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Comunicadores Charrúas

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  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón.
Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano
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2 marzo 2011 3 02 /03 /marzo /2011 16:23
 

 

http://www.kaosenlared.net/img2/169/169351_imagesCAV7ZDKE.jpgLa tercera funcionalidad, en fin, entronca directamente con aquélla segunda que acabamos de señalar, siendo su efecto inextricable al nivel de las expectativas de masas depositadas en la organización de la sociedad existente. Por encima de las intenciones y de la conciencia que los productores de esos análisis posean, depositar objetivamente un grano de arena más en la solidificación de esa vox populi que clama por programas internacionales “reales” de supeditación a los imperativos ecológicos, de freno a la aculturación, de mundialización de la paz, y que se auto-organiza para velar por su constitución y por su cumplimiento, significa afincar a las personas en una ideología precisa. La de que algo de ello es definitivamente posible sobre una base económica centrada en la producción mercantil de valor y en su ingreso como Capital a través de la venta de esas mercancías. Desde el espejismo de que el Imperio de las sociedades mercantiles es conciliable con un mundo diverso, sano y en paz, una vez obtenidas instituciones y organizaciones que ciñan su funcionamiento y sus presupuestos a tales fines, y, por lo mismo, una vez finiquitados los actores “farsantes” y sus “farsas” (como se dice que fue el Fórum), otro mundo aparece como posible. Mientras en tales sueños de embellecimiento y purificación se empeñan, con igual honestidad, tanto la crítica dominante ciega a la determinación de la realidad por la organización social de la producción, como el grueso de instituciones del Capital criticadas, la ordenación social de la producción continúa determinando unas realidades muy distintas.

Por tanto, no es que seamos adversos a la aplicación del concepto de ideología en lo que se refiere a comprender el sentido esencial del Fórum y la cabida concreta que en el mismo tuvieron determinados modos de hacer Antropología. Sí somos detractores de emplear para el caso de estudio aquella concepción de “ideología” tan propia de cierto marxismo (ideología como estrategia de justificación o de disimulo, contrahecha a la verdad en sus relaciones con ella), y más aún si esta concepción se coloca a título de piedra roseta descifradora de qué habría sido el Fórum, representado así como una hipocresía colosal.

Y, al tiempo, somos partidarios rotundos de aplicar el concepto de ideología en una de sus varias acepciones marxianas: representación en la conciencia respecto de las posibilidades de acción efectiva en una realidad concreta, representación separada de las limitaciones que la propia persistencia de esa realidad imprime a una acción no rupturista, y que, por el contrario, se conforma y se proyecta en ese mismo marco de lo real. Esa imaginación separada se materializa en proyectos resultantes y en acción colectiva realmente fiel a tales fantasías; proyectos, intentos y retos depuradores, de los que tanto la iniciativa del Fórum, como su crítica –en la calle o “analítica”- por ser “espejo falsificador de una realidad e intencionalidad otras” y “pantalla reflectante e insonorizadora de lo que se cuece en la trastienda”, no son más que el reverso y el anverso.

Propuesta de unas coordenadas epistemológicas para aproximarse a qué fue el Fórum Universal de las Culturas de Barcelona

En este sentido, debemos avanzar con un análisis que rebase el reduccionismo de las acusaciones a la falsa apuesta por la sostenibilidad, la falsa apuesta por la paz, la falsa apuesta por el desarrollo6, y que se encamine a comprender de qué modos concretos –mediante el despliegue de qué dispositivos políticos, de qué leyes, de qué pedagogías poblacionales, de qué reformas en la producción y en la distribución, de qué incentivaciones a la colaboración entre poderes de “ámbitos culturales” distintos- la nueva reestructuración capitalista global está apostando por una sostenibilidad, una paz y un desarrollo concretos. Someter el Fórum a este vuelco de planteamiento exige un vuelco de epistemología también con respecto a la contextualidad socio-económica del objeto de estudio: no ver al Capital como un personaje plano, que se da, para sí mismo y para el mundo que trata de organizar, directrices unívocas y que dispone de unos métodos propios (característicos, invariables) para la consecución de objetivos (como si hubiera “una racionalidad capitalista de los procedimientos”). Pero no verlo tampoco como un dualismo compuesto de “sector económico” (“real”) y de los foros interestatales o interagenciales (para la Ecología, de la Paz…), dramatis personae, este segundo sector, cuyas resoluciones son recurrentemente ignoradas a voluntad, y “ya están ahí para eso”.

Pensarlo más bien en términos de tensión, entre una inercia económica determinada en sí misma al autoperjuicio, y unos organismos que intentan atar la actividad económica al “Bien Común” (empezando por el de la clase dominante). Los últimos conforman un dispositivo organizado no frente a él, sino del propio Capital, y especializado en instaurar un límite a los impactos de la competencia interempresarial: juego de fuerzas donde, buscando cada Unidad productiva7 su propio óptimo de beneficio, en total libertad conduciría “paradójicamente” al descalabro común para todas.

Tomando como caso ejemplificador la(s) Cumbre(s) de Kioto –o de donde tengan lugar-, ante el hecho constatable de que la Cumbre es papel mojado y vuelve a serlo, de que nadie acata sus consejos ni siquiera cuando los convierte en materia de Derecho Internacional, etc., precaverse de tomar por núcleo analítico, el hecho de que pocos quieran atenerse o de que pocos puedan, coaccionados como están por la lucha entre economías competentes. Ver el destino reiterado de estas Cumbres como verdaderos fracasos del Capital; verlo como una manifestación de la contradicción esencial dentro del Capital: entre A. la sumisión humana (propia de las clases dominantes) a la obligación de alcanzar posiciones ventajosas en el “juego” competencial, a fin de no ser tragadas por otras economías8, y B. la necesidad, por otro lado, de contener (de absorber, de encajar y de aligerar) la acción económica agresiva determinada por la competencia9, o al menos la necesidad de asimilar los efectos de esta acción.

De lo apuntado se desprende la necesidad de no ver estos foros, Cumbres, Conferencias…, como un acontecimiento político amenazado por la Economía, en clave del estilo: “Los organismos participantes y algunos de los políticos tienen buena voluntad, pero están atados a quienes les financian” (mala voluntad del aguafiestas capitalista externo al acontecimiento y que lo condiciona, paraliza, interfiere, obstruye, recupera, limita, impide…). En otras palabras, no conduce a grandes logros de comprensión verlos como un proceso político separado de la Economía aunque dependiente de ella. Hay que analizar cómo se concreta la unicidad entre Economía y Política: de qué manera la batalla legislativa internacional por imponer medidas de sostenibilidad, aunque es verdad que coarta y limita a uno y a otro capitalista considerados como individuos de una clase10, es un proceso que surge y se desarrolla en respuesta a las necesidades de esa clase (como ente total). Necesidades que no coinciden (es más: se contraponen) con el máximo de conveniencia individual (empresarial o de economía nacional) dentro de la clase en su totalidad. Al revés: la libre persecución de satisfacer, cada Unidad productiva, su necesidad respectiva de acumular más Capital que “el vecino” para vencerlo en la competencia y así no ser engullido, hunde a la clase, en la medida en que va hundiendo su mundo-objeto de dominación11.

 

A su vez, centrándonos en el papel que las nuevas Antropologías dominantes tuvieron en el Fórum, no creemos del todo afortunado insistir en su cariz justificativo de la pertinencia misma del evento y de la labor ejercida por los organismos participantes. Por supuesto que si se contó algo con esas antropologías fue en parte porque su inclusión daba pedigree de rigor. Pero esta función no puede llevarnos a obviar otra, mucho más decisiva aún: la Antropología debía colaborar junto a otras ciencias y saberes en la tarea de arrojarconocimiento verdadero. Conocimiento sobre las vías más fructuosas de tratar y de operar con una diversidad cultural y hasta cierto punto existencial que ha devenido riqueza, recursos y fuentes cognitivas con los que nutrir la sujeción de poblaciones a dos reajustes fundamentales en el orden productivo: 1. La diseminación planetaria de unas y otras fases fabriles (Fábrica-Tierra) y 2. El encuadramiento de las agriculturas bajo una lógica de rentabilidad mercantil, a medida que el desarrollo de la Economía Política y sus manifestaciones12 van determinando que capitalizar al menos parte de la actividad agrícola se convierta en la única “alternativa” inmediata de supervivencia para los propios productores-propietarios autóctonos.

No veamos, por tanto, a la Antropología en el Fórum como las galas con que gustó de ataviarse y pintarse una comedia, y sí como nuevos modos de producir conocimiento cuya formación misma es relativa al desarrollo de nuevas especies de gubernamentalidad13poblacional. Este patrón epistemológico para el análisis de las relaciones entre nuevos paradigmas dominantes en Antropología y el Fórum, implica descreer de una visión tradicional de las ciencias sociales que las toma como saberes neutros o liberadores en sí, aunque en abundancia recuperados, redefinidos y reverbalizados por unas instancias de poder en principio exteriores a la pureza científica14.

De este modo, una pregunta del tipo “¿de qué sirvieron esas antropologías al Fórum?”, formulada así, unilateralmente, es incorrecta en esencia. Más bien, ¿cuáles fueron sus servicios recíprocos?; sin duda el Fórum les sirvió a ellas como laboratorio de experimentación, donde compartir hallazgos, darse mutuamente a probar, consensuar o discutir en torno a postulados, metodologías, etc. Fue, en definitiva, una ocasión privilegiada para su propio desarrollo y maduración científicos. Y, mejor aún, no considerar la relación entre el Fórum y las nuevas antropologías dominantes como si fuera una relación de exterioridad respectiva, poseyéndose mutuamente para recoger cada uno sus rentabilidades autónomas, sino verlos como dos dimensiones cuyos engarzamientos concretos se hallan pautados por la práctica discursiva15 productora de realidad que contiene a ambos.

En el contexto esbozado, la instauración de una nueva división del trabajo científico posee pretensión de conferir a los antropólogos, en tanto que expertos de la diferencia y de la diversidad, una voz inédita en el seno del debate político, siéndoles reservados dominios capitales de investigación/intervención. Esos dominios son abordados por toda aquella Antropología que estuvo ligada al Fórum de las Culturas, al tiempo que, el saber que ellas elaboran y aplican, y el contexto económico y político que es la condición de posibilidad de ese saber, son dos esferas en co-definición recíproca. Los principios de redefinición teórico-política y metodológica mostrados por esas antropologías “dialogistas”, son sintetizables en los conceptos de democratización del saber antropológico y de democratización del discurso sobre el Otro.

1 Cf. Agenda de principios y de valores. Fórum Universal de les Cultures (2003).

2 Para consultar un ejemplo de este tipo de crítica, ver La Declaración del IX Congreso de Antropología: Cultura y Política, Barcelona, Septiembre, 2002; D. Comas d’ Argemir (2003) y J. J. Pujadas (2003).

3 Vicente Verdú, El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción. 2003, Editorial Anagrama, Barcelona.

4 “Carrefour […] respecta la fiesta del sacrificio musulmán del cordero en sus diez establecimientos de Turquía y allí venden, junto a los patés y los vinos franceses, el aniseteraki o los pasteles con kadaïf. McDonald’ s, arquetipo de marca global capaz de atender diariamente a 45 millones de personas en 30.000 establecimientos de 120 países, sirve siempre el Big Mac pero a su lado emplaza la ensalada niçoise en Francia, el feta en Grecia, el pollo frito en Singapur, el pollo al curry en Gran Bretaña y la comida kosher en Israel. O transcorporeiza su unidad de culto en el McLaks de Noruega a base de salmón en vez de carne o en e Maharajá Mac de la India con cordero y no buey para respetar a los hindúes. “Nos hemos convertido en una empresa multilocal”, afirmaba su director general Jack Greenberg en 2000. Una empresa multilocal que se despliega en lo que la misma firma llama un McWorld, el símbolo del compartido sabor del mundo”. Vicente Verdú en la obra citada, capítulo 1, apartado primero.

5 Las recetas del BM respecto del Desarrollo sostenible; UNICEF y las o­nGs en su persecución de un Desarrollo a partir de la conservación/producción cultural de las identidades intervenidas y del tratamiento de la diversidad como “Capital cultural” a potenciar en pos de su aplicación reflexiva a la consecución de cuotas de “Bienestar”; etc.

6 Reconociendo que por supuesto el Fórum estuvo lleno de falsedades, de coartadas para el apisonamiento de tales máximas y de segundas intenciones.

7 Empresa, transnacional, holding, nación, bloque económico, coalición económica interestatal.

8 Lógica que se reproduce al nivel de los individuos empresarios, que compiten entre sí.

9 Principio estructurante de las Relaciones Capitalistas de Producción; sin el que no hay acumulación eficaz de Capital.

10 Y estos individuos capitalistas intentarán contrarrestar dichos entorpecimientos de sus intereses subjetivos inmediatos, de modo que ejercerán su poder, sus amenazas de retirada financiera, se coaligarán…, a fin de limitar, desbaratar o reconducir estos procesos, de modo que no negamos la veracidad de esos análisis al nivel parcial de la Psicosociología.

11 No renovabilidad de los Factores de Producción; miseria de la FT por tanto vaciada de su aportatividad al buen funcionamiento de empresas y sociedades; peligro de retracción en la demanda de mercancías que por sobreproducción pierden valor de uso; desacondicionamiento por guerras de tejidos poblacionales que hay que ordenar en el trabajo adecuado a la parcelación internacional de los procesos fabriles, e impenetrabilidad de las FF.PP. capitalistas en el territorio; etc.

12 Tales como el alza relativa de los precios con respecto a los ingresos; los movimientos migratorios hacia la urbe y por tanto la ruptura de redes autóctonas de intercambio de productos, el alejamiento entre sí de los miembros del mismo grupo de parentesco, etc.; las reformas agrarias, antes de la mano estatal y ahora redistribuciones de tierras bajo la dirección de organismos para el Desarrollo –empezando por las o­nGs operativas en los lugares en cuestión-, redistribuciones perjudiciales para aquellos grupos y sujetos receptores de tierras más pobres, quienes quedan impedidos de producir para el auto-abastecimiento nutricional o para continuar operando las redes de intercambio previas. Estos grupos humanos deben por tanto especializar la tierra en cultivos con escaso valor de uso para su subsistencia directa y escaso valor de cambio en las relaciones con los demás productores, situación que no les deja más que probar con cultivos canalizables hacia el mercado capitalista, reconversión para la que a menudo carecen de Factores de Producción y de Medios de Producción, lo que aprieta su sujeción y su dependencia de los actores del Desarrollo.

13 Nos atenemos al concepto foucaultiano de gubernamentalidad: “El conjunto constituido por las instituciones, las prácticas, análisis y reflexiones, los cálculos y las tácticas que permiten ejercer esa forma tan específica como compleja de poder que toma por objeto principal la población […]” (Foucault, 1978). Una discusión interesante en torno a las relaciones entre ciencias sociales y técnicas de gubernamentalidad, es la expuesta en el número 20/1 (1996) de la revista Anthropologie et Sociétés, número titulado, Saberes y gubernamentalidad.

14 Concepción subyacente a la gran mayoría de críticas al Fórum que denunciaron la utilización político-mediática de la postura multi/intercultural y dialógica expresada por las instituciones participantes. Una de las excepciones a esa línea de análisis fue lo escrito por el filósofo Santiago López Petit (2004), quien subrayó las relaciones entre el posicionamiento antropológico-político del Fórum y el nuevo régimen de poder al que llama el fascismo posmoderno.

15 Entendemos por prácticas discursivas modos de aprehender y de identificar una sección de lo real tanto en “aquello que de hecho es” como a un nivel normativo y de expectativas, modos que se traducen en un despliegue de tratamientos y de formas organizadas de relacionarse con el objeto, siendo así producida la realidad-objeto, y cosechado nuevo conocimiento que funciona dentro de esa actividad-matriz productora continuamente de realidad y de conocimiento.

 

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