán de especial consideración, especialmente el caso de la auditoria ecuatoriana que devino en la anulación de una parte de las deudas de ese país. El caso de la negociación de la deuda argentina merece también consideración, tanto por el largo proceso de cesación de pagos (que favoreció la posibilidad al crecimiento económico), como por la quita realizada oportunamente, en 2005 y recientemente en 2010. Claro que pese a los ejemplos mencionados, la cuestión de la deuda subsiste y se convierte en un instrumento de chantaje y condicionamiento de las políticas locales. La mayoría de los países del sur del mundo registran disminuciones relativas del stock de deuda sobre el PIB, en el mismo momento que ocurre lo contrario entre los países capitalistas desarrollados.(5) Todo indica que el costo de esa situación es y será crecientemente transferido a los países del sur del mundo, elevando la exigencia por argumentar sobre el carácter ilegitimo e ilegal de unas deudas largamente pagadas por los pueblos y que deben ser anuladas.

El endeudamiento está asociado a los instrumentos de disciplinamiento del poder mundial y por eso en el FSM se discutirá qué hacer ante los organismos internacionales, revitalizados por el G20 en la coyuntura de crisis. Más específicamente se analiza el tema del CIADI, destacando la política boliviana de denuncia del vínculo de ese país con un ámbito del poder mundial para canalizar las demandas de las transnacionales sobre los países soberanos. En rigor, no solo se trata de discutir al FMI, al Banco Mundial, al CIADI u otros ámbitos del poder mundial, sino de avanzar en perspectivas alternativas, caso de la necesaria nueva arquitectura financiera a escala global, donde el Banco del Sur u otras iniciativas adquieren relevancia, tanto como el debate que habilita la crisis sobre el fin de la hegemonía del dólar y la necesidad de analizar soberanamente, nacional y regionalmente los instrumentos de intercambio validados internacionalmente. Ello supone desde la implementación de tributos globales contra la especulación, la circulación de capitales; la eliminación de los paraísos fiscales; y el establecimiento de nuevas relaciones monetarias contra el imperio del dólar o la guerra actual propiciada por las monedas hegemónicas.

Egipto, su rebelión popular en el norte de África y el debate en el FSM, atraviesan todas las discusiones y reflexiones en torno al momento, del cruce de la crisis y las posibilidades de transformación social y económica. Es un debate que se proyecta sobre la distribución del ingreso y la riqueza socialmente generada, contra la desigualdad y por resolver históricamente el desbalance de las posibilidades del desarrollo económico contemporáneo y las concretas condiciones de vida denunciada por la FAO, donde 1.020 millones de personas del planeta sufren hambre. La discusión es por la democratización de la vida cotidiana y el orden social vigente en crisis, del capitalismo en crisis. Ello supone discutir qué hacer con los recursos naturales o bienes comunes. ¿Qué hacer con el agua y la tierra? ¿Quién los explota y cómo? ¿En beneficio de quién o de quiénes? ¿Cómo se sustenta la vida de las personas, las especies, para hoy y para el futuro? ¿Qué posibilidad de cooperación, integración y articulación de los pueblos del mundo para atender la realidad de crisis y empobrecimiento?

La soberanía está en discusión. La soberanía alimentaria, energética o financiera. La capacidad de establecer un orden diferente al de la explotación que hoy vive una de sus crisis y que desafía a los trabajadores y pueblos del mundo a construir una nueva realidad, que al decir del FSM se manifiesta como el objetivo de “otro mundo posible”.

 

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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 17:46

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http://worldlabour.org/chi/files/u1/shougang_peru.jpg Capital chino en Perú. Minera Shougang.

La mayor presencia de capitales chinos y brasileños en el sector energético de América Latina alienta el aprovechamiento energético de los ríos de la región como Perú, Ecuador y Nicaragua. Sin embargo, también genera severos cuestionamientos debido a los impactos sociales y ambientales de sus proyectos.

Perú

En el territorio nacional, Brasil concentró sus inversiones en hidrocarburos, obras de infraestructura de transportes e hidroeléctricas en zonas cercanas a la frontera común, mientras que China se volcó al sector minero.

Según la politóloga Cynthia Sanborn, ambos capitales cumplieron un papel importante en el crecimiento económico de Perú y redujeron su dependencia respecto a Estados Unidos, que aún no supera la crisis que estalló en 2008.

Las empresas brasileñas actúan en diversos sectores de la economía peruana, pero no es visible la resistencia a estas inversiones de parte de la sociedad civil, a excepción del caso de las hidroeléctricas, refiere Sanborn, experta estadounidense que dirige el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

Los cincos complejos hidroeléctricos que se construirán en la amazonía de Perú están “planificados en función de los intereses brasileños”, señaló el director de la organización ProNaturaleza, Alfredo Novoa, al portal Tierramérica.

Esos proyectos son cuestionados porque el país cuenta con generación suficiente para su consumo eléctrico actual y puede atender su demanda futura por el potencial de la cordillera de los Andes y los vientos costeros. Ello no conlleva daños ambientales y sociales como sí los ocasionan las represas en la selva amazónica.

Como Perú no necesita nuevas fuentes de la amazonía, mientras que Brasil sí, es evidente a quién le sirven los proyectos, arguyó Novoa.  Las represas y líneas de transmisión a construir implican la deforestación de 1,5 millones de hectáreas amazónicas, estimó el ingeniero peruano José Serra en un estudio para ProNaturaleza.

Se condena también la financiación del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que condiciona la importación de equipos e insumos brasileños para la ejecución de las obras.

Brasil usa este mecanismo para incrementar las exportaciones de gran valor agregado, además del cobro de intereses y las ganancias de sus empresas, que serán socias o constructoras de las centrales.

El acuerdo energético entre ambos países, firmado en junio de 2010, para la construcción de cinco hidroeléctricas en la selva peruana, evidencia una negociación asimétrica puesto que establece la venta a Brasil de la energía excedente durante 30 años.

Las inversiones chinas tampoco son bien recibidas luego de que Shougang Hierro, que explota minas en Perú desde 1992, provocó gran contaminación por derrames de aceites y lubricantes y fue acusada de violar leyes laborales. A la vez, otras dos empresas chinas generaron conflictos, con muertos y heridos.

Ecuador y Nicaragua

A diferencia del caso anterior, en Ecuador el tema hidroeléctrico es manejado por las empresas chinas, que están a cargo de las tres mayores obras de ese sector. Esta supremacía es posible gracias al financiamiento del Exim Bank (banco de comercio exterior) de China.

Esta entidad, que cubre casi todos los costos, hizo viable esas centrales cuando Ecuador contaba con un limitado acceso al crédito debido a la revisión de la deuda pública que promovió el gobierno, a partir de 2007, y que llevó a no pagar casi 4 mil millones de dólares.

Aunque Brasil financia obras mediante su estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) sus inversiones fueron afectadas desde 2008, cuando el gobierno de Rafael Correa expulsó a Odebrecht, acusándola de fallas en la construcción de la hidroeléctrica San Francisco y reclamándole reparaciones por 210 millones de dólares.

En Nicaragua las represas hidroeléctricas están en manos de firmas brasileñas, favorecidas por el hecho de que el país centroamericano no tiene relaciones con China, y sí con Taiwán. En el país centroamericano, uno de los proyectos hidroeléctricos más cuestionados fue Brito, otorgado en 2007 a la constructora Andrade Gutiérrez.

Esta obra desató polémicas y críticas de ambientalistas, porque represará las aguas del río San Juan para invertir su curso natural hacia el mar Caribe y hacerlo desaguar en el océano Pacífico. Tendrá capacidad para generar 250 megavatios, a un costo inicial de 600 millones de dólares.

En casa del gigante económico

Aunque resulte irónico, en Brasil, las inversiones chinas crecieron abruptamente en los dos últimos años, en varios sectores. En energía, se destinaron a la compra de empresas de transmisión y distribución de electricidad, además de otras con participación en yacimientos de petróleo.

Adriano Pires, consultor en energía y director del Centro Brasileño de Infraestructura explicó al portal Tierramérica, que son dos tipos de inversiones. Uno es para adquirir reservas de recursos naturales no renovables a fin de atender la demanda en China. En tanto, el otro tipo de inversión busca generar empleos para sus nacionales en el exterior y exportar equipos.

China es uno de los pocos países que desarrolla tecnología para ejecutar grandes obras de infraestructura, pero difícilmente penetrará en ese sector en Brasil, como hizo en África y Ecuador debido a las competitivas constructoras brasileñas. Aunque sí participa en el auge de los complejos hidroeléctricos y termoeléctricos, vendiendo turbinas y equipos a precios bajos.

Las inversiones chinas parecen “tímidas”, porque muchas no aparecen en las estadísticas, como las que compraron el control accionario de empresas importantes, advirtió el presidente de la Sociedad Brasileña de Estudios de Empresas Transnacionales, Luis Alfonso Lima. Tal es el caso de la montadora sueca de vehículos Volvo.

No obstante, su orientación no parece priorizar la energía eléctrica en Brasil. Con casi tres billones de dólares en reservas internacionales, China trata de transferir sus inversiones en títulos del Tesoro estadounidense a otros activos.

Fuente: Ecoportal

 

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