Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog

Comunicadores Charrúas

  • : Marquemos un Norte
  • : Comunicador charrúa . Movimiento Originario, por la Tierra y los Derechos Humanos.
  • Contacto

Perfil

  • Ricardo Silva
  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón.
Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano
  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón. Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano

Escúchanos ONLINE Clic en la Imagen

      877 FM enlace 2

Apoyan

      

      

 

                      banderaartigas

Los-4-Charruas-MunN.jpg

Esta Lucha es de los Originarios

y de Todo Aquel que se Considere un

Defensor de los Derechos Humanos.

Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

GRACIAS POR DIFUNDIR Y APOYAR.

Enlace: http://0z.fr/P64LW

0000000 bandera MunN 2

       

CURRENT MOON
    
 

Buscar Artículos: Por País O Tematica

 

      Artículos por Categorías

 

 

Archivos

Marquemos un Norte.

En twitter.com

001 bandera 37 3

Tweet   

 

  Difundiendo

el periodismo alternativo, 

somos mas gente pensando

11 febrero 2011 5 11 /02 /febrero /2011 17:30

f0cd3d9358f5487bd3394394c6b02c40.mp3

http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/02/suleiman-mubarak.pngLa CIA estima que el presidente de  Egipto, Hosni Mubarak, anunciará hoy su renuncia, dijo el  director de la agencia de inteligencia estadounidense, Leon  Panetta en declaraciones a la cadena de televisión CNN.

Sin embargo, el ministro egipcio de información dijo a Reuters que “el presidente Hosni Mubarak aún se mantiene en el poder y no va a renunciar”. Anas el-Fekky dijo: “El presidente no está renunciando y todo lo que escucharon en la prensa es un rumor”.

De acuerdo con El País, de España, el presidente, Hosni Mubarak, podría dejar el poder en las próximas horas, según diversas informaciones procedentes de la cúpula del poder en el país.

El Consejo Supremo del Ejército, tras reunirse para discutir sobre su posición en la situación que atraviesa el país, ha emitido un comunicado en la televisión estatal en el que se asegura que las demandas de los manifestantes “serán atendidas”.

El Ejército, añade, se prepara para “proteger al pueblo”. Hossan Badrawi, secretario del oficialista Partido Nacional Democrático, ha asegurado que en estos momentos se está discutiendo la salida del rais y el primer ministro, Ahmad Safiq, ha asegurado que el relevo “podría suceder esta noche”, según recogen las cadenas Al Jazeera y BBC. Esas mismas informaciones señalan que asumirá el cargo el actual vicepresidente, Omar Suleimán.

Tras el palabras del Ejército, la mayoría de analistas cree que el de Suleimán sería, en todo caso, un poder bajo tutela militar. El comunicado de la Fuerzas Armadas ha arrancado manifestaciones de júbilo entre los manifestantes que ocupan, desde hace 17 días, la plaza de la Liberación de El Cairo.

Minutos antes de que trascendieran estas informaciones, los accesos al centro de la ciudad desde el gran Cairo (la mayor metrópolis de África, con unos 25 millones de habitantes) han quedado cerrados. Efectivos militares y tanques tomaban esta mañana nuevas posiciones en los alrededores de El Cairo, en Ciudad Nasr, mientras no era posible conseguir billetes de tren hacia la capital -están agotados- en un intento de que los egipcios de otras ciudades no acudieran mañana a la plaza de la Liberación. Allí, la oposición tiene convocada para mañana otra demostración de fuerza de los opositores al régimen. Quizás ya no sea necesario celebrarla.

Tras algunas tímidas señales de apertura -liberación de detenidos en las protestas, creación de una comisión para la reforma de la Constitución, inicio de un proceso de diálogo con los partidos de la oposición y subidas de sueldo para los funcionarios y pensionistas- el régimen de Mubarak sigue queriendo aferrarse al poder. Suleimán, actual hombre fuerte del régimen y señalado por EE UU como piloto de un proceso ordenado de transición, dejó perplejos a los directores de varios medios egipcios al evocar, el pasado martes por la noche, la posibilidad de un golpe de Estado, sin especificar de quién.

Entonces rechazó la partida inmediata de Mubarak -la consigna oficial, hasta ahora, es que este llegaría hasta las elecciones de septiembre, a las que no se presentaría-, cargó además contra los manifestantes, diciendo que las protestas constituían una “absoluta e intolerable falta de respeto” al presidente, que los egipcios carecían de cultura democrática y anunció que no toleraría “ninguna forma de desobediencia civil”.

Apenas unas horas después de estas palabras, esta mañana, se podía ver cómo cientos de tanques estaban siendo desplegados por Ciudad Nasr, un suburbio del este de El Cairo, dispuestos a entrar al centro de la ciudad para, en su caso, reprimir la protesta convocada para mañana. El ministro de Exteriores, Ahmed Abul Gheit, ya advirtió de que el Ejército intervendría “en caso de caos”.

Alineados en la orilla de una avenida, los carros se extendían a lo largo de un kilómetro. Por la tarde, no quedaba ninguno. Los rumores en la calle señalan que han podido ir a Heliópolis, el barrio residencial donde vive Mubarak, ante el temor de que una marcha pusiera rumbo hacia allí desde la plaza de la Liberación, aunque se trata de informaciones que no han podido ser comprobadas.

Viernes, día de oración, la de mañana es otra de las jornadas señaladas como clave por los opositores al régimen, que han tomado la plaza de la Liberación de El Cairo como epicentro de una revuelta que, en dos semanas, ha puesto a Mubarak al borde del abismo, aunque se resista a ceder las riendas. Esperan congregar de nuevo a cientos de miles de personas, como lo hicieron el pasado viernes -marcado como el Día de la Despedida” del dictador-, o el martes -cuando desbordaron la plaza y marcharon a miles hacia el Parlamento. Además, tienen previsto plantarse ante el edificio de la radio y la televisión estatales. Esperan, además, que se les unan egipcios de todo el país, algo que el régimen ha tratado de evitar cortocircuitando el ferrocarril. Hoy era imposible conseguir un billete de tren a El Cairo: Todos estaban agotados.

Pero el movimiento sigue activo en El Cairo. Miles de estudiantes han salido a la calle para sumarse a las protestas, informa Nuria Tesón desde las puertas del Parlamento. A todo se une una cadena de huelgas de trabajadores de varios sectores que reclaman mejoras de salarios y de sus condiciones laborales. Miles de trabajadores de los sectores textil, de telecomunicaciones y metalúrgicos están en huelga en todo el país, lo que podría causar una aún mayor parálisis económica. Trabajadores del canal de Suez están parados hoy, y profesores universitarios y funcionarios han protagonizado protestas en pos de mejores salarios, al igual que trabajadores de correos y de la compañía estatal de comunicaciones Telecom Egypt.

Hasta el momento, el Ejército -origen tanto de Mubarak como de Suleiman y buena parte de la cúpula del régimen- ha intentado mantener un papel moderado en la crisis. No ha reprimido con dureza a los manifestantes, pero tampoco ha forzado la máquina contra unos dirigentes que, a fin de cuentas, salieron de su seno. No obstante, hay denuncias de que los militares han detenido y torturado a decenas de manifestantes.

A la presión de los estos contra Mubarak se ha sumado de nuevo esta madrugada EE UU, que ha criticado que el régimen no esté dando los pasos necesarios para responder a las expectativas de los manifestantes. Después de que el ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Aboul Gheit, dijera que EE UU quiere imponer su voluntad en Oriente Medio, Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca ha respondido que lo que Washington espera son actos “reales y concretos” que aceleren la transición.

“No sorprende tanto lo que se ve en las calles de El Cairo cuando ves los escasos pasos que su Gobierno está dando para atender sus demandas”, dijo ayer Gibbs. “Parece claro que el Gobierno egipcio va a tener que tomar medidas reales, concretas”, remató.

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
11 febrero 2011 5 11 /02 /febrero /2011 17:17



http://www.lahaine.org/b2-img11/thumb-20090227elpepiint_6.jpgLa red económica imperial estadounidense creada tras la Segunda Guerra Mundial y ampliada mediante el derrumbamiento de la URSS se encuentra en fase de decadencia

Los Estados imperiales construyen redes que vinculan las actividades económicas, militares y políticas en un sistema coherente en el que se refuerzan entre sí. Las diversas instituciones del Estado imperial son las que en buena medida desarrollan la tarea. Así, la acción imperial no siempre es de naturaleza económica directa, puesto que en un país o región puede ser precisa la acción militar para abrir o proteger zonas económicas. Tampoco todas las acciones militares se deciden por intereses económicos si el sector líder del Estado imperial es decididamente militarista.

 

Es más, la secuencia de la acción imperial puede variar según las condiciones específicas necesarias para construir el imperio. Así, la ayuda estatal puede servir para comprar colaboradores y la intervención militar se puede utilizar para conseguir regímenes clientes a los que después siguen inversores privados. En otras circunstancias, la entrada de empresas privadas puede preceder a la intervención del Estado.

 

En la penetración militar y/o económica, tanto privada como estatal, en apoyo de la construcción del imperio, la finalidad estratégica es explotar los elementos económicos y geopolíticos particulares del país en cuestión con el fin de crear redes que giren en torno al imperio. En el mundo colonial post-eurocéntrico, la posición privilegiada de Estados Unidos en sus políticas, tratados, acuerdos comerciales y militares en torno al imperio se disfrazan y justifican mediante una pátina ideológica que varía con el tiempo y las circunstancias. En la guerra librada para desintegrar Yugoslavia y establecer regímenes clientes, como Kosovo, la ideología imperial se sirvió de la retórica humanitaria. En las guerras genocidas de Oriente Próximo ocupa un papel central la ideología antiterrorista y antiislámica. Contra China predomina la retórica democrática y de derechos humanos. En América Latina, la potencia imperial en retirada depende de la retórica democrática y antiautoritaria esgrimida contra el gobierno democráticamente elegido de Chavez.

 

La efectividad de la ideología imperial es directamente proporcional a la capacidad del imperio de promover alternativas de desarrollo viables y dinámicas en los países que se fija como blanco. Con ese criterio, la ideología imperial ha ejercido poco poder de persuasión entre las poblaciones diana. La fobia islámica y la retórica antiterrorista no ha causado ningún impacto en el pueblo de Oriente Próximo y ha perdido el apoyo del mundo islámico. Las lucrativas relaciones comerciales de América Latina con el gobierno de Chavez y la decadencia de la economía estadounidense han socavado la campaña ideológica de Washington para aislar a Venezuela. La campaña estadounidense en favor de los derechos humanos contra China ha sido absolutamente ignorada en la Unión Europea, África, América Latina, Oceanía y las 500 multinacionales más grandes de Estados Unidos (y hasta por el Departamento del Tesoro estadounidense, que se ha dedicado a vender bonos a China para financiar el creciente déficit presupuestario estadounidense).

 

La débil influencia de la propaganda imperial y la cada vez menor capacidad de influencia económica de Washington significa que las redes imperiales estadounidenses forjadas en el último medio siglo han sufrido la erosión o, cuando menos, están sometidas a fuerzas centrífugas. Las redes antes bien integradas en Asia son hoy simples bases militares conforme las economías de la región van obteniendo mayor autonomía y se orientan hacia China y otros lugares. Dicho de otro modo: hoy día las redes imperiales se están transformando en destacamentos de operaciones limitadas, en lugar de ser núcleos de saqueo económico imperial.

 

Las redes imperiales: El esencial papel de los colaboradores

 

La construcción de un imperio es esencialmente un proceso de penetración en un país o región para establecer una posición privilegiada y conservar el control con el fin de (1) asegurar recursos lucrativos, mercados y mano de obra barata, (2) establecer una plataforma militar que se pueda expandir hacia países y regiones vecinas, (3) fundar bases militares para asegurar una presa sobre rutas terrestres o marítimas estratégicas con el fin de denegar o limitar el acceso a competidores o adversarios y (4) desarrollar actividades de inteligencia y clandestinas contra adversarios y competidores.

 

La historia ha demostrado que el menor coste para mantener la dominación imperial a largo plazo y gran escala es buscar colaboradores locales en forma de dirigentes políticos, económicos y/o militares que actúen desde los regímenes clientes. El gobierno político-militar imperial declarado se traduce en guerras muy caras y en perturbaciones, sobre todo para un amplio espectro de clases negativamente afectadas por la presencia imperial.

 

La formación de gobernantes y clases colaboradores es fruto de diversas políticas imperiales a corto y largo plazo, que comprenden desde las actividades militares directas, electorales y extraparlamentarias hasta el reclutamiento, la formación y la orientación a medio o largo plazo de líderes jóvenes y prometedores a través de propaganda y programas educativos, incentivos económico-culturales, promesas de respaldo político y económico cuando asuman cargos políticos y mediante apoyo económico clandestino sustancial.

 

El atractivo básico de los legisladores imperiales para las «nuevas clases gobernantes» en los Estados clientes emergentes es la oportunidad de participar en un sistema económico ligado a los centros imperiales, en el que las élites locales comparten riqueza con sus benefactores imperiales. Para recabar el apoyo de las masas, las clases colaboradoras enmascaran las nuevas formas de servidumbre imperial y explotación económica haciendo énfasis en la independencia política, la libertad personal, la oportunidad económica y el consumo privado.

 

Los mecanismos para la transferencia de poder a un Estado cliente emergente combinan propaganda imperial y la financiación de organizaciones de masas y partidos políticos, así como golpes de estado violentos o «levantamientos populares». Los regímenes autoritarios con burocracias osificadas basadas en el control policial para limitar o combatir la expansión imperial son «objetivos blandos». Las campañas selectivas de derechos humanos se han convertido en el arma organizativa más eficaz para reclutar activistas y promocionar a dirigentes del nuevo orden político centrado en el imperio. Una vez que se lleva a cabo la transferencia de poder, los antiguos miembros de la élite política, económica y cultural son proscritos, reprimidos, detenidos y encarcelados.

 

Emerge entonces una nueva cultura política homogénea de partidos rivales que suscriben el universo centrado en el imperio. La primera orden de negocio más allá de la purga política es la privatización y la cesión de los principales activos de la economía a las empresas imperiales. Los regímenes clientes pasan a suministrar soldados para que se alisten como mercenarios en guerras imperiales y a transferir bases militares a las tropas imperiales con el fin de que ejerzan de plataformas de intervención. Toda la «farsa de la independencia» va acompañada del desmantelamiento generalizado de los programas públicos de bienestar social (pensiones, sanidad y educación gratuitas), la legislación laboral y las políticas de pleno empleo. La promoción de una estructura de clases muy polarizada es la consecuencia última del gobierno cliente. Las economías de los regímenes clientes centrados en el imperio, como una réplica de cualquier Estado sátrapa común y corriente, se justifican (o se legitiman) en nombre de un sistema electoral apodado democrático; en realidad, es un sistema político dominado por las nuevas élites capitalistas y su medios de comunicación bien financiados.

 

Los regímenes centrados en el imperio y dirigidos por élites colaboradoras que van desde los Estados Bálticos, Europa Central y del Este hasta los Balcanes son el ejemplo más asombroso de expansión imperial del siglo XX. La desintegración y apropiación de la Unión Soviética y el bloque del Este y su incorporación a una OTAN dirigida por Estados Unidos y a la Unión Europea desencadenó manifestaciones de orgullo imperial. Washington realizó declaraciones prematuras de que el mundo era unipolar mientras Europa occidental se dedicaba a saquear recursos públicos que iban desde las fábricas hasta las propiedades inmobiliarias, explotando mano de obra barata, extranjera y procedente de la inmigración, con lo que reclutó un formidable «ejército de reserva» para socavar los niveles de vida de la mano de obra sindicada de Occidente.

 

La unidad de acción de los regímenes imperiales europeos y estadounidenses facilitó la apropiación conjunta de la riqueza de regiones nuevas por parte de monopolios privados. Los Estados imperiales subvencionaron en un principio a los nuevos regímenes clientes con transferencias y préstamos a gran escala con la condición de que permitieran que las empresas imperiales se apoderaran de los recursos, las fincas, la tierra, las fábricas, el sector servicios, los grandes núcleos mediáticos, etcétera. Unos Estados muy endeudados pasaron de una crisis aguda en el periodo inicial a un crecimiento «espectacular» y, luego, a una crisis social profunda y crónica con tasas de desempleo de dos cifras en los 20 años del periodo de construcción de clientes. Aunque hubo protestas de los trabajadores cuando los salarios se degradaron, el desempleo aumentó, se recortaron prestaciones de bienestar y se propagó la miseria. Sin embargo, la «nueva clase media» inserta en los aparatos políticos y mediáticos y en las iniciativas económicas conjuntas están lo bastante bien financiadas por instituciones económicas del imperio para preservar su supremacía.

 

No obstante, la dinámica de expansión imperial en Europa oriental, central y meridional no proporcionó el ímpetu necesario para el avance estratégico debido a la ascendencia de un capital financiero muy volátil y de una casta militar poderosa en los núcleos políticos euroamericanos. En aspectos importantes, la expansión militar y política dejó de ir emparejada con la conquista económica. Era más cierto lo contrario: el saqueo económico y la supremacía política sirvieron como instrumentos para proyectar el poderío militar.

 

Secuencias imperiales: De la guerra para la explotación a la explotación para la guerra

 

Las relaciones entre las políticas militares imperiales y los intereses económicos son complejas y cambian con el tiempo y el contexto histórico. En algunas circunstancias, un régimen imperial invertirá con fuerza en personal militar e incrementará los gastos monetarios para derrocar a un gobernante antiimperialista y establecer un régimen cliente que trascienda cualquier beneficio económico estatal o privado. Por ejemplo, las guerras de Estados Unidos en Iraq y Afganistán o las guerras por poderes en Somalia y Yemen no han arrojado mayores beneficios para las multinacionales estadounidenses ni han aumentado la explotación privada de materias primas, mano de obra o mercados. En el mejor de los casos, las guerras imperiales han proporcionado beneficios a contratistas de mercenarios, empresas de construcción e «industrias de la guerra» anexas porque se han beneficiado de las transferencias del tesoro y de la explotación de contribuyentes estadounidenses, en su mayoría asalariados.

 

En muchos casos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado imperial estadounidense emergente no escatimó préstamos multimillonarios y programas de ayuda para Europa occidental. El Plan Marshall impidió levantamientos sociales anticapitalistas y restableció la supremacía política capitalista. La medida permitió que apareciera la OTAN (una alianza militar liderada y dominada por Estados Unidos). A continuación, las empresas multinacionales estadounidenses invirtieron en Europa Occidental y comerciaron con ella obteniendo beneficios muy lucrativos una vez que el Estado imperial había creado unas condiciones políticas y económicas favorables. En otras palabras, la intervención político-militar del Estado imperial precedió al auge y la expansión del capital multinacional estadounidense. Un análisis miope y a corto plazo de la actividad inicial de la posguerra minimizaría la importancia de los intereses económicos estadounidenses privados como fuerza impulsora de la política estadounidense. Si se amplia el periodo de tiempo analizado a las dos décadas posteriores, la interacción entre los elevados gastos militares y económicos del Estado al principio con los elevados beneficios privados posteriores nos brinda un ejemplo perfecto de cómo opera el proceso del poder imperial.

 

El papel del Estado imperial como instrumento para abrir, proteger y expandir la explotación del mercado privado, la mano de obra y la explotación de los recursos se corresponde con una época en la que tanto el Estado como las clases dominantes encontraban motivación fundamentalmente en la construcción de un imperio industrial.

 

La intervención militar y los golpes de estado dirigidos por Estados Unidos en Irán (1953), Guatemala (1954), Chile (1973) y República Dominicana (1965) estuvieron vinculados a empresas e intereses económicos imperiales específicos. Por ejemplo, las empresas petroleras estadounidenses y británicas trataron de invertir el proceso de nacionalización del petróleo en Irán. La empresa estadounidense United Fruit Company se opuso a las políticas de reforma agraria en Guatemala. Las principales empresas estadounidenses del sector del cobre y las telecomunicaciones apoyaron y promovieron el golpe de estado respaldado por Estados Unidos en Chile.

 

En cambio, las actuales intervenciones militares y guerras estadounidenses en Oriente Próximo, el sur de Asia y el Cuerno de África no están promovidas por multinacionales estadounidenses. Las políticas imperiales están promovidas por militaristas y sionistas encastrados en el Estado, medios de comunicación y organizaciones «civiles» poderosas. Los mismos métodos imperiales (golpes de estado y guerras) sirven a diferentes gobernantes e intereses imperiales.

 

Clientes, aliados y regímenes títeres

 

Las redes imperiales comportan garantizar múltiples «bases de recursos» económicos, militares y políticos complementarios que pasen a formar parte del sistema imperial y, al mismo tiempo, conserven diferentes grados de autonomía política y económica.

 

En las primeras fases dinámicas de la construcción del imperio estadounidense, aproximadamente desde la década de 1950 a la de 1970, las multinacionales y el conjunto de la economía estadounidenses dominaron la economía mundial. Sus aliados en Europa y Asia dependían enormemente de los mercados, la financiación y el desarrollo de Estados Unidos. La hegemonía militar estadounidense se reflejaba en una serie de acuerdos militares regionales que garantizaban casi el apoyo instantáneo a las guerras regionales, los golpes militares y la construcción de bases militares y puertos navales estadounidenses en sus territorios. Los países se dividían en «sectores de especialización» que servían a los intereses particulares del Imperio estadounidense. Europa occidental era un destacamento militar, un socio industrial y un colaborador ideológico. Asia, sobre todo Japón y Corea del Sur, ejercían de «destacamentos militares de primera línea» y de socios comerciales. Indonesia, Malasia y Filipinas eran en esencia regímenes clientes que suministraban materias primas y bases militares. Singapur y Hong Kong eran almacenes financieros y comerciales. Pakistán era un régimen militar cliente que actuaba como elemento de presión de avanzada contra China.

 

Arabia Saudí, Irán y los pequeños Estados del Golfo Pérsico, gobernados por regímenes autoritarios clientes, suministraban petróleo y bases militares. Egipto y Jordania e Israel afianzaban los intereses imperiales en Oriente Próximo. Beirut ejercía de centro financiero para los banqueros estadounidenses, europeos y de Oriente Próximo.

 

África y América Latina albergaban regímenes clientes y nacionalistas-populistas que eran una fuente de materias primas y de mercados para manufacturas y mano de obra barata.

 

La prolongada guerra entre Estados Unidos y Vietnam y la posterior derrota de Washington erosionó el poder del imperio. La expansión industrial de Europa occidental, Japón y Corea del Sur puso en cuestión la supremacía industrial estadounidense. La búsqueda en América Latina de políticas nacionalistas y de reemplazo de importaciones forzó el desplazamiento de la inversión estadounidense hacia las manufacturas extranjeras. En Oriente Próximo, los movimientos nacionalistas derrocaron a clientes estadounidenses en Irán e Iraq y socavaron los destacamentos militares. Las revoluciones de Angola, Namibia, Mozambique, Argelia, Nicaragua y otros lugares redujeron el acceso euroamericano «indefinido» a las materias primas, al menos por el momento.

 

El declive del Imperio estadounidense se vio detenido temporalmente por el derrumbamiento del comunismo en la Unión Soviética y Europa del Este y el establecimiento de regímenes clientes en toda la región. Asimismo, entre mediados de la década de 1970 y finales de la de 1990 el recrudecimiento de regímenes clientes centrados en el imperio en América Latina produjo la impresión de cierta recuperación imperialista. Sin embargo, la década de 1990 no fue el principio de una reedición del despegue imperial de comienzos de la de 1950: fue un «último hurra» antes de un declive irreversible a largo plazo. La totalidad del aparato político imperial, que tanto éxito había tenido en sus actividades clandestinas para subvertir los regímenes soviético y de Europa del Este, desempeñó un papel marginal cuando llegó el momento de capitalizar las oportunidades económicas subsiguientes. Alemania y otros países de la Unión Europea encabezaron la conquista de empresas lucrativas privatizadas. Los oligarcas ruso-israelíes (siete de los ocho primeros) conquistaron y saquearon industrias estratégicas privatizadas, bancos y recursos naturales. Los principales beneficiarios estadounidenses fueron los bancos y las empresas de Wall Street que lavaron miles de millones de beneficios ilícitos y recaudaron cuotas muy lucrativas de fusiones, adquisiciones, registro de inventarios y otras actividades poco transparentes.

 

Dicho de otro modo, el derrumbamiento del colectivismo soviético fortaleció al sector financiero parasitario del Imperio estadounidense. Peor aún, la presunción promovida por los ideólogos estadounidenses de que el mundo es «unipolar» hizo el juego a los militaristas, que ahora daban por sentado que habían desaparecido las restricciones anteriores contra los ataques militares estadounidenses a nacionalistas y aliados soviéticos. En consecuencia, la intervención militar se convirtió en la principal fuerza impulsora de la construcción del imperio estadounidense, que desembocó en la primera guerra de Iraq, la invasión de Yugoslavia y Somalia y la expansión estadounidense de bases militares por todo el bloque de la antigua Unión Soviética y Europa del Este.

 

En el momento culminante del poderío político y militar global de Estados Unidos, en la década de 1990, con todos los regímenes latinoamericanos importantes revestidos del envoltorio neoliberal centrado en el imperio, arraigaron las semillas de la decadencia y el declive . La crisis económica de finales de la década de 1990 desencadenó levantamientos importantes y derrotas electorales de prácticamente todos los clientes estadounidenses de América Latina y profetizó el declive del dominio imperial norteamericano. El crecimiento extraordinariamente dinámico y acumulativo de China desplazó el capital manufacturero estadounidense y debilitó la capacidad de influencia estadounidense sobre los gobernantes de Asia, África y América Latina. La descomunal transferencia de recursos estatales estadounidenses para las aventuras imperiales en el exterior, las bases militares y el sustento de clientes y aliados llevó a la decadencia en el interior.

 

El imperio estadounidense, que afronta con pasividad el desplazamiento que le imponen los rivales económicos en mercados esenciales y se ha entregado a guerras prolongadas e interminables que han vaciado sus arcas, atrajo a una cohorte de legisladores mediocres que carecían de una estrategia coherente para rectificar políticas y reconstruir el Estado al servicio de una actividad productiva capaz de «recuperar mercados». En cambio, las políticas de guerras indefinidas e insostenibles ha favorecido a un subgrupo especial de militaristas (sui generis): los sionistas norteamericanos. Ellos han capitalizado su infiltración en cargos estratégicos del Estado y aumentado su influencia en los medios de comunicación y en una inmensa red de «grupos de presión» organizados para reforzar la subordinación de Estados Unidos al impulso de Israel para la supremacía en Oriente Próximo.

 

El resultado ha sido el «desequilibrio» total del aparato imperial estadounidense: la acción militar estaba desengarzada de la construcción económica del imperio. Una casta superior muy influyente de militaristas y sionistas enjaezó el poderío militar estadounidense a un Estado económicamente marginal (Israel), en hostilidad perpetua con los 1.500 millones de habitantes del mundo musulmán. Los ideólogos y legisladores sionistas norteamericanos promovieron unas instituciones y legislación represivas y una propaganda ideológica islamófoba igualmente nociva, concebida para aterrorizar a la población estadounidense. Asimismo, la ideología islamófoba ha servido para justificar la guerra permanente en el sur de Asia y Oriente Próximo y los presupuestos militares desorbitados en una época de condiciones socioeconómicas muy deterioradas en el interior. Se han gastado centenares de miles de millones de dólares de forma improductiva bajo el epígrafe de «Seguridad Nacional» con los que se pretende hacer todo lo posible para reclutar, entrenar, entrampar y detener a musulmanes afroamericanos por «terroristas». Miles de agencias secretas con centenares de miles de funcionaros nacionales, estatales o locales han espiado a ciudadanos estadounidenses que en algún momento pudieron haber tratado de hablar o actuar para rectificar o reformar las políticas imperialistas económico-militares sionistas

 

Al final de la primera década del siglo XXI, el imperio estadounidense solo podía destruir adversarios (Iraq, Pakistán y Afganistán), provocar tensiones militares (península de Corea, Mar de China) y socavar las relaciones con socios comerciales potencialmente lucrativos (Irán, Venezuela). El autoritarismo galopante se fundió con el militarismo sionista quintacolumnista para fomentar la ideología islamófoba. La convergencia de mediocridades autoritarias, truhanes rampantes y quintacolumnistas tribales leales del régimen de Obama descartan cualquier cambio previsible en el signo de la decadencia imperial.

 

La creciente red económica global de China y el avance dinámico en tecnología aplicada puntera en todos los sectores, desde las energías alternativas hasta los trenes de alta velocidad, contrastan con un imperio estadounidense infestado de sionismo y militarismo.

 

Las exigencias que los norteamericanos imponen a los gobernantes paquistaníes clientes para que vacíen sus arcas en apoyo de las guerras islámicas estadounidenses en Afganistán y Pakistán contrastan con los 30.000 millones de dólares de inversión china en infraestructura, energía y energía eléctrica y en el incremento multimillonario del comercio.

 

Los 3.000 millones de dólares de ayuda militar estadounidense a Israel contrastan con las inversiones multimillonarias de China en acuerdos comerciales y petroleros con los iraníes. La financiación estadunidense de guerras contra países islámicos en el centro y el sur de Asia contrastan con la expansión del comercio y los acuerdos de inversiones de Turquía en la misma región. China ha sustituido a Estados Unidos como socio comercial clave en países destacados de Sudamérica, mientras que el desigual acuerdo estadounidense de «libre comercio» (NAFTA) empobrece a México. El comercio entre la Unión Europea y China supera al que la Unión Europea mantiene con Estados Unidos.

 

En África, Estados Unidos financia guerras en Somalia y el Cuerno de África, mientras que China firma acuerdos comerciales e inversiones multimillonarias construyendo infraestructuras africanas a cambio de acceso a materias primas. No cabe duda de que el futuro económico de África está cada vez más vinculado a China.

 

En cambio, el Imperio estadounidense está dando el abrazo de la muerte a un Estado militarista colonial insignificante (Israel), a los Estados fallidos de Yemen y Somalia, a los regímenes clientes estancados y corruptos de Jordania y Egipto y a los decadentes Estados petroleros absolutistas y recaudadores de Arabia Saudí y el Golfo Pérsico. Todos forman parte de una coalición atávica e improductiva tendente a conservar el poder mediante la supremacía militar. Pero los imperios del siglo XXI se construyen sobre los cimientos de economías productivas con redes globales vinculadas a socios comerciales dinámicos.

 

Reconociendo la primacía económica y las oportunidades mercantiles vinculadas a la participación en la red china global, los clientes estadounidenses antiguos o actuales, y hasta los gobernantes títeres, han empezado a apartarse de la sumisión a las órdenes estadounidenses. Por toda América Latina se han producido desplazamientos fundamentales de las relaciones económicas y las alineaciones políticas. Brasil, Venezuela, Bolivia y otros países apoyan el programa nuclear no militar de Irán para defenderse de la agresión de Washington encabezada por el sionismo. Varios países han desafiado a los legisladores estadounidenses-israelíes reconociendo al Estado palestino. El comercio con China supera al comercio con Estados Unidos en los países más grandes de la región.

 

Los regímenes títeres de Iraq, Afganistán y Pakistán han firmado acuerdos económicos importantes con China, Irán y Turquía aun cuando Estados Unidos vierta miles de millones para reafirmar su posición militar. Turquía, antiguo cliente militar del mando EE UU-OTAN amplía su propia búsqueda de hegemonía capitalista ensanchando los lazos económicos con Irán, el centro de Asia y el mundo árabe-musulmán y desafía a la hegemonía militar de Estados Unidos e Israel.

 

El Imperio estadounidense sigue conservando clientes importantes y casi un millar de bases militares por todo el planeta. Cuando los regímenes clientes y títeres declinan, Washington incrementa de 50 a 80 países el papel y el alcance de las actividades extraterritoriales de escuadrones de la muerte. La independencia creciente de regímenes del mundo en vías de desarrollo se alimenta especialmente de un cálculo económico: China ofrece mayores beneficios económicos y menos injerencias político-militares.

 

La red imperial de Washington se basa cada vez más en los lazos militares con aliados: Australia, Japón, Corea del Sur y Taiwán en el Lejano Oriente y Oceanía; la Unión Europea en Occidente; y unos rudimentos de Estados centro y sudamericanos en el Sur. Aun aquí, los aliados militares han dejado de ser dominios económicos: los principales mercados de las exportaciones de Australia y Nueva Zelanda se encuentran en Asia (China). El comercio entre China y la UE crece a ritmo exponencial. Japón, Corea del Sur y Taiwán están cada vez más unidas a China mediante el comercio y las inversiones... como Pakistán y la India.

 

Igualmente importante es que las nuevas redes regionales que excluyen a Estados Unidos estén creciendo en América Latina y Asia, forjando un potencial para nuevos bloques económicos.

 

En otras palabras, la red económica imperial estadounidense creada tras la Segunda Guerra Mundial y ampliada mediante el derrumbamiento de la URSS se encuentra en fase de decadencia, aun cuando las bases y los tratados militares sigan siendo una «plataforma» formidable para nuevas intervenciones militares.

 

Lo que está claro es que los beneficios militares, políticos e ideológicos de la construcción estadounidense de la red por todo el mundo tras el derrumbamiento de la URSS y las guerras post soviéticas no son sostenibles. Por el contrario, la sobredimensión del aparato ideológico, militar y de seguridad despierta expectativas económicas y reduce los recursos económicos derivados de la incapacidad de explotar oportunidades económicas o consolidar redes económicas. Estados Unidos financió «levantamientos populares» en Ucrania que desembocaron en regímenes clientes incapaces de fomentar el crecimiento. En el caso de Georgia, el régimen se comprometió en una guerra aventurera con Rusia que se ha traducido en pérdidas comerciales y territoriales. Es cuestión de tiempo que los vigentes regímenes clientes de Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Filipinas y México afronten levantamientos importantes debido a los precarios cimientos de gobierno de unos mandatarios corruptos, inmovilistas y represores.

 

El proceso de decadencia del Imperio estadounidense es al mismo tiempo causa y consecuencia del reto planteado por potencias económicas emergentes que establecen núcleos de crecimiento y desarrollo alternativos. Las transformaciones en el seno de países de la periferia del imperio y el endeudamiento creciente y los déficit comerciales del «centro» del imperio están erosionándolo. La clase dirigente estadounidense actual, tanto en sus variantes financiera como militarista, no manifiestan voluntad ni interés por plantar cara a las causas de la decadencia. Más bien se refuerzan mutuamente: el sector financiero reduce los impuestos, lo que aumenta la deuda pública y saquea las arcas públicas. La casta militar esquilma las arcas en busca de guerras y destacamentos militares e incrementa el déficit comercial socavando conquistas comerciales y de inversión.

 

Artículo original: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1834

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
11 febrero 2011 5 11 /02 /febrero /2011 16:56

4cf5e440c5e28d2fec4654e45a000de0.mp3
 

http://www.kaosenlared.net/img2/166/166332_25690_0_CRUCE_DE_SAN_FELI.JPGComienza la Resistencia Nacional contra la Minería a Cielo Abierto. Congreso Extraordinario de FRENADESO sábado 12 de febrero 9:00 a.m. Paraninfo Universitario. Universidad de Panamá.

Frenadeso

En el cuarto día de protesta nacional, las autoridades de la Universidad de Panamá oprdenaron el cierre de la misma para los estudiantes, luego de que estudiantes y administrativos fueran reprimidos por la Policía Nacional.

 

En Colón y San Carlos hubo piqueteos al igual que en otros puntos del país.

 

Esta noche fueron aprobadas en tercer debate las reformas al Código Minero.  Grupo de indígenas protestaban afuera de la Asamblea de Diputados.

 

Tenemos impactante video sobre represión en San Felix y hemos recibido el siguiente comunicado:

 

REPUBLICA DE PANAMÁ

 

COMARCA NGÄBE BUKLE

 

RICARDO MARTINELLI, COMPRO LA PRESIDENCIA Y AHORA EN UN ACTO DE TRAICION A LA PATRIA PANAMEÑA, PRETENDE VENDER EL PAIS AL MEJOR POSTOR; SU GOBIERNO UNA VEZ MAS MUESTRA SU CINISMO, AUTORITARISMO Y CHANTAJES CONTRA EL PUEBLO.

 

El arcaico sistema anti-democrático panameño y las formas en que se impulsan las actuales recetas Neoliberales por parte de los gobiernos de turno, nos venia acostumbrando a observar a los gobernantes a ser genuflexos ante el imperialismo norteamericano; sin embargo, el actual gobierno muestra su servilismo frente al capital transnacional y los gobiernos de Asia como Korea del Sur y Singapur, sin dejar de obedecer a su antiguo amo (Estados Unidos), para lo cual ha emprendido una cruzada a favor de los gobiernos extranjeros, cambiando las leyes nacionales exigidos por Korea del Sur y Singapur principalmente.

 

En junio del 2010, el mismo Ricardo Martinelli impone una nueva Carta Orgánica sobre el pueblo Ngäbe Bukle, la cual desconoce a todas las autoridades tradicionales y dirigentes de la comarca; y con un financiamiento de 810,000 dolares, impondrá en el próximo mes de marzo e 2011 nuevos organismos de gobierno con dirigentes serviles a los intereses el actual gobierno y las transnacionales mineras y gobiernos extranjeros interesados en Cerro Colorado; por el mismo camino va la propuesta de modificar la Constitución Nacional, para eliminar obstáculos y favorecer a las voraces capitales mineras extranjeras.

 

Las reformas al código minero, toma ribetes de un nueva tratado Bounou – Varilla, en donde se entregan porciones del territorio nacional en formas de colonias a empresas de gobiernos extranjeros. Normalmente estas concesiones se entregaban a las empresas transnacionales, pero ahora se entregarán a los mismos gobiernos por periodos de hasta 70 años y más.

 

La explotación de los países industrializados sobre los que tienen gobiernos pobres de criterios como el caso de Panamá; se ve materializado en este nuevo Código minero en la que nuestro estado recibirá el 4% de las regalías y en todo caso Korea del Sur o cualquier otro gobierno o transnacional minera se llevaría el 96% de la producción bruta. Se exime de pagar impuestos a las empresas por movimientos de aquellos elementos necesarios para la exploración y explotación de los minerales; sin embargo el pueblo panameño debe pagar el 7% de impuestos.

 

El proceso mediante el cual se impone una nueva legislación a los panameños, como el Código minero esta viciado de raíz, por las formas anti-democráticas de gobernar; tanto del ejecutivo del legislativo. Al igual que en la ley 30, se escucha un silencio sepulcral por los diputados oficialistas en el pleno; mientras que los de la oposición PRD, responsable de haber otorgado concesiones leoninas a diversas transnacionales en años anteriores, cínicamente se presentan como preocupados y opositores a la minerías. Las diversas organizaciones populares, ambientales e indígenas han acudido a la asamblea a presentar sus recomendaciones, las cuales han sido ignoradas, mientras se aprueba a tambor batiente y en madrugonazo, el nuevo código minero.

 

En las jornadas de luchas contra la ley 30, en la que grupos indígenas y sindicales se hicieron presentes durante el año 2010; el gobierno lo catalogó como fascinerosos, maleantes, analfabetos, borrachines y que además eran manipulados por grupos sindicales y partidos políticos de oposición. Hoy Ricardo Martinelli le agrega un nuevo ingrediente, señalando que empresas extranjeras mineras financian las movilizaciones indígenas; mejorando así su libreto de descalificativos y de cacería de brujas; solo le falta decir que los indígenas atentan contra su vida, o la seguridad interna del estado y el canal de Panamá.

 

En medio de protestas por diversos puntos del país, avanza la aprobación el Código Minero que beneficiara principalmente al gobierno de Singapur y Korea del Sur, entre otros; para lo cual el gobierno ha desplegado las fuerzas represivas, para imponer este nefasto ley minero; que ha dejado como saldo decenas de detenidos, encarcelados y heridos entre hombre, mujeres y niños, principalmente de la etnia Ngäbe Bukle, mientras la asamblea permanece rodeada como en los mejores tiempos de la dictadura del noriegato por los cuerpos antimotines. Así queda demostrado que Ricardo Martinelli ante pone los intereses de los koreanos, por encima de los intereses de los panameños.

 

El gobierno ha pretendido separar el tema de Cerro Colorado del Codigo Minero, aduciendo que la misma es un cuento inventado; sin embargo dice que tiene 14 empresas interesadas en este proyecto cuprífero ubicado en el corazón de la comarca Ngäbe Bukle, lo que demuestra sus mentiras y ha enviado una comisión para dialogar con los indígenas, manteniendo su actitud intransigente al aseverar que no suspenderá la aprobación del nuevo Código minero. Esta actitud prepotente del gobierno fue lo que desencadenó la masacre de Changuinola en julio del 2010.

 

El pueblo Ngäbe Bukle sigue exigiendo la suspensión de la discusión del Código Minero, la eliminación de todas las concesiones mineras en la comarca que actualmente alcanza las casi 40,000 hectáreas, sin incluir Cerro Colorado. La oposición del pueblo Ngäbe Bukle frente a las políticas mineras y sus proyectos ha sido mayoritario; mientras grupos organizados y si financiados por las empresas transnacionales como Corriente Resources están a favor de la minería cayendo en lo ridículo de exigir un 50% al capital transnacional en forma de regalos.

 

El gobierno aprobará a tambor batiente y en un madrugonazo el nuevo Código Minero; sin embargo las luchas de nuestro pueblo Ngäbe Bukle y campesino no se detendrá; para lo cual se impulsa formas de coordinación a nivel étnico y regional; hasta alcanzar la victoria y derrotar las pretensiones del gobierno apátrida de Ricardo Martinelli y sus políticas y proyectos neocoloniales. Las movilizaciones continuarán hasta que el pueblo haya conquistado sus aspiraciones de poseer un territorio colectivo con autonomía política, económica, social y cultural.

 

Comarca Ngäbe Bukle, 10 de febrero del 2011.

 

“LA COMARCA ES PARA LOS NGABES BUKLES, NO PARA EL GOBIERNO KOREANO”

 

“VICTORIANO Y URRACA NOS ENSEÑARON A LUCHAR”

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
10 febrero 2011 4 10 /02 /febrero /2011 20:47

63d516ab147591b5bc727ffbfb546cb0.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15765_8802.jpegEditorial de La Jornada y David Brooks

A pregunta expresa de un representante republicano, durante una comparecencia en el Capitolio de Estados Unidos, la secretaria de Seguridad Interior de ese país, Janet Napolitano, afirmó: “Desde hace tiempo hemos estado pensado qué pasaría si Al Qaeda se uniera con Los Zetas, uno de los cárteles de la droga (que operan en México). Y simplemente lo dejo ahí”.

Los comentarios de la funcionaria resultan tan improcedentes como preocupantes. Durante la desastrosa era de George W. Bush, el gobierno estadunidense volvió una práctica común la conversión de la paranoia en política de Estado y de seguridad, así como la invocación de peligros inciertos y difusos y de hipótesis conspiratorias que terminaron por convertirse en profecías autocumplidas: en su afán por imponer como primera prioridad en la agenda planetaria la "cruzada contra el terrorismo" y por inventar –con ayuda de los círculos del pensamiento reaccionario de Estados Unidos– un falso "choque de civilizaciones" entre Occidente y el mundo árabe, el anterior gobierno de Wa-shington terminó por fortalecer a bandas como Al Qaeda a niveles que eran inimaginables, incluso en 2001, y les dio a éstas y a sus aliados motivos de encono adicionales a los que tenían hasta el 11 de septiembre de ese mismo año.

 

Ahora, a instancias de su titular de Seguridad Interior, la administración Obama redita esas prácticas –por más que éstas se hayan convertido en uno de los factores de la debacle política, moral y militar de su antecesora– y lo hace, para colmo, con base en delineamientos dudosos y falaces, como la afirmación de una posible convergencia entre los cárteles de la droga y grupos integristas islámicos, organizaciones que difieren en la sistematicidad de sus métodos y, sobre todo, en sus fines.

 

Por desgracia, si bien el razonamiento en el que se basa lo dicho por Napolitano equivale a una dislocación de la realidad, las implicaciones que derivan de él son palpables y alarmantes. Si se toma en cuenta lo que representa Al Qaeda para Estados Unidos, y si se añaden a ello declaraciones como las hechas ayer por el subsecretario del Ejército estadunidense, Joseph Westphal –en el sentido de que Estados Unidos ha contemplado el envío de sus tropas a México para hacer frente a la violencia de los cárteles–, la propalación de una posible alianza entre ese grupo y Los Zetas allana el camino para la presencia masiva y desembozada de policías, soldados y espías de Estados Unidos en México, y para la profundización de los designios injerencistas del vecino país en la política de seguridad vigente en el nuestro.

 

En la primera mitad de la década pasada, el sostenido afán de gobiernos de Bush y Fox por alinear a México en la fantasmagórica y demagógica "guerra contra el narcotráfico" implicó involucrar al país, innecesariamente, en un conflicto que le ha sido totalmente ajeno, y ponerlo en la mira de los enemigos –reales o supuestos– de Washington. Ahora, la persistencia en ese afán, –que, a lo que puede verse, no ha sido abandonado del todo pese al cambio en los titulares de ambos gobiernos– prefigura, además, el riesgo de una injerencia masiva de las autoridades estadunidenses en territorio nacional.

 

Por elementales razones, la autoridad mexicana tendría que responder a los señalamientos de Napolitano, demandar una rectificación de los mismos y rechazar, con claridad y contundencia, cualquier intento de valerse de ellos para vulnerar la soberanía nacional.

 

Lo que dijo Napolitano

La encargada de la seguridad interna de Estados Unidos comentó hoy que “durante un tiempo hemos pensado qué podría ocurrir si, digamos, Al Qaeda se une con Los Zetas” –uno de los cárteles de la droga de México.

En audiencia ante el Comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior, al responder a una pregunta sobre la potencial amenaza de que terroristas puedan usar las redes de narcotráfico mexicanas en Estados Unidos, ofreció el ejemplo de este vínculo potencial entre un cártel y Al Qaeda, y logró hacerlo aún más ominoso al indicar que no diría más en una audiencia abierta (el Congreso puede convocar a sesiones a puerta cerrada para abordar temas delicados de inteligencia y seguridad nacional), y mejor lo dejaré hasta ahí. Y así fue. No habló más del tema.

 

El testimonio de Napolitano, y el tema de la audiencia, fue una evaluación del panorama de potenciales y actuales amenazas a la seguridad interna de Estados Unidos, sobre todo la proveniente de agrupaciones terroristas vinculadas con Al Qaeda en el exterior, pero en forma creciente también desde dentro de este país.

 

Pero, como señaló por lo menos un representante del comité, la ponencia de Napolitano no incluyó ninguna mención de México y la narcoviolencia. El legislador Blake Farenthold, republicano de Texas, hizo la pregunta sobre si terroristas podrían emplear la muy efectiva red de distribución de drogas, e indicó que la disponibilidad de estupefacientes en el país indica que no se tiene el grado de control deseado sobre estas redes. Otros interrogaron a la secretaria por la violencia en la frontera, el grado de control de la línea y la amenaza de que esa violencia se extienda al lado estadunidense.

 

Como lo hizo hace semana y media en El Paso, Texas, Napolitano advirtió de nuevo a los cárteles en México: No traigan esa guerra a Estados Unidos, y si eso ocurre, reiteró, responderemos muy, muy vigorosamente. Agregó: “Estamos altamente concientes de la cantidad de violencia en México, el número de muertes asociadas con esa violencia… Estamos trabajando muy de cerca con el gobierno de (Felipe) Calderón sobre ello. Tenemos a individuos en México trabajando sobre estos temas… y estamos muy, muy vigilantes acerca de que esa guerra sea llevada a través de la frontera a Estados Unidos. Pero tenemos que trabajar con México para llevar a un final la guerra”.

 

En respuesta a otro representante, afirmó que “mientras trabajamos con México sobre el nivel de violencia sin precedente, por la pugna de los cárteles por territorios… no hemos visto de manera sistemática esa violencia cruzar la frontera”.

 

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15765_8804.jpegLa amenaza interna

Curiosamente, un enfoque central del comité y Napolitano hoy no fue sobre las amenazas que provienen desde el otro lado de la frontera o del mundo, sino la creciente amenaza que surge desde Estados Unidos. Michael Leiter, director del Centro Nacional contra Terrorismo, acompañó a Napolitano en la audiencia y advirtió que, además de las múltiples amenazas terroristas en el exterior, estamos extremadamente preocupados con los extremistas violentos cultivados dentro de Estados Unidos. Señaló que han detenido atentados en Washington, Oregón, Alaska y Maryland durante el último año, que eran indicativos de una causa común instando a extremistas independientes para atacar la patria.

El legislador republicano Peter King, nuevo presidente del comité, comentó que según el Departamento de Justicia, 126 personas han sido acusadas por actividad relacionada con el terrorismo en Estados Unidos a lo largo de los últimos dos años, incluyendo 50 ciudadanos estadunidenses. El radicalismo cultivado en casa (o sea dentro de Estados Unidos) es una amenaza creciente que no podemos ignorar, afirmó.

 

Agregó que el propio procurador general, Eric Holder, ha dicho que no duerme pensando en jóvenes en este país, criados en este país, que están siendo radicalizados y están dispuestos a tomar las armas contra su propio país.

 

Peor aún, citó un informe bipartidista emitido por el Senado la semana pasada, que concluyó que el propio Pentágono debe enfrentar la amenaza de la radicalización del extremismo islámico violento entre sus propias filas armadas.

 

King dijo que por todo esto realizará una audiencia sobre la amenaza de la radicalización doméstica dentro de la comunidad musulmana en este país.

 

Napolitano afirmó que aunque se ha avanzado en asegurar el país ante el terrorismo desde el 11 de septiembre de 2001, la amenaza continúa evolucionando, y advirtió que en algunas formas, la amenaza hoy día podría estar en su grado más alto desde los atentados de hace casi 10 años. Agregó que entre grupos asociados con Al Qaeda, también estamos viendo un énfasis creciente en reclutar a estadunidenses y occidentales para llevar a cabo los atentados.

 

Resumió: Estos últimos dos años han resaltado obviamente los muchos peligros asociados con un grupo de terroristas geográfica e ideológicamente diversos que buscan dañar a Estados Unidos y a nuestros aliados. Estas amenazas no sólo provienen desde fuera de nuestras fronteras, sino crecientemente desde adentro.

 

O sea, si no son Los Zetas mexicanos, juntos o separados con musulmanes ligados a Al Qaeda, serán los propios estadounidenses los que amenazan a este país.

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
10 febrero 2011 4 10 /02 /febrero /2011 20:42

bf684dd8a08bb0ba13f2fe7e999e7103.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/Egypt01.jpgÁlvaro Cuadra.*

Los sucesos en curso en Egipto han dado lugar a una encrucijada de alcance regional y mundial, nada fácil de resolver y de futuro más que incierto. Esto es así porque más allá de las circunstancias locales que han detonado las protestas, en este país del Oriente Medio convergen intereses económicos, políticos y militares de índole global.

El contexto inmediato, con todas sus singularidades, no es muy diverso al que comparten muchos países de la región: élites corruptas, pueblos pauperizados con gobiernos despóticos al servicio de las grandes potencias.

 

Mubarak encabezó un gobierno que lleva en el poder más de tres décadas y que, como todo autócrata que se precie, ha acumulado una fortuna personal de varios cientos de millones de dólares. Un hombre formado en las filas del ejército que se ha rodeado de ex uniformados y burócratas leales al régimen. Su larga supervivencia política se explica por el cuantioso apoyo estadounidense, jugando el papel de “mediador” en una región donde la paz está siempre amenazada.

 

La actual crisis se explica, en gran medida, por las profundas desigualdades que aquejan a la población egipcia, las que se han acentuado los últimos años con un crecimiento económico débil, una política gubernamental con niveles crecientes de represión, destinada a mantener el poder cuasi dinástico en manos de un puñado de privilegiados. Hasta hace poco se daba por cierto que el sucesor de Hosni Mubarak sería uno de sus hijos. Las protestas que se están llevando a cabo en El Cairo y otras ciudades de Egipto dan cuenta de una población hastiada de la actual situación que conjuga pobreza y represión.

El movimiento de oposición, empero, está compuesto por diversos sectores sociales e ideológicos, carentes de un liderazgo claro y, mucho menos, de un programa de reformas. Esto debilita la tremenda fuerza de las masas enardecidas frente al régimen autoritario en el poder, lo que sólo prolonga su agonía de manera violenta.

En un nivel macropolítico, es claro que hay dos factores centrales a considerar, a saber: Estados Unidos y el ejército egipcio. El gobierno de Barack Obama ha reclamado, en todos los tonos, una transición inmediata y controlada. Los intereses geoestratégicos de la Casa Blanca en dicho país son de primera importancia: el canal de Suez como paso al Mediterráneo, el lugar de Egipto como frontera sur del estado israelí, el prestigio de la diplomacia de El Cairo y la magnitud de las inversiones de varias multinacionales, son apenas la punta del iceberg.


Hasta el presente, y en parte debido a la presión de Wáshington, el ejército ha permanecido en una actitud pasiva frente al levantamiento popular. Sin embargo, ya se han formulado declaraciones amenazantes sobre un Coup d’Ètat ante el evidente fracaso de los primeros intentos de diálogo entre la oposición y el gobierno. Es claro que si la actual crisis en Egipto no se resuelve en breve, la tensión entre el gobierno y los opositores podría llevar al país a un cruento descalabro de insospechadas consecuencias. Ante un escenario tal, el ejército no podría permanecer al margen.


A esta altura resulta evidente que los opositores han llegado demasiado lejos para echar pie atrás, las cifran hablan ya de trecientos muertos. Hay consenso entre ellos que la única salida es un cambio inmediato de régimen político a cualquier precio. Eso significa el fin de la era Mubarak y con ella, todo el mapa geopolítico de la región.


La interrogante que se formulan en diversas capitales del mundo, desde Wáshington a Tel Aviv, es sobre el tipo de régimen que sucederá al que ha controlado Egipto por treinta años. Dadas las circunstancias el horizonte político de este país no resulta previsible, acaso lo único que se podría avanzar es que no será una segunda Turquía ni un segundo Irán sino un Egipto inédito en la historia del siglo XXI.


* Semiólogo, investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.


 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
10 febrero 2011 4 10 /02 /febrero /2011 20:27

13acfa0b44698a84035c2c5a85873cd1.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15767_8807.jpegLa denuncia expresada por el canciller argentino Héctor Timerman este miércoles, de “cursos de tortura” y “técnicas golpistas” pagados a policías de Buenos Aires ha permitido descubrir mucha más información sobre lo que un investigador llama las “Escuelitas de las Américas” que sustituyen, a menudo fuera del territorio estadounidense, a la siniestra academia del terror de Fort Benning.

Frankie Flores (proyectoaltoalaimpunidad.blog.com) empezó a denunciar a la ILEA (Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley) desde el día de su inauguración. Ha recibido varias amenazas por hacer esta denuncia.

 

Explica que Estados Unidos dispone oficialmente de una red de cinco institutos ILEA de preparación de policías y militares a sus últimas técnicas de represión, cuatro de ellos fuera de su territorio: ILEA Budapest se encuentra en Hungria, ILEA Bangkok en Thailandia, ILEA Gaborone en Botswana e ILEA San Salvador en El Salvador. Completa el circuito, ILEA Roswell en New Mexico, USA,

 

“Denuncie que Benjamin Cuellar, Director del Instituto de derechos Humanos de la Universidad centroamericana (IDHUCA - Salvador), estaba en la planilla de pago de la ILEA, o sea del Departamento de Estado estadounidense, que son los que ponen los fondos para la ILEA y la nefasta Escuela de las Américas con sede en Fort Benning, Georgia”.

 

Actualmente en la ILEA se estan entrenando agentes de México, Guatemala, Honduras, Colombia, Argentina y otros paises latinoamericanos.

 

Una de las instituciones mas peligrosas de la red es el Centro de entrenamiento de la ILEA para la región suramericana, con sede en Lima Perú, “que es donde se está entrenando a soldados y policías en contra-insurgencia o para “combatir el terrorismo” como se llama ahora, ya que este tipo de academias fue diseñado y aprobado por el presidente Clinton para entrenamientos contra-terroristas e intercambio de informacion (lease espionaje)”.

 

De la ILEA de San Salvador se escogen los policías mas capacitados y se envían a Fort Benning, Georgia donde se entrenan soldados latinoamericanos en practicas de represión y torturas, o son enviados a Fort Huachuca en Arizona, donde se entrenaron los torturadores de Abbu Graibb, “estos policías regresan a sus respectivos países a reprimir y torturar a su pueblo”. “Lo ironico es que esta ILEA en El Salvador, esta localizada en Santa Tecla, el alcalde es del partido FMLN y todos callan esta invasión y esta ofensa a la dignidad”.

El canciller Hugo Martínez nunca se ha pronunciado contra esta nefasta Academia, observa Flores. “Lo mismo pasa con la cúpula del FMLN y con algunos de sus ministros que ahora son parte del gobierno ejecutivo, o sea callan esta situación”.

La ILEA llego a El Salvador cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y el Caribe(CAFTA), “pues Estados Unidos cuando firma un 'Tratado de Libre comercio' ofrece un 'Combo' e incluye seguridad militar para poder reprimir y callar a los pueblos que se opongan a ese saqueo mal llamado tratado de libre comercio”.

 

Frankie Flores llama a los organismos de derechos humanos “que todavía no se han prostituido con el enemigo, a que exijan el cierre de esas nefastas academias que han sido creadas para llenar de dolor y luto a nuestros pueblos con la gran mentira de que son para protegernos de las mafias, pandillas y narcotraficantes, cuando los pandilleros, mafiosos y narcotraficantes son los gobiernos donde han sido implantadas esas nefastas academias”.

 

Hace unos días el canciller argentino Héctor Timerman, en mensajes en Twitter y ante la prensa local de Argentina comparó a la ILEA con la tristemente célebre Escuela de las Américas, en la que se adiestraba en técnicas de tortura e incluso de terrorismo y donde se preparó, durante décadas, a individuos como Luis Posada Carriles y muchos otros agentes y sicarios de servicios especiales de Estados Unidos.

 

La Escuela de las Américas tuvo la infame reputación, a nivel internacional, de haber sido la cuna de varios dictadores suramericanos, notablemente los que manejaron el Plan Cóndor.

 

*Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro “Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras”.

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM.

Compartir este post
Repost0
9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 19:24

7d24ab36c950682054fdf09f1dba008c.mp3

http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/02/mubarak.jpg?w=271&h=186La historia de la CIA y su vinculación con el Servicio de Inteligencia Egipcio data desde 1952, cuando el Movimiento de los Oficiales Libres, un movimiento de oficiales jóvenes, recibió el apoyo de la agencia estadounidense para derrocar la monarquía.

Gamal Abdel Nasser, uno de aquellos oficiales, llegó al poder en 1956 y pidió a Estados Unidos  le asegurara que la CIA no trabajaría contra él. Como es natural, el Embajador estadounidense le dio todas las seguridades posibles  sobre este asunto, para que posteriormente Nasser descubriera más de un complot contra su persona organizado por la mencionada organización. El libro de Tim Weiner Legacy of Ashes menciona alguno de estos incidentes.

Algo similar le sucedió al sustituto de Nasser,  Anwar al-Sadat con el que se estableció una relación de apoyo, mientras que frecuentemente la CIA conspiraba contra el mismo. Mientras EE.UU. brindaba seguridad ante intentos de asesinato y golpes de estado, utilizaba esto para justificar  la escucha electrónica y la penetración al gobierno egipcio. En resumen obtenía más que lo que ofrecía.

Las relaciones de la CIA con Egipto se fortalecieron como consecuencia de la guerra contra el fundamentalismo islámico. Michael Scheuer, el primer jefe de la oficina de la CIA dedicada a la captura de Bin Laden logró que las autoridades egipcias la permitieran trasladar a su territorio a los miembros de Al Qaeda detenidos y además, someterlos a fuertes interrogatorios. De acuerdo con la información existente, cerca de 70 prisioneros estuvieron en las cárceles egipcias, donde fueron sometidos a vejaciones y torturas, según plantea Jeff Stein del Washington Post.

El funcionario egipcio que se encargó de garantizar todo lo relacionado con la operación de la CIA lo fue Omar Suleiman, Jefe de la Inteligencia Egipcia, que Hosni Mubarak acaba de nombrar como su Vicepresidente.

Edward S. Walker, el actual Embajador de Estados Unidos en El Cairo, califica a  Suleiman como un funcionario brillante y realista, que conoce las dificultades y errores en que se ha involucrado el actual gobierno egipcio.

El nombramiento de Suleiman es una estratagema de Estados Unidos para presentar un “cambio” ( como los que le gustan al Premio Nobel de la Paz), darle una salida a Mubarak, que se ha portado bien con ellos y dejar en el poder alguien de su entera confianza que tratará de satisfacer los reclamos del pueblo egipcio hasta donde estos atenten contra la intereses de Estados Unidos.

El gobierno de Suleiman debe brindar estabilidad y mostrarse como un gobierno de transición que incorporará a su gabinete algunos miembros moderados de la oposición y sobre todo mostrar una nueva alianza entre la población y las fuerzas represivas.  Los millones de dólares de Washington ya están listos para salir hacia Egipto.

Néstor García Iturbe

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM

Compartir este post
Repost0
9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 19:17

18fba52693dff071ca777371bcc9e25e.mp3

http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2010/12/ardin_tesis.jpg?w=300&h=212La realidad evidente del cambio climático en nuestro planeta, no solo afecta la ecología, provocando variaciones climáticas  y eventos destructivos como los ciclones y los tsunamis; al parecer, también  afecta a los cerebros y las acciones de los seres humanos.  Al menos no existe algo racional que explique el creciente trastorno en la aspiración y otorgamiento de premios internacionales para personajes que han aportado poco o nada al desarrollo de la humanidad.

Hace pocos días sorprendió el inusual nombramiento, por parte del rey Juan Carlos de España,  con el título de Marqués al escritor peruano, Mario Vargas Llosa; me pregunto si será que su majestad apreció que el pensamiento político del autor de La ciudad y los perros está ubicado en un pasado feudal y no en los tiempos que corren.

Por otra parte, siete parlamentarios noruegos promueven como candidato al premio Nobel de la Paz, al “opositor” del gobierno revolucionario cubano, Oswaldo Payá, a quién en el año 2002 ya le fue otorgado el premio Sajarov, por la Unión Europea. Al parecer los fondos de Payá están tocando fondo y como las posibilidades económicas de la llamada disidencia en Cuba se resuelven dando premios inmerecidos a personajes creados por la fantasía de acabar con la Revolución Cubana, no falta quien abrace la  peregrina idea.

Los promotores son los diputados noruegos Kjell Ingolf Ropstad, Dargen Ericksen, Hans Olaf Solversen, Ingried Schou, Jan Tore Sanmer, Gunnard Gunderesen y Olemic Tommesen; seguramente serán apoyados en su propuesta por el viejo amigo del presidente norteamericano, Barack Obama y actual presidente del Comité Nobel, el también noruego, Thorbjon. Fue  Jagland quién promovió la entrega del Nobel de la Paz a Obama y al disidente chino Liu Xiaobo. Con tales antecedentes no es extraño que a alguien se le haya ocurrido proponer a Payá. No sé si los diputados noruegos conocen que Oswaldo Payá encabeza la portada de la tesis de maestría de la principal acusadora en el oscuro caso que por estos días se ventila en Londres contra el fundador de Wikileaks.

De todas formas Payá tiene su competencia. Hace poco, se autopropuso un personaje conocido a través de las campañas mediáticas contra Cuba, Guillermo Fariñas; quién en una de sus manifestaciones publicitarias se autotituló como candidato a recibir el Premio Nobel. A Fariñas parece que se le acabó muy rápido el dinero del premio Sajarov del pasado año y ahora reclama más atención, para que su nombre entre al ruedo a la hora de los repartos con olor a “Made in USA”. Quizás por ello, la actuación de este personaje en los últimos días ha sido amplificada por parte de la prensa extranjera, que se hace eco de sus provocaciones.

De cualquier modo, estos desvaríos de los interesados en crear ambientes y campañas contra Cuba y su Revolución van contra el prestigio de sus promotores. Como el príncipe Hamlet sobre Dinamarca, diríamos que un poco más al Norte, en su vecina Noruega, también algo huele a podrido…

Iroelsanchez. Pedro Pablo Gómez

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM

Compartir este post
Repost0
9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 19:10

5849df4d7ced6f3970c9c695b1dfa5fe.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15750_8776.jpegAl encender la televisión escuchará los rebuznos predecibles de tipos también predecibles como Mort Zuckerman, Zbigniev Brzezinski, John Bolton y de todo el lobby israelí de que, se diga lo que se diga, Mubarak, el presidente expulsado de Túnez Ben Ali, y otros tiranos probablemente tambaleantes son “nuestros hijos de puta”, como dijo Franklin Delano Roosevelt, y deberíamos apoyarlos en reconocimiento a sus décadas de servicio útil al Imperio.

Los republicanos machacarán a Obama por “perder” Túnez , Egipto y tal vez etc. en el próximo ciclo electoral.

 

El modelo ahora es el de 1979, cuando el Imperio “perdió” Irán y Nicaragua durante el mandato de Carter. Henry Kissinger hizo discursos apasionados sobre la ingratitud estadounidense hacia el Sha mientras éste volaba por el mundo buscando refugio (antes de que finalmente se instalara en Egipto). El punto de vista intelectual –aunque sea una palabra demasiado lisonjera– fue presentado por Jeane Kirkpatrick en un artículo en la edición de noviembre de 1979 de Commentary de Norman Podhoretz, publicado en aquel entonces bajo los auspicios del Comité Judío Estadounidense.

 

El truco de Kirkpatrick fue utilizar dos palabras diferentes para los dictadores de los otros y los nuestros. Los de los demás eran “totalitarios”, los nuestros “autoritarios”, una fina distinción que fue rápidamente aprovechada por los comentaristas en general y se celebró como una maravilla de perspicacia intelectual. Los regímenes “autoritarios” pro occidentales eran siempre preferibles y más susceptibles de reforma que los regímenes “totalitarios” que podrían sucederlos.

 

Tanto Irán como Nicaragua, concedió igualmente Kirkpatrick, estaban “dirigidos por hombres que no habían sido elegidos en elecciones libres… que a veces invocaban la ley marcial para arrestar, encarcelar, exiliar y ocasionalmente, se afirmaba [sic], torturaban a sus oponentes.

 

Pero por otra parte “eran amistosos con EE.UU., enviaban a sus hijos y otros a que se educaran en nuestras universidades, votaban con nosotros en las Naciones Unidas y apoyaban regularmente los intereses y posiciones de EE.UU., incluso cuando implicaban un coste personal y político. Las embajadas de ambos gobiernos eran… frecuentadas por poderosos estadounidenses. El propio Sha y Somoza eran ambos bien recibidos en Washington y tenían numerosos amigos estadounidenses”. Entonces, “en vista de desarrollos internacionales en términos de… una versión contemporánea de la misma idea de progreso que ha traumatizado las imaginaciones occidentales desde la Ilustración”, el gobierno de Carter cometió un error fatal: alentó el cambio de régimen”. (Gracias a Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique por recordarnos la visión de Kirkpatrick, en la edición actual de LMD.)

 

Ataque contra la ilustración, tortura legítima… Kirkpatrick iba de camino al éxito. Llegó a ser una gran estrella y Reagan la nombró embajadora en la ONU.

 

De modo que el Imperio fomentó su cordón sanitario de “regímenes autoritarios”, que iba desde hijos fanáticos del Islam (Ul-Haq en Pakistán, el reino saudí), a Hussein en Iraq y Mubarak en Egipto, hasta llegar al Magreb.

 

El embajador de EE.UU., Godec, envió desde Túnez su famoso cable de julio de 2009 al Departamento de Estado, filtrado por WikiLeaks, describiendo “un Estado policial, con poca libertad de expresión o asociación y serios problemas de derechos humanos”, gobernado por una familia de ladrones codiciosos. Washington suministró rápidamente 12 millones de dólares de ayuda militar a Túnez, un obsequio del cual, como señala Noam Chomsky, “Túnez sólo fue uno de los cinco beneficiarios extranjeros: Israel (rutinariamente); las dos dictaduras de Medio Oriente Egipto y Jordania; y Colombia, que ha tenido desde hace tiempo el peor historial de derechos humanos y la mayor ayuda militar de EE.UU. en el hemisferio.”

 

En 1979 Kirkpatrick estaba totalmente obsesionada por las teorías de desarrollo económico promovidas por Rostow y otros en los años sesenta, argumentando que nuestro sistema podría suministrar los bienes económicos a sus satélites mejor que ellos mismos.

 

Ahora estamos en 2011 en medio de los escombros de esas teorías, tres décadas de neoliberalismo y “reestructuración” a la fuerza. Los antiguos satélites soviéticos también están aprendiendo la lección. Queréis capitalismo. Hay que pagar una cuenta. Pero existe un límite para lo que la gente está dispuesta a aceptar. Como dijo Simone Weil en su gran ensayo sobre la Ilíada, “los fuertes nunca son toralmente fuertes, ni los débiles son totalmente débiles”. En estos días, en medio de la inmensa inflación en el precio de las materias primas básicas, el aumento acelerado del desempleo, las perspectivas nulas para los jóvenes, el parasitismo plutocrático en su clímax, todo tiene que caer, como ha sucedido en Túnez y Egipto y sucederá en otros sitios.

 

Como escribe la cineasta y escritora egipcia-estadounidense Suzy Kassem en nuestro sitio:

 

 

“Un ser humano tiene un límite de lo que puede aguantar si se le niegan sus derechos básicos como ciudadano de la tierra, o se le venden a un precio elevado. Cuando hay que pagar por el agua potable, un estrable que no se derrumbe, un utilitario que cuesta el doble debido a los impuestos y tiene que tolerar sobornos y corrupción a todos los niveles sólo para recibir el correo, pagar una cuenta, obtener un documento, comprar el pan o abrir un negocio, el agua acaba hirviendo y silba muy fuerte. Y Egipto finalmente silba a su capitán diciéndole que ya basta”.

Hay un dios que está fracasando –por lo menos en sus pretensiones benignas– y se llama capitalismo.

 

Ahora mismo las realidades para la Casa Blanca comienzan con (a) la credibilidad internacional, y (b) el lobby de Israel. Después de dos años, la promesa de una nueva era de respeto y entendimiento con el mundo árabe y el Islam, proclamada por Obama en El Cairo, se ve como un escarnio en toda la región. Obama se ve como el chico de los recados de Netanyahu y se desprecia a Mubarak por su papel de facilitador en la engañifa del “proceso de paz”.

 

Por otra parte, la Casa Blanca está asedidada por el lobby israelí, que sigue el guión escrito histéricamente por la prensa en Tel Aviv y Jerusalén con titulares como “Estamos solos”, “La traición de Obama a Mubarak”, y “Una bala en la espalda del Tío Sam”.

 

Aparte del espíritu de patriotismo desinteresado es sorprendente que alguien quiera la tarea de gobernar Egipto. Hay que tener por lo menos 60 años para recordar claramente que antaño Egipto recibía honores de todo el mundo árabe. Políticamente es un Estado policial particularmente cruel. El ejército –al que EE.UU. ha dedicado miles de millones de dólares– no debería sobreestimarse como una fuerza benigna, a pesar de que los conscriptos, miserablemente pobres, lo pensarían dos veces antes de disparar contra otros aldeanos o sus parientes en las ciudades.

 

Mubarak sólo recibe desprecio, como ha sucedido durante toda su carrera. Actualmente mutilado por políticas neoliberales que le han impuesto los organismos internacionales habituales, el país es una zona de desastre económico, que sólo puede alimentar a su población, que crece vertiginosamente, durante nueve meses al durante nueve meses al año. La actual explosión política ha agravado fuertemente la crisis económica.

 

Los custodios del imperio estadounidense tienen motivos para preocuparse. Las multitudes en Túnez y en El Cairo, que se enfrentan a proyectiles “made in USA” saben perfectamente quién es en última instancia el patrocinador de las tiranías contra las que se levanten. Un tardío gorjeo por la “democracia” por parte de Obama o de la secretaria de Estado Clinton no limpiará ese historial. Un encuesta de Brookings publicado el pasado mes de agosto mostró que algunos árabes están de acuerdo con Washington en que Irán es una amenaza: sólo un 10%. Ven a EE.UU. e Israel como las mayores amenazas (77%; 88%); ¡un 57% piensa que la seguridad regional se vería reforzada si Irán tuviera armas nucleares!

 

Mientras pierde la partida políticamente y está frenado militarmente en Iraq, EE.UU. se ve ahora abocado a una rápida retirada. Ahora Irán tiene mucha influencia en Bagdad. Sólo dos compañías petroleras de propiedad estadounidense –Exxon y Occidental– tienen actualmente concesiones para las gigantescas reservas de Iraq. Irán, Iraq y Arabia Saudí son, por así decirlo, las joyas de la corona cuando se trata de reservas petroleras. El imperio ha perdido efectivamente Irán e Iraq. ¿Y Arabia Saudí? Yemen ya se tambalea. Jordania tiembla. Supongamos, por improbable que sea, que se abran brechas en el propio Reino...

 

 

Dudo de que ante una coyuntura semejante vayamos a oír a Washington hablando mucho sobre “democracia” o transiciones ordenadas. El imperio enviaría su Airbone 101, incluso mientras Osama bin Laden se orienta hacia el oeste desde el Hindu Kush y el dólar se derrumba en el sur. Sería más que un temblor. Sería un terremoto.

¿Queréis el panorama completo? Os mostraré a la Casandra demente de Fox Channel, míster Glenn Beck, y su mapa, puntero en mano. Glenn siempre es un placer, y mucho más divertido  que un informe del Consejo Nacional de Seguridad de Obama, que probablemente dirá lo mismo, pero mucho más largo:

 

“Un califato se materializaría como sigue:

 

“Somalia e Irán ya están de verde. Ahora, agreguemos Túnez.

 

“Después lo mismo con Egipto. Aquí está Egipto, los Hermanos Musulmanes están de acuerdo. Quieren arrebatar el poder a Mubarak… Luego tenéis Jordania, el rey ya está consideradp un títere porque se alinea con fuerzas occidentales. Hoy, dijo que va a cambiar su gobierno.

 

“Luego temenos Siria y Jordania. Siria ya es un títere de los iraníes. Y luego está Yemen. Ésta es Arabia Saudí. Todo vuestro petróleo procede de allí… Y tenemos el Líbano. Hizbulá, respaldado por los iraníes, tiene el puesto de conductor en su gobierno…

 

“Si volvemos a África tenemos Nigeria. Algunas partes del país ya están controladas por la Sharia. La mayor parte de Somalia vive ahora mismo bajo la ley islámica. En Sudán, el país está dividido, el norte también impone la Sharia. La mayoría del sur es cristiano. Se están matando entre ellos.

 

“Aquí tenemos Argelia. Notad su ubicación. Es posible que al-Qaida ya tenga importancia en este país. Luego tenemos Costa de Marfil, inmerso en un casos electoral entre los cristianos y el nuevo presidente islámico.

 

“Y además están todos los demás que se tambalean, Libia ya es antiisraelí y pro terrorista desde hace mucho tiempo.

 

“Y después viene Marruecos, donde hay una importante actividad de al-Qaida. Iraq es verdaderamente importante, especialmente para los chiíes, especialmente para los duodecimanos que están ahora a cargo del país. ¿Qué hay en Iraq? Dijimos a nuestros bombarderos que bombardearan ese sitio. ¿Alguien sabe de cuál se trataba?

 

“Dos guerras en Iraq. Nosotros [Sí, los dos Bush son siervos del Profeta] dijeron que había que bombardear ese sitio. La Antigua Babilona. ¿Por qué? Porque la Biblia nos dice que es la sede –ahí mismo– de un imperio, el imperio global del mal.

 

“Turquía fue originalmente la sede del Imperio Otomano, el último califato. La actual Turquía moderna tiene un gobierno islamista que está derivando agresivamente en favor de Irán y contra Israel.

 

“Arabia Saudí, que dios los ayude, no sé qué les pasa a esos muchachos. Los Estados del Golfo son todos pequeños y están casi indefensos. Añadidlos. ¿Me entienden?

 

“Y ahora, ¿qué pasa? Pasáis a Asia y los agarráis, una vez que las piezas de dominó comienzan a caer y los musulmanes comienzan a ver, oh dios mío, podríamos tener un califato. Podríamos ver que el Islam impone la Sharia en todo el mundo.

 

La península ibérica es muy débil.

 

Hablamos de cerca de un 22% de desempleo en España. También fue un país musulmán. Tiene muchas poblaciones musulmanas. Ya tiene problemas. Mala situación económica, los precios de los alimentos aumentan.

 

Bueno, quisiera preguntaros lo siguiente. Aquí está España. Aquí está Francia. ¿Qué pasa en Francia? Ya hay muchos argelinos. Si vais a Italia hay libios en ese país. Tenéis Gran Bretaña, donde muchos son de Pakistán”

 

Alexander Cockburn Periodista, codirector del bimensual CounterPunch

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM

Compartir este post
Repost0
9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 19:04

ddb46210fea42863f857b894b1e65845.mp3

http://www.surysur.net/sites/default/files/img_thumbnails/15753_8779.jpegLa sangre se pone marrón con el tiempo. Las revoluciones no. Trapos sucios cuelgan en una esquina de la plaza, las últimas prendas usadas por los mártires de Tahrir: un médico, un abogado, una joven mujer, sus fotos esparcidas sobre la multitud, la tela de las remeras y los pantalones manchados del color del barro.

 

Pero ayer la gente honró a sus muertos de a decenas de miles en la mayor marcha de protesta jamás reunida contra la dictadura del presidente Hosni Mubarak, gente alegre, transpirando, empujando, gritando, llorando, impaciente, temerosa de que el mundo olvide su coraje y su sacrificio. Nos tomó tres horas abrirnos camino hacia la plaza, dos horas para hundirnos en un mar de cuerpos humanos para irnos. Por encima nuestro, un fantasmagórico fotomontaje se sacudía con el viento: la cabeza de Hosni Mubarak superpuesta sobre la terrible imagen de Saddam Hussein con una soga al cuello.

Los levantamientos no siguen un horario. Y Mubarak buscará una forma de venganza por la renovada explosión de furia y frustración de ayer en su gobierno de treinta años. Durante dos días, su nuevo gobierno de vuelta al trabajo había tratado de pintar a Egipto como una nación volviendo a su antiguo autocrático letargo. Las estaciones de servicio abiertas, una serie de embotellamientos, los bancos entregando dinero –aunque en sumas pequeñas–, los comercios trabajando, los ministros sentados firmes en la televisión estatal mientras el hombre que seguiría siendo rey por otros cinco meses les hablaba sobre la necesidad de volver del caos al orden, una única razón declarada para mantenerse a toda costa en el poder.

Pero Issam Etman le demostró que estaba equivocado. Empujado por los miles a su alrededor, llevaba a Hadiga, su hija de cinco años, sobre sus hombros. “Estoy aquí por mi hija”, gritó sobre la protesta. “Es por su libertad que quiero que Mubarak se vaya. No soy pobre. Dirijo una empresa de transportes y una estación de servicio. Todo está cerrado ahora y estoy sufriendo, pero no me importa. Le pago a mi personal de mi propio bolsillo. Esto es sobre la libertad. Cualquier cosa la vale.” Y todo el tiempo la pequeña sentada sobre los hombros de Etman mirando a la multitud épica con asombro; ninguna extravagancia estilo Harry Potter podría igualar esto.

Muchos de los manifestantes –tantos se reunían en la plaza ayer que el sitio de protesta se había desbordado a los puentes del río Nilo y a otras plazas del centro de El Cairo– venían por primera vez. Los soldados del Tercer Ejército de Egipto deben haber sido superados 40.000 a uno, estaban sentados en sus tanques y los carros blindados, sonriendo nerviosamente mientras los ancianos y los jóvenes y mujeres jóvenes estaban alrededor de sus tanques, durmiendo contra los blindados; una fuerza militar impotente por un ejército de disconformidad.

http://www.surysur.net/sites/default/files/eg%20otro%20millon2.jpgMuchos decían que habían venido porque tenían miedo: porque temían que el mundo estuviera perdiendo interés en su lucha, porque Mubarak todavía no había abandonado su palacio, porque las multitudes eran más pequeñas en los últimos días, porque algunos de los equipos de camarógrafos habían partido hacia otras tragedias y otras dictaduras, porque el olor a traición estaba en el aire. Si la República de Tahrir se seca, entonces el despertar nacional se terminó. Pero ayer se confirmó que la revolución está viva.

 

Su error fue subestimar la habilidad del régimen para sobrevivir, para encender sus atormentadores, para apagar las cámaras y hostigar a la única voz de esa gente –los periodistas– y persuadir a aquellos viejos enemigos de revoluciones, los “moderados” a quienes ama Occidente, que envilecen su única exigencia. ¿Qué son cinco meses más si el viejo se va en septiembre? Hasta Amr Mou-ssa, el muy respetado favorito de los egipcios, resulta que quiere que el viejo siga hasta el final. Y en verdad, es la comprensión política de esta inocente pero a menudo no instruida masa.

Es fácil acusar a los cientos de miles de manifestantes pro democracia de ingenuidad, de simpleza mental, de confiar demasiado en Internet y Facebook. Hay una creciente evidencia de que la “realidad virtual” se convirtió en realidad para los jóvenes de Egipto, que habían comenzado a creer en la pantalla más que en la calle –y que cuando tomaron las calles, estaban profundamente shockeados por el estado de violencia y la fuerza física brutal del régimen continuaba–. Pero sin embargo, que la gente guste de esta nueva libertad es abrumador. ¿Cómo puede planear su revolución gente que ha vivido bajo la dictadura durante tanto tiempo? Nosotros en Occidente podemos olvidar esto. Estamos tan institucionalizados que todo en nuestro futuro está programado. Egipto es una tormenta de truenos sin dirección, una inundación de expresión popular que no se adapta prolijamente a nuestros libros de historia revolucionaria o nuestra meteorología política.

Tendremos que recordar que los dedos de hierro de este régimen hace tiempo que han crecido en la arena, más profundamente que las pirámides, más poderosos que una ideología. No hemos visto el fin de esta criatura. Ni su venganza.

*De The Independent, de Gran Bretaña. Desde El Cairo

Recuadro: Cientos de víctimas

Los organismos mundiales de derechos humanos alzaron su voz sobre las muertes producidas en Egipto desde que comenzaron las revueltas. Según los cálculos de Human Rigth Watch (HRW), 302 egipcios fallecieron en el país africano desde el 25 de enero. El número coincide con lo denunciado días antes por Naciones Unidas.

Heba Morayef, la investigadora de HRW que estuvo a cargo del estudio de campo, informó que El Cairo es la ciudad en la que se produjeron más fallecimientos, con 232 muertes, y que los días más sanguinarios fueron el 28 y el 29 de enero, cuando las populosas concentraciones en Tahrir Square, la plaza central de la capital egipcia, recibieron los ataques de la policía y las patotas de los seguidores del presidente Hosni Mubarak. En la escala de HRW continúan Alejandría, con 52 muertes, y Suez, en donde se produjeron 18 decesos. La cifra y los detalles de su cálculo fueron difundidos por el organismo en su página web.

En ese espacio, Morayef aclaró que el número no es exhaustivo y puede ser aún mayor, ya que surgió de los registros de los hospitales centrales de cada ciudad, sobre los que el organismo tiene sospechas: “Creemos que los centros de salud pudieron haber recibido órdenes del gobierno para minimizar el número de víctimas”, explicó la investigadora, que además añadió: “Sólo incluimos la cifra de muertes que pudimos confirmar nosotros mismos”.

Robert Fisk

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando. Envía el enlace del Blog a tus amigos: CAIO.UY.OVER-BLOG.COM

Compartir este post
Repost0