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Comunicadores Charrúas

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  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón.
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Esta Lucha es de los Originarios

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Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

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13 marzo 2011 7 13 /03 /marzo /2011 19:47

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http://assets.survivalinternational.org/pictures/147/BRAZ-NAWE-FW-2005-51_screen.jpgEn nuestra Amazonía habitan 42 grupos étnicos. Desde 1950 hasta el día de hoy se han extinguido 11 etnias y 18 más ven peligrar su existencia por la destrucción progresiva de su hábitat.

 

1. Manejo de los bosques y uso del espacio

 

Los asentamientos humanos en la Cuenca Amazónica siempre se han realizado en áreas dotadas de la mayor diversificación de especies ya que así se garantiza la provisión de recursos diversificados a lo largo de todo el año. 

 

Dichos espacios han sido creados a partir cultivos temporales y rozas con especies importante.  De esta manera se consolidan unidades de concentración de especies que a largo plazo se convierten en reservas forestales creadas.

 

Una selva secundaria bien mantenida favorece al incremento de los animales de caza y a la concentración de ciertas plantas medicinales.

 

1.1. La práctica común: tala y quema

 

Algunas características comunes de los habitantes indígenas de los bosques húmedos tropicales en América Latina es la roza que consiste en un sistema sucesivo de tala y quema.

 

La tala es pensada en cómo dotar al suelo de la mayor cantidad de nutrientes. Es sabido que el ciclo de nutrientes en los bosques húmedos tropicales es muy rápida por la actividad de los microorganismos del suelo, y por lo tanto en poco tiempo de iniciado un cultivo comienzan a escacear. 

 

Por ello, se tala primero  plantas pequeñas y el sotobosque, que facilitan una rápida reincorporación de nutrientes al suelo.  Luego se bota los árboles grandes, cuyos troncos fertilizan el suelo a largo plazo.  Se trata de minimizar el tiempo que el suelo está expuesto directamente a los rayos solares, porque esto afectará a la flora microbiana.

 

El área de talada es siempre reducida.  Para ampliar la zona productiva la tala se hace en otro lugar, dejando porciones de selva entre cultivos para asegurar la permanencia de animales silvestres y estimular la regeneración natural del bosque. 

 

Una vez que el suelo ha perdido sus nutrientes, se quema la zona cultivada y se la deja descanzar por un número variable de años, hasta que el suelo recupere su fertilidad y el bosque se regenere (barbecho).  Los cultivos son movidos entonces a otra porción del bosque (Cerón, 1991).

 

1.2. Las chacras

 

Entre algunas comunidades amazónicas de Perú, Ecuador y Colombia, han desarrollado el  sistema de chacras.  En la chacra se practica también la tala y quema del bosque. A diferencia de otros grupos amazónicos, en las chacras se talan todos los árboles del área desmontada.

 

El campo está rodeado por bosque no perturbado. Luego hay un área que no fue quemada o rozada pero que fue perturbada por la caída de los árboles.  Al interior hay un área en barbecho sin quemar y finalmente otra con ramas de árboles y troncos medio carbonizados.

 

Luego de la quema se siembra los propágulos en la capa de raíces que sostienen el suelo desnudo. El cultivo principal es la yuca.  Para la cosecha  las plantas de yuca son desplantadas para obtener los tubérculos. Los residuos de yuca y otros brotes son quemados durante la cosecha, lo que enriquece el suelo, pero elimina las plántulas de los árboles.

 

La regeneración del bosque empieza desde la orilla hacia el interior, a través de la chacra.  El cultivo de yuca y otros productos de menor importancia, es reemplazado por vegetación leñosa y árboles frutales.  Después de 8-10 años el campo entero cuando se completa la regeneración natural del bosque.  Luego de 15-20 años se reinicia el ciclo. (Alcom, 1990).

 

A más de la chacra poseen un huerto frutal que generalmente está ubicado cerca de su casa y cuyo excedente puede ser comercializado.  Este huerto también se quema luego de cierto tiempo.  Tanto la chacra como el huerto están al cuidado de las mujeres.

 

En las comunidades quichuas del río Napo las chacras empiezan a partir del primer rastrojo que deja la quema y continuan talando y sembrando en dirección a la selva, pero siempre cerca a los antiguos cultivos de yuca.  Trabajan luego en la regeneración de las áreas cercanas a su vivienda.  A veces transportan plantas de un lugar a otro, y  al cabo de 4 a 6 años tienen su huerto con predominio de chontaduro, guaba, plátano y yuca (Cerón, 1991).  El chontaduro y la guabas les sirve como cercos y sombra y la guaba para mejorar la calidad del suelo.

 

Abandonan los cultivos paulativamente. Por 2-3 años continúan cosechando yuca y plátanos y algunos árboles frutales hasta por 20 años. consiguiente, El abandono de los campos aumenta a medida que decrece la productividad. Posteriormente estos espacios se presentan con la misma estructura que la selva madura (Irvine, 1989).

 

1.3. El sistema del pueblo Ka'apor

 

Los indígenas Ka'apor distinguen 6 zonas:

 

huerta o jardín casero

 

campos jóvenes de uso después de la quema inicial

 

campos viejos de 2-40 años después de la 1ra. quema

 

campos abandonados entre 40-100 años de antigüedad

 

selva madura

 

selva de pantanos

 

El jardín casero tiene un uso muy intensivo que decrece en dirección a la selva.  El campo joven tiene especies que no son cultivadas sino espontáneas,  pero que no son malezas.  El área clareada por los Ka'apor se considera comunal y después de la quema se siembra yuca, plátano y camote.   Nuevos asentamientos son paulatinos, con un uso intenso luego de 3 años.  A los 5 años en un radio de 5 Km hay distintas zonas de vegetación que difiere por su composición florística y utilidad de manejo (Baleé y Gely, 1989)

 

1.4. Los Yurimahua en Perú

 

Los indígenas Yurimahua en Perú, practican la tala y quema de los cultivos luego de pocos años de iniciado.  La ceniza de la quema aumenta el suministro de nutrientes, disminuye la saturación de algunos elementos como el aluminio y retarda el decrecimiento de materia orgánica por unos 6 meses, la alta temperatura aumenta la disponibilidad de nutrientes asimilables.  Los microorganismos descomponen el 50% de la materia orgánica remanente en el suelo en el primer año después de la quema y un 30% adicionales en el segundo año. (Mejía, 1987).

 

1.5. El sistema de los Kayapó del Brasil

 

Los indígenas Kayapó conocen 58 tipos de roza.  Cada tipo de roza está adaptado a diferentes tipos de microclimas y a distintos propósitos de cultivo.

 

Los Kayapó conocen el suelo a partir de su morfología del terreno y las características de la vegetación.  Luego diferencian 8 categorías según los agroecosistemas que pretenden trabajar.  Luego se quema; los nutrientes requeridos para un determinado cultivo proceden de la ceniza y ésta depende del tipo de vegetación selecionada.

 

Los campos con pocos años de haberse abandonado todavía ofrecen recursos porque conservan plantas de yuca, batata dulce, ñame, papaya, "cashew", banana, algodón y Cecropia; incluso los troncos viejos semi-quemados son utilizados como leña de estas el 24% habían sido plantadas. Luego están los campos más antiguos abandonados hace 40 años  o incluso hace 400 años, aquí el avance de la sucesión natural es tal, que de las 23 especies ninguna había sido plantada (Anderson y Posey, 1985)

 

2. Los jardines selváticos

 

Los jardines selváticos constituyen una práctica común en la amazonía y en otros bosques tropicales.  Su finalidad es optimizar el uso del suelo a fin de disponer con mayor facilidad de alimentos y disminuir la movilidad. 

 

Entre algunos grupos se puede tener en una sóla hectárea 75 tipos de especies perfectamente organizadas en estratos arbóreos, de este modo se elimina la degradación del suelo al punto que talan algo menos de 10 ha en toda su vida.

 

2.1. Los indígenas Chácobo

 

Los indígenas Chácobo muestran una alta manipulación de las áreas de cultivo.  En una hectárea, el 82% de las especies y el 90% de árboles individuales son útiles, para comercio, combustible, medicina, construcción, artesanías y alimentación.  Las especies asociadas a los jardines o huertos caseros son: mango, papaya, aguacate, limón, uvas.  Algunos árboles menos comunes son la chirimoya, guaba, sapote, cacao de monte.  Algunos arbustos incluyen guayaba, aciote, caña de azúcar.  Los cultivos incluyen la yuca, el maíz, el arroz, bananas.  Otros menos importantes son la piña, algunas especies de fréjol, tubérculos como el ñame, papa china y camote (Boom, 1989).

 

3. Manejo de bosques inundados

 

En ciertas zonas de la cuenca Amazonas,  predominan bosques inundados permanentemente o periodicamente inundados como son los bosques de igapó y de varcea.  Los indígenas de estos bosques han desarrollado un sistema que favorecer directamente a las especies deseables, promoviendo su mantenimiento y productividad. 

 

Los residentes plantan o siembran semillas de especies deseables y que puedan adaptarse a estas condiciones.   Favorecen además a la dispersión de propágulos de especies como mango, guaba y achiote.  Introducen también especies transplantando brizales y estacas de cacao, mango, plátano,  cuyas inflorescencia y hojarasca ayuda a la formación de materia orgánica.

 

Hay deshierbe intenso y se construyen cercas improvisadas con hojas y tallos de palma.  Los residentes podan con regularidad las palmas para cosechar el palmito  y del fruto (Anderson, 1990).

 

Varias especies de palmas juegan un papel importante en estos bosques, pues están adaptadas a sobrevivir en zonas pantanosas y crecen en lugares donde otros árboles no podrían.  Las palmas en general tienen una gran gama de usos por las comunidades indígenas. 

 

Algunos grupos indígenas han logrado hacer una selección genética de cultivos adaptados a suelos inundados o inundados periódicamente.

 

3.1. El sistema en el delta del Amazonas

 

Selvas inundadas han sido manejadas por más de un siglo en una isla próxima a Belem.  Para ello se favorecer a las especies deseables indirectamente mediante la siega o el raleo de los competidores menos deseables tales como las lianas o las especies de árboles que se usan solo para madera o combustible. 

 

Los árboles grandes son frecuentemente anillados (la corteza es cortada en forma de anillo, cerca del fuste) antes que derribados, para minimizar los daños.   La elimación de especies no deseables disminuye la competencia de la deseadas y promueve la regeneración de tales especies al preservar selectivamente sus plántulas. 

 

Hay especies toleradas que no son eliminadas ni favorecidas de las que se extraen ciertos productos, incluyen Spondias mombin (tapereba), Inga (guaba),  Mauritia flexuosa (miriti)  y el caucho.

 

Hay tres unidades de tierra, fácilmente distinguible:

 

huerto -corral

 

bosque de varcea

 

chacras de cultivo migratorio. 

 

El huerto-corral posee generalmente 1 ha, donde se construyen plataformas para protegerlas de las inundaciones.  Se cría animales domésticos y se cultiva una variedad de plantas exóticas y nativas, hierbas y arbustos que se usan para condimentos, medicina y ornamentales. 

 

De los bosque de varcea,  se extrae productos selváticos, incluyendo palmito, caucho, madera, fertilizantes, ornamentales, fibras, miel, granos, oleaginosas, medicinas, utensillos, animales de caza  y pesca. 

 

La chacra es de cultivo migratorio, donde se siembran especies anuales de subsistencia como el arroz, maíz, fréjol y cultivos comerciales más intensivos como la caña de azúcar y el  arroz (Anderson, 1991)

 

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