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Comunicadores Charrúas

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  • Ricardo Silva
  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón.
Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano
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Esta Lucha es de los Originarios

y de Todo Aquel que se Considere un

Defensor de los Derechos Humanos.

Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

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Enlace: http://0z.fr/P64LW

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11 septiembre 2012 2 11 /09 /septiembre /2012 20:25

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12 de octubre un día desgraciado de toda la humanidad

 

 


 

Los que desfilan por las calles de Madrid, sí, el ejército español. ¿Qué celebran? pues, es el día de ellos, y lo celebran con aviones, tanques, y cientos de soldaditos y reclutas, militares latinoamericanos que se prestan para recordar la barbarie. Ya sabemos que ellos, celebran, no el “día de la raza”, celebran  el haber masacrado y exterminado a millones de indígenas de Abya Yala.

La migración se está convirtiendo en uno de los fenómenos sociales de este siglo. Si antes los europeos viajaban al continente americano, ahora son miles y miles   de latinoamericanos que están viniendo y ya se está convirtiendo en una de las comunidades más grande en el estado español. De los   miles de latinoamericanos, habrán algunos que también les duela la historia y que se celebre ese día como “el día de las fuerzas armdas”  cual imperio mediocre de novena categoría se jactan y se pasean por tales calles como cual asesino se pasea por las masacres de la historia. Deberían, los latinoamericanos quienes llegan…, hacer una contramanifestación recordando eso sí, las miles…, los millones  de víctimas inocentes que murieron bajo la espada y con venia y la bendición de la cruz.

América latina se independizo sí, pero cayó en las garras yanquís, sin embargo, hay una nueva invasión y ésta se produjo en los noventa con la llegada de las empresas españolas. Si antes eran sus herederos los criollos quienes al servicio del impero permitían el saqueo, hoy, llegan las transnacionales españolas y quieren seguir, con la ayuda de los criollos lacayos   esquilmar las riquezas naturales y que algunos gobiernos   lábiles se las entregan sin ningún reparo a cambio de lívidas migajas. 

 

12 de octubre: El genocidio continúa

 

Hoy sabemos que muchas de esas culturas de cadena corta, como la Maya con su milpa, sufrieron graves crisis por causa del monocultivo y del exceso de civilización. Es erróneo y simplista asumir que estas culturas indígenas más complejas (y por lo tanto más similares a las europeas) eran dominantes o exitosas. Territorialmente había más superficie ocupada por grupos cazadores y recolectores que por agricultores andinos. América era un mosaico de ecosistemas sobre los cuales se expandían y retraían innumerables etnias que definían, a su vez, un cambiante y rico mosaico cultural

Podemos afirmar que en la mayor parte del continente americano dominaron territorialmente los grupos indígenas que practicaban la estrategia de cadenas alimenticias largas con agricultura de subsistencia. Eran cazadores, pescadores y recolectores, y lo siguen siendo hoy. A diferencia de los indígenas agricultores y ganaderos de la zona andina y de la América Central estos recolectores utilizaban innumerables especies que obtenían de amplios territorios. 

Una comunidad con medio centenar de personas, por ejemplo, recorre un territorio vital superior a las 6.500 hectáreas. Allí recogen y emplean 150 especies de plantas medicinales, 7 tipos de miel, más de 200 especies como alimento, y reconocen 230 especies de aves. En general los cazadores y recolectores ocupaban territorios que defendían con bravura, pero sin poseerlos. 

En lugar de construir propiedades fijas e inviolables habitaban territorios temporarios. Cuando faltaba el agua o los alimentos, la comunidad migraba y se instalaba en un nuevo territorio. El sitio abandonado era recompuesto por el propio ecosistema, y se diluía con el tiempo el impacto que había producido la comunidad.

Esta ocupación sin posesión le resulta extraña a las culturas occidentales e incluso orientales. Es sin embargo un rasgo muy común entre los grupos recolectores. No se apropiaban de la tierra, ni dejaban las enormes huellas culturales que sí construían Mayas e Incas (y blancos europeos). Vivían y guerreaban, como todo grupo humano, pero sin reemplazar los ricos ambientes nativos por ciudades y cultivos. Simplemente se integraban a los pulsos ambientales, algo que los Incas y Mayas, por ejemplo, fueron perdiendo a medida que se volvían más civilizados.

Decir que los españoles llegaron a un continente virgen, como afirman algunos autores, es desconocer la realidad indígena anterior al siglo XV. América era un mosaico de ecosistemas naturales ocupados por mosaicos de culturas humanas. Mucho antes de que arribaran los españoles la mayoría de los lugares tenía nombre e historia. Que no construyeran grandes ciudades ni largos caminos empedrados no significa que la selva donde vivían fuese virgen. Esa selva era tan humana en su biodiversidad como una ciudad de Castilla llena de edificios y pobre en árboles, solo que unos y otros tenían distinta estrategia de vida, y vivían por lo tanto en ambientes muy diferentes. 

Lo trágico sin embargo es que las estrategias de cadena alimenticia larga, dominantes en la América precolombina, son más sostenibles a largo plazo que las estrategias de cadena corta que empezaron a practicar los Incas hace muchos siglos, y que trajeron desde Europa los españoles y otros invasores recientes. 

Mientras los cazadores y recolectores enfrentan las crisis y los sufrimientos a corto plazo, lo que es casi inevitable en culturas sin excedentes agrícolas, las civilizaciones construidas en base a las cadenas alimenticias cortas, como las nuestras, trasladan los sufrimientos y crisis acumulados al mediano y largo plazo. Para conservar nuestra forma de vida consumista no titubeamos en arruinarle el futuro a nuestros nietos. 

Lo irónico es que nosotros, con una estrategia de vida rimbombante, barroca y poco adaptada, estamos exterminando culturas que repiten el modo de vida cazador y recolector que le permitió a nuestros antepasados no agricultores vivir exitosamente durante más de 150.000 años.

Americanos originarios y europeos, por nombrarlos con cierta identidad, eran mosaicos de poblaciones experimentales generalmente guerreras y agresivas que se enfrentaron desigualmente a lo largo de varios siglos. El experimento Europeo traía armas más poderosas y enfermedades más mortíferas que las existentes entonces en el experimento americano. 

Primero se vino para sacar todo lo que era valioso en las culturas europeas, y luego se empezaron a destruir los ambientes nativos, donde predominaban culturas indígenas de cadena alimentaria larga, para establecer cultivos y campos ganaderos, y por lo tanto la controvertida cadena alimenticia corta. En América no hubo un contacto pacífico de culturas sino un largo, sangriento y cruel genocidio que todavía continúa. Pontificar desde los libros de letras blancas que más allá de los excesos cometidos el balance fue "altamente positivo", como lo indicó algún historiador, es una cachetada soberbia e insoportable para los pueblos indígenas. 

Después de años de mansos festejos el 12 de octubre entró en crisis. Ahora es un mes de recriminaciones y alegatos. Las palabras más sinceras pero inaceptables vinieron de un cónsul español. Fiel a sus antepasados conquistadores reivindicó indirectamente las matanzas y el reemplazo sangriento de una cultura por otra. Otros discursos en cambio se dedicaron a comparar Incas o Aztecas con españoles, olvidando que la mayor parte de los pueblos indígenas no pertenecieron a esos grupos. Siempre fue más fácil hacer comparaciones que hablar de los genocidios actuales. Valorar los orígenes europeos no justifica sus atrocidades. Muchos de nosotros somos descendientes de sucesivos invasores europeos, tan blancos como aquellos que hace siglo y medio asesinaban a indígenas por un sueldo, y luego ensartaban sus testículos en un alambre.

Hace falta decirlo en voz alta, el genocidio no terminó, sigue tan cruel como antes aunque ya no tenga olor a pólvora. Por eso nos duelen los enfoques mezquinos que ni siquiera mencionan el riquísimo universo cultural y místico de los pueblos originarios. De esas comunidades que siguen viviendo con cadenas alimenticias largas y cultivos de subsistencia pese al desmonte y las motosierras. 

Hoy los genocidas se llaman Multinacinales. Tienen cómplices gubernamentales, y cómplices por ignorancia (aquellos que no saben lo que sucede). El 12 de octubre, sin embargo, es apenas una fecha blanca. Lo más importante son los 365 días humanos que tiene cada año. Porque de eso se trata. Tras siglos de ultrajes y matanzas lo mínimo que puede hacer la sociedad blanca es reconocer a los indígenas el derecho que tienen a recuperar sus territorios y a vivir de acuerdo a sus costumbres, algo que por otra parte exige el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. En lo que he vivido aprendí que ningún ser humano tiene la verdad de la vida. Solo trozos, fragmentos.

La verdadera sabiduría no está en conocer o tener lo más posible, sino lo necesario para ser feliz. ¿Podremos aprender a vivir sin dejar huellas indelebles? 

Un abrazo a todos los Inchalases, a los de la Nación de la Tierra.

Ricardo Silva

 

Defendemos: Cultura, Autodeterminación, Territorio e Identidad001 bandera 169

 

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